Fachada de Ayuntamiento Municipal de San Francisco de Macorís.
Un vistazo a San Francisco de Macorís en su 239 aniversario

El miércoles 20 de septiembre en curso San Francisco de Macorís cumple 239 años de su fundación.

Uno de los pocos pueblos del país que tienen acta de nacimiento. En la referida fecha de 1778 funcionarios del Estado Español firmaron los documentos que le dieron origen oficial en terrenos que donaron las familias Tejada y De Jesús.

Por las situaciones que vamos a enumerar no queda espacio a la duda para comprender que el desarrollo social y el progreso material de San Francisco de Macorís se produce por generación espontánea.

Con el trazado y construcción de la autopista Duarte que iniciaron los yanquis en 1922, San Francisco de Macorís por más de 25 kilómetros quedó separada de ese importante vector de desarrollo y desde su nacimiento es una comunidad mediterránea por la distancia de 70 kilómetros que la separa del mar.

A la luz de ese evidente aislamiento, la ciudad y municipio de San Francisco de Macorís, llamada por antonomasia Ciudad del Jaya, podemos afirmar que cuanto se logra en progreso material y desarrollo social cae por gravedad u obra algún milagro.

¿Porqué plasmamos esta afirmación?

Porque en 32 años que cumple EL JAYA el 20 de noviembre, el autor de este texto es y ha sido testigo y cronista de todo cuanto ha ocurrido aquí, de los contables logros y de las incontables frustraciones cosechadas en tres décadas y, por consiguiente, este rotativo se constituye en la memoria histórica del San Francisco de Macorís del período: 1985-2017.

¿Y que hemos visto y escrito?

  • Una clase política dedicada a fabricar miseria.
  • Un estado indigente que pese a tener el diagnóstico de todas las necesidades y problemas a resolver, se limita a ofrecer soluciones que nunca llegan.
  • Congresistas improductivos, incapaces de impulsar proyectos de impacto.
  • Gobernadores reducidos en funcionarios inorgánicos con funciones de representación, tramitar documentos y peticiones a instancias superiores.

Esto explica porqué los aportes del Estado Dominicano al progreso de San Francisco de Macorís son como partos de elefantes, es decir, llegan de tiempo en tiempo sin secuencias, aislados.

Pese a esa anomia del Estado que se expresa en la escasa y esporádica inversión en obras para San Francisco de Macorís, las fuerzas productivas independientes del sector gubernamental mantienen su indetenible dinámica creadora de talentos humanos y riquezas en diversos campos.

Esa dinámica que sostiene y acelera el sector privado es la que diferencia al San Francisco de Macorís de 239 años de las ciudades como Higüey, Azua, Cotuí y La Vega con 517 años cada una de fundadas.

Significa que San Francisco de Macorís como pueblo produce y tiene vida propia, sin necesidad de cercanías al mar o a autopistas de caudaloso movimiento de mercaderías.

Una característica importante de San Francisco de Macorís es que gran cantidad de sus residentes económicamente activos han llegado de otras comunidades, es decir que no son nativos, lo cual se convierte en razón y estímulo para que estos se hagan emprendedores y autosuficientes.

Además la productividad de sus tierras permiten cosechas de diferentes rubros durante el año lo que facilita el desarrollo de una economía mixta, diferente a las comunidades de economía zafrera o estacional como ocurre con las zonas de plantaciones cañeras.

A la dinámica de San Francisco de Macorís se integra también la llamada economía del cariño, representada en las remesas que hacen los dominicanos en el exterior a sus familiares de las cuales invierten en la industria de la construcción, comercios y muchas otras áreas.

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