Voz escrita de San Francisco y el Nordeste • 2da. Quincena Agosto • Edición 519 • Jueves 09, de septiembre del 2010

Cómo hacer del salón de clases un laboratorio de ciencias

- María Magdalena Ortega Suárez

Viernes 28.08.2009
El laboratorio de ciencias, es el lugar donde se realiza una gran cantidad de experimentos, con el propósito de sustentar los conceptos teóricos que se trabajan en los diferentes niveles de la educación. El uso del laboratorio de ciencias, es muy significativo para los estudiantes, pues a través de él se ponen en contacto con los fenómenos y cambios ocurridos en un experimento tanto de química como de biología, ya que ambas son ciencias experimentales. De esta forma los y las estudiantes se apropian de los conocimientos directamente y no lo ven tan abstractos; pues se ha demostrado que con el uso de los recursos audiovisuales, donde el estudiante observa y manipula, los conocimientos llegan de forma más efectiva.

Los expertos recomiendan que desde los primeros grados de la alfabetización en los salones de clases se habiliten rincones de aprendizajes de cada área, así lo recomienda el proyecto CETT de la PUCMM, el cual se nutre de los conceptos teóricos de Emilia Ferreiro, Anna Teberosky, entre otros; en el área de ciencias, ese rincón sería un pequeño laboratorio hecho con materiales del medio.

De lo anterior se desprende que el contacto de los estudiantes con objetos concretos que le faciliten su construcción de saberes es una buena estrategia de aprendizaje.

Es por ello que a los y las compañeros /as que se desempeñan como maestros y maestras en el área de ciencias de la na-turaleza les recomiendo que a la hora de impartir sus clases hagan uso del laboratorio, aunque éste sea alternativo.

Para estos fines citaré algunos ejemplos de prácticas que se pueden realizar: observación de los cambios físicos y químicos, mezclas y combinaciones, observación de un ecosistema, identificación de elementos químicos, mediciones de temperaturas, identificación de pigmentos en las plantas y muchos otros que con recursos del medio y con una mínima contribución económica por parte de nosotros, pero con mucha imaginación y creatividad, se pueden hacer, ya que sabemos que tenemos deficiencia de laboratorios en la mayoría de los centros educativos del sector público y también en algunos centros privados.

Maestro / maestra, con nuestra labor, tenemos la oportunidad de encaminar a las futuras generaciones por un camino que nos lleve hacer entes críticos, investigadores reflexivos, competitivos y productivos. Está en nosotros; podemos hacerlo.

La autora es docente del nivel medio y estudiante de término de maestría en química para docentes en la Universidad Autónoma de Santo Dmin (UASD).