Voz escrita de San Francisco y el Nordeste,
Jueves 18, de marzo del 2010

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EDITORIAL
Una puntualización necesaria

La psicopedagoga licenciada Josefina Taveras Vargas analiza la noticia principal de la segunda edición de marzo de EL JAYA que tiene como título Mata hombre por no darle un trago.

Al propio tiempo nos dice que “Aunque no comparto el criterio de titular y presentar ese tipo noticia trágica, como es su costumbre, considero horroroso que un hombre le quite la vida a otro por un simple trago de ron”.

Comprendo y acepto su rechazo licenciada Taveras Vargas al estilo de EL JAYA titular y presentar noticias trágicas.

 Pero permítame decirle que en nuestro criterio de selección de noticias valoramos los hechos en que se involucra la entidad humana, el hombre; actor y eje focal de todo hecho noticiable sea este noble o repugnable.

Por vocación de ayudar a modificar visiones de la gente y por la convicción de que quien escribe tiene que contribuir a estimular el desarrollo de juicios críticos, nos ejercitamos en la construcción de títulos con sentido de audacia y provocación.

Audacia, para atraer la atención y, provocación, para generar las reacciones y las necesarias reflexiones de valor que deben producirse en un auditorio para que aporte ideas y pensamientos que contribuyan a mejorar la conducta del colectivo social cuyas actuaciones nos asombren por su bestialidad o despierten admiración por su nobleza.

Observe usted, licenciada Taveras Vargas, que siempre nos ejercitamos en presentar títulos con metamensajes, no sólo son títulos gruesos para cubrir la superficie impresa dejando estrechos márgenes a ambos lados del periódico, sino con el mensaje oculto y con significado preventivo de hechos lamentables.

Además de llamar la atención entendemos que el título por ejemplo ‘Matan chofer que dio una bola’, o aquel que encabezó el relato: Muere aplastado niño en garaje. Si bien es cierto que estos hechos conmueven o llaman la atención por su relato, cierto es que cualquier lector puede deducir que en el caso del niño que murió aplastado hubo descuido del padre que no relojeó antes de sacar su carro de la marquesina.

Créame, licenciada Taveras Vargas, que al elaborar el título principal de cada edición de EL JAYA intentamos, fundamentalmente, ejercitar la vocación de maestro que cabalga sobre quien esto escribe.

Es así y sólo así que procuramos convertir las páginas de este rotativo en aulas abiertas para alumnos infinitos, diversos y dispersos por todos los rincones del planeta.