¿Y yo cómo estoy criando?
• Licda. Danitza Rojas Genao
En ocasiones observamos sorprendidos los titulares de periódicos o noticieros tanto nacionales como internacionales, en los cuales se describen actos de delincuencia como: robos, atracos, secuestros, violaciones, crímenes, entre otros.
Es oportuna la ocasión para preguntarnos ¿y yo cómo estoy criando? Pues en ocasiones nos resulta cómodo y hasta satisfactorio hacer comentarios de asombro e indignación ante estos acontecimientos, cuando deberíamos detenernos a analizar que estos delincuentes son jóvenes que en ocasiones escasamente llegan a los 17 años de edad, que podrían ser nuestros hijos, sobrinos y otros familiares, jóvenes que se supone vienen de hogares como el suyo y el mío.
Cuando estos acontecimientos nos ocurren, la pregunta que surge es ¿y qué hice mal?, o ¿qué debí hacer para que esto o aquello saliera de manera distinta?.
Cuando en una familia no hay reglas claras y adaptadas a las necesidades de sus miembros, donde las diferencias y dificultades individuales no son tomadas en cuenta; cuando se toman decisiones sean estas determinantes o no sin consultarlas con los demás miembros del núcleo familiar, al momento de tomar decisiones que involucren la estructura hogareña, los adultos deben considerar comentarlas y hacer partícipes a sus miembros más jóvenes; de este modo estos sentirán que son entes importantes, que sus opiniones son valoradas y en algunos casos esperadas antes de ponerar cualquier elección.
Cuando intentamos acercarnos a los miembros de nuestra familia, buscando cierta armonía y notamos que estos intentos no dan resultados, debemos observar que estas son señales de que en este hogar las cosas no van del todo bien entre los miembros de esta estructura, debe haber un consenso en cuanto a qué cosas hacer, y en qué momento estas son más o menos prioritarias.
Cuando estamos conviviendo en familia, tenemos compromisos que van más allá de compartir la alimentación, techo, y cosas materiales, nuestro proyecto de familia debe incluir valores, decisiones y hasta proyectos futuros, debemos importantizar el rol de una adecuada crianza para que no tengamos que ir a visitar a ninguno de nuestros seres cercanos a un hospital, cárcel o peor aún, al cementerio.
Qué hacer: • Establecer proyectos en conjunto en los cuales se involucre a todos los integrantes del hogar.
• Considerar reglas familiares claras y precisas en cuanto a horarios, permisos y hasta la forma de administrar los castigos y premios.
• Construir una estructura de comunicación efectiva en la cual impere la confianza, el respeto y la honestidad, ofrecer la oportunidad a todos de dar su punto de vista con relación a temas determinados sin temor a censura, crítica y/o maltrato.
La autora es orientadora y especialista en psicopedagogía.
Email danitzarojasgenao@hotmail.com
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