Alex Díaz: ¿instinto de político o de estadista?

Platón definía al hombre como un bípedo implume, es decir,  un animal que camina en dos patas pero sin plumas.

Publio Terencio afirmaba "soy hombre, nada humano me es ajeno".

Al politico alemán Otto Von Bismark se le atribuye la frase "el político piensa en la próxima elección; el estadista en la próxima generación".

Se cumple un año de que el señor Antonio Díaz Paulino (Alex Díaz) asumíó las funciones de alcalde de la ciudad y municipio de San Francisco de Macorís.

Alex es un experimentado profesional de la comunicación, con amplio ejercicio a través de los medios electrónicos de la radio y la televisión.

Con las frases de aquellos autores establecemos como premisa que el hombre es un animal simple y llanamente.

Soy hombre, nada humano me es ajeno, nos pone frente a todas las posibilidades reales o inimaginables que pueda o quiera realizar el hombre: buenas o malas.

A la vista de lo que ha querido y podido realizar, podríamos considerar que Alex Díaz ha actuado con síntomas  de estadista.

Él ha arriesgado la faja -como se dice en el argot de los boxeadores- en temas como el de la recuperación de los espacios públicos con cuyo pretexto enfrentó lo que no hicieron otras autoridades que han tenido la política como oficio.

Se puede criticar el método o la manera cómo ha logrado desarrabalizar los entornos  del mercado, pero ninguna persona de las afectadas con los operativos puede alegar que no se le avisó a tiempo con la advertencia que correspondía en caso de ese tipo que afectaría a mucha gente y causaría pérdidas económicas.

Alex ha arriesgado la popularidad construída a través de Sin Límites, el programa de mayor rating de la televisión de la región nordeste.

La sensibilidad y acciones de bien social que ha difundido por Sin Límites han permitido a los televidentes conocer al Alex solidario con el dolor ajeno, pero las actuaciones que se les critiquen, las ejecuta como autoridad por mandato de leyes y normas propias de las funciones del cargo que ocupa.

Un político de oficio, que se ejercita en la demagogia, se deja marear y convencer con solo escuchar la expresión "soy un padre de familia". Así, para no perder el voto del infractor, degrada su autoridad por no cumplir lo que ordena la ley.

Ojalá la nueva cosecha de políticos de la cual Alex Díaz forma parte, sin renunciar al sentido de solidaridad y humanismo, recupere el señorío de la autoridad que se fortalece con solo cumplir con responsabilidad las funciones de su cargo.

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