Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, Ed. 498
Viernes 03, de septiembre del 2010

Noticias | Deportes | Artículos | Lectura | Clasificados | Editorial | Ediciones Anteriores

EL JAYA CULTURAL; RACISMO

Estereotipo, Prejuicio y Discriminación

Miércoles, 15.10.2008
En ocasión de conmemorarse el 12 de octubre el Día de la Raza, El Jaya Cultural considera pertinente enfocar los vínculos existentes entre racismo, estereotipo, prejuicio y discriminación en la medida en que los mismos están relacionados con las distintas manifestaciones del racismo.

El origen del racismo no radica propiamente en el individuo, sino en las divisiones sociales que se elaboran para dominar. No hay que buscar tanto en el interior del individuo, cuanto en su sistema de relaciones sociales, las que regulan su pertenencia a un grupo y la relación de este grupo con otros grupos.

Los estereotipos y las actitudes sociales sirven para organizar la interacción social. La tolerancia manifiesta sirve a los dominantes para mantener una relación no conflictiva con los subordinados y así mantener su status quo.

De este modo el racismo está anclado en una interacción social entre el dominante y el subordinado que se tiene por normalizada. Bastaría con que los discriminados adoptaran comportamientos reivindicativos para que se pusiera en cuestionamiento tal interacción social normalizada.

La discriminación racial no afecta exclusivamente a las minorías étnicas de una colectividad dada; basta recordar que en Sudáfrica, la última sociedad en abolir el apartheid, la raza negra constituye una mayoría numérica sobre la minoría blanca.

Un estereotipo acerca de un grupo étnico se define generalmente en función del consenso de opinión acerca de los rasgos atribuidos al grupo. El término “estereotipo” debería reservarse para el conjunto de creencias mantenidas por un individuo en relación a un grupo social. A su vez el concepto de “estereotipo cultural” debería usarse para describir patrones de creencias compartidas o propias de la comunidad.

De acuerdo a Miller la estereotipa es pues, un problema psicológico complejo, pero que está asociado de forma inseparable a una matriz social más amplia.

El modo de abordar la relación existente entre estereotipo, prejuicio y discriminación depende del concepto de actitud que se adopte. Si se parte de un concepto de tres componentes: el cognitivo, el afectivo y el conductual, puede pensarse que, en el caso de una actitud negativa hacia un grupo o categoría social, el estereotipo sería el conjunto de creencias acerca de los atributos asignados al grupo; el prejuicio sería, por su parte, el efecto o la evaluación negativa del grupo, y la discriminación, por último sería la conducta de falta de igualdad en el tratamiento otorgado a las personas en virtud de su pertenencia al grupo o categoría en cuestión.

Brighman señala que, además de esta caracterización puramente cognitiva del estereotipo como parte de las actitudes prejuiciosas, una mayoría de autores consideraba que el estereotipo servía para racionalizar la hostilidad que siente la persona prejuiciosa hacia ciertos exogrupos, cumpliendo así una función justificatoria.

Si se parte de un concepto de actitud de un solo componente habría que señalar que el estereotipo equivale a una creencia u opinión, y el prejuicio a una actitud negativa hacia un grupo. Salta a la vista que, aunque exista una correspondencia entre estereotipos negativos y prejuicio, hay estereotipos que no van asociados a prejuicios. Tal es el caso de los estereotipos positivos de múltiples grupos. Además, existe una relación entre actitud hacia un grupo y la evaluación de los rasgos atribuidos a él.

Las teorías sobre estereotipos y prejuicio se pueden evaluar sobre la base de cuatro criterios: si pueden o no explicar las diferencias individuales en el grado en que se mantienen estereotipos y prejuicios; las diferencias entre grupos o sociedades; el contenido concreto que tienen los estereotipos; la asimetría entre estereotipo del endogrupo y del exogrupo.

La intervención contra el racismo tiene que tener en cuenta al menos tres aspectos fundamentales. En primer lugar, hay prácticas que, aun siendo racistas, la mayoría de la gente no la tiene por tales. Más aún, una campaña persuasiva contra el racismo no interpelará a la mayoría de la gente, en la medida en que ésta no tiene conciencia de ser racista.

En segundo lugar, cabe destacar algo que ya es más o menos obvio: la lucha contra el racismo tiene que ser llevada por los propios grupos que lo sufren.

En tercer lugar, está el hecho de que hay sentimientos, actitudes, pensamientos y conductas que escapan al control del propio individuo. No basta con que éste quiera modificarlos para lograrlo. No es suficiente con cambiar su intención para que pase a la acción.

Desde El Jaya Cultural invitamos a nuestros lectores a reflexionar sobre estos tópicos; a la vez que proponemos que en lugar de ce-lebrarse el Día de la Raza se realice un gran festejo mundial por el “Día de la Diversidad Humana”.