Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, Ed. 498
Jueves 18, de marzo del 2010

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No tengo tiempo

• Luis J. Báez del Rosario

Miércoles, 15.10.2008
Llevamos la vida muy a prisa, subsistir dentro de una sociedad de constantes afanes y desafíos, que se torna cada vez más compleja y competitiva, requiere multiplicados esfuerzos e inversión de tiempo.

Podríamos afirmar que no nos sobra tiempo, por el contrario, falta tiempo para cubrir los compromisos que imponen el ejercicio de una profesión o actividad productiva e interactuar socialmente, como cualquier pasatiempo o manifestación intelectual que procure placer, y que deben complementar al ser humano para sentirse bien, como algo importante y necesario, tanto individual como en el entorno que le circunda, y del que no podemos sustraernos por ser parte de él.

Sin apenas notarlo, inconscientemente y ante el peso de las circunstancias, nos hemos convertido a sí mismos y mismas para ser justos en igualdad de géneros, en “máquinas de tiempo”, y el tiempo, por ser nosotros permisivos, se ha opuesto como un tirano a que alternemos con otras responsabilidades y compromisos que nunca debemos rehuir u obviar, y estamos ocupando esos espacios imprescindibles en asuntos triviales e intrascendentes.

Podemos sacar jugosas enseñanzas, lecciones y beneficios capitales al tiempo, quién dice que no, basta programarnos, es necesario programarnos y abrir inteligentemente tiempo al tiempo, conciencia y voluntad de la inversión en el tiempo, sobre todo en la familia, tenemos que hacer énfasis en la familia, formación en los principios y valores, no podemos ser cómplices de su naufragio y desintegración por los peligros que se ciernen sobre ella, desde diferentes ángulos factoriales, principalmente el contagio del medio.

Padres, hay que reconocer, incurren en una absurda ligereza y error cuando al llegar del trabajo a la casa y ser abordados por los hijos con ánimo de tener un coloquio familiar, o interés de tratarle alguna inquietud o problema, propios de sus edades generacionales, se limitan a decir secamente una sola frase; “no tengo tiempo”, un trato y expresión irresponsable ante los hijos, siempre debemos tener tiempo, el tiempo se hace y es necesario por la salud mental, física, moral, emocional y espiritual de ellos, ello es parte, y la más importante que se inscribe en los deberes de padres.

Esa expresión, muy repetida en algunos padres, se confunde en los silencios de la noche, se diluye en la nada de la ignorancia, se olvidan de su costo, consecuencias, querrán reaccionar arrepentidos y hacer magia con el tiempo para recuperar el tiempo perdido por su irresponsabilidad, quizás, depende del amor de Dios por sus criaturas, aún puedan salvar los hijos, la familia, de la desgracia, o por el contrario, perderlos y perderla para siempre, entonces entre lágrimas por la culpa escucharán como un susurro de dolor que les persigue y atormenta en sus vidas, hasta el fin de sus días, una frase sostenida, “no tengo tiempo”, “no tengo tiempo”.

El autor es Abogado,
locutor y periodista.
luis baez 03@codetel.net.do