Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, Ed. 496
Lunes 15, de marzo del 2010

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Una nueva generación un nuevo estado

Isocrates Peña Reyes

El Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes, Director General del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (C R D), Abogado y Politólogo.

Viernes, 26.09.2009
Por Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes

Para nuestra patria es apremiante que la clase política y todos los que integramos la sociedad dominicana asumamos una nueva forma de pensar y actuar para lograr la conformación de liderazgos locales y nacionales engendrados y soportados por hombres y mujeres con una visión y actitud que hagan realmente posible el desarrollo nacional, y con ello, se logre trazar mejores rumbos a nuestras entidades y los diferentes estamentos del Estado Dominicano.

Al efecto, para poder fortalecer nuestra nación y promover en ella el progreso humano, requerimos comprender los niveles de responsabilidad que cada uno tenemos en la lastimosa existencia de nuestros males, y a la vez, entender que sus soluciones dependerá de la forma en que logremos conciliar nuestras diferencias para lograr un adecuado manejo a los problemas que nos afectan a todos por igual.

Para tan importantes metas, urgimos extinguir los comportamientos cerrados para abrirnos al cambio, a fin de tratar de encaminar todas nuestras actitudes e iniciativas beneficiosamente hacia un fin común, como es el bienestar general por medio del desarrollo palpable y sustentable.

Por ello es que hay que hacer prevalecer en nuestras familias y dentro de nuestra sociedad en sentido general, valores morales, cívicos y humanos que permitan encarar eficazmente las ambiciones desmedidas, la falta de innovación y los penosos niveles de egoísmo que arrojan por un lado en una pobreza angustiosa a la gran mayoría de los dominicanos y las dominicanas, y por otro lado, a todos sin excepción, a vivir dentro de un medio circundante que nos convierte en prisioneros del oscurantismo y el atraso social.

Dentro de estos cometidos, se impone como tarea inmediata e ineludible que el señor Presidente de la República y toda la dirigencia política se propongan aunar esfuerzos para dejar como cosa del pasado nuestras debilidades institucionales, así como el pobre rol que han jugado los partidos en la administración de las cosas públicas y en la toma de decisiones requeridas para el saneamiento de los diferentes estamentos de la sociedad.

Como medida complementaria a la antes propuesta, el Estado y los partidos políticos deben definir mejor las condiciones que se debe tener para ostentar una alta función pública, para evitar que los organismos estatales sean dirigidos de una manera inadecuada, ineficiente y como si fueran propiedades privadas de sus incumbentes.

Estas son las mejores alternativas que tenemos, por correspondernos en esta etapa histórica de nuestra vida democrática no fracasar como nación y como sociedad organizada, dando paso por medio de ellas a los cambios y las transformaciones que ameritamos para recobrar la esperanza y fe de que ciertamente tendremos un mejor porvenir, y que nuestra nación resplandecerá y se reivindicará con la dignidad como deseamos su existencia.

Por tan vitales y saludables objetivos, soportado en la confraternidad y concertación, vayamos tras la erradicación de los males que nos estancan, abrazándonos a un cambio radical de mentalidad que permita una sociedad dominicana completamente renovada y transformada, para que sirvamos de motor, luz y guía de la paz, la justicia social y el bienestar permanente que se debe establecer en todas las naciones del mundo.