Voz escrita de San Francisco y el Nordeste,
Viernes 21, de noviembre del 2008

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La Familia como unidad fundamental de la sociedad

• Nazario Ramos

En mi calidad de profesor de Educación Física y consultor de transformación currícular he decidido sumar mis esfuerzos para consolidar una corriente de opinión y acción en torno al papel de la Familia como unidad fundamental de la sociedad actual y futura.

Este artículo constituye una dramática convocatoria, y es una llamada de alerta para el análisis de reflexión y la toma de posición ante un desafío contemporáneo que está afectando a nuestros pueblos en forma alarmante.

En las dos últimas décadas, han emergido nuevos problemas derivados de factores diversos que se presentan en todas las clases sociales, se manifiestan en inestabilidad, en inconsistencia y tienden a condicionar de forma caótica la vida familiar. El agudizamiento de las condiciones de pobreza y las pocas oportunidades de realización personal han contribuido a provocar sobre todo en los jóvenes, actitudes alimentadas en la frustración y la falta de esperanza.

En particular, el aumento de divorcios y de hogares con un solo adulto responsable, ha puesto de manifiesto que los niños que crecen en hogares con desavenencias están en riesgo de experimentar problemas de conducta y aprendizaje. Frecuentemente los niños que proceden de familias desintegradas constituyen casos típicos de ausentismo escolar, actitudes cívicas hacia el trabajo, embarazo precoz, vandalismo y otros actos criminales, consumo de alcohol y drogas.

Es sobre todo necesario que los distintos sectores de la sociedad cobren conciencia de la importancia decisiva del núcleo familiar. El dedicar tiempo y atención a los hijos es relevante para el sostenimiento del tejido social en su conjunto.

En este complejo escenario los sistemas de educación, las instituciones deportivas y de servicios deben examinar sus políticas y sus programas de acción y desarrollo de los niños y jóvenes con los cambios en la vida familiar.  No es posible seguir pasando por alto el resultado de investigaciones que muestran las múltiples circunstancias que están poniendo en juego la solidez del núcleo familiar en un mundo sujeto a permanentes cambios, transformaciones y contradicciones.

Por lo que es preciso adoptar medidas que afecten los diversos niveles de acción educativa, incluyendo el cuidado prenatal y el de los niños recién nacidos, así como su desarrollo en el hogar el fortalecimiento del medio familiar y el apoyo a los diversos centros de atención.

Este artículo abre un espacio propicio para efectuar análisis, formular conclusiones e iniciar acciones urgentes y realistas acordes con cada una de las respectivas realidades actuales, en este sentido, la realización de programas de apoyo que contribuyan a (re)- aprender el concepto de paternidad responsable, y que estimulen la acción educativa.

Es indispensable asumir que las soluciones son de largo plazo. Sin embargo, es necesario encontrar estrategias, que en un corto término, puedan reducir el efecto de las fuerzas destructivas que inciden sobre el núcleo familiar.

Los niños de hoy no pueden esperar. Estamos todos involucrados, y en el valor moral de la condición humana descansa nuestra esperanza.