El Día del Cacao o poner una cabeza de gigante en un cuerpo de hormiga

La agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre, escribió el pensador Marcos Tulio Cicerón.

El maestro José Martí afirmaba que todo esfuerzo por difundir la instrucción es vano cuando la enseñanza no se acomoda a las necesidades ni ayuda a futuro a quien la recibe.

Estos planteamientos nos sirven de soporte para reflexionar acerca de cuestiones muy domésticas pero trascendentes que nos conducen a hacer propuestas alrededor de necesidades colectivas que pueden enfrentarse  con éxito si el sector agropecuario privado asume un liderazgo más consciente y agresivo que tanta falta hace debido a la anomia que caracteriza al Estado Dominicano que acentúa su anquilosamiento en la medida que aumenta su enorme carga burocrática y perpetúa su improductividad.

Las reflexiones de EL JAYA se vinculan a la necesidad de educar que equivale a decir instruir como vía de alcanzar la libertad que es un importantísimo prerrequisito para que toda persona viva con dignidad y se le respete como ser humano, entidad superior del reino animal.

Millones de dominicanos residentes en zonas rurales y en áreas urbanas subsisten disminuidos en la infrahumanidad, postrados en la peor miseria imaginable.

Educar, instruir, significa dotar a una persona del conocimiento mínimo apropiado para que mejore en su práctica la actividad productiva a la cual se dedica para obtener el sustento de cada día.

En República Dominicana, por ejemplo, se tiene el primero de octubre como Día del Cacao, uno de los rubros de más importancia  para su economía dada sus altas cotizaciones en los mercados nacional y extranjero.

Sin embargo la mayoría de los dueños de fincas y los jornaleros a su servicio no alcanzan la categoría de agricultores, son simples recolectores de cacao.

Es lamentable que en el siglo 21 todavía la escuela dominicana enseñe como en el siglo 19. Los contenidos, las clases que se imparten en el campo son los mismos que en la ciudad.

Hace 135 años, en 1882, el maestro José Martí aconseja que “la educación que se imparta en la zona rural, en los campos esté asociada a la agricultura, pero no tienen que ser escuelas técnicas, sino estaciones de cultivo, así la tarea de la escuela estará en función de una vida y de acuerdo a unos intereses”.

Para aquella fecha Martí sostiene que “tampoco es para teorizar, sino que ha de fundarse sobre la base de una práctica consciente que le permita a los que se educan, sean estos jóvenes o adultos, familiarizarse con la composición y el manejo de los instrumentos, conocer los elementos de que está constituída la tierra y cómo obtener el mejor provecho de ella. La educación en ese sentido es válida y útil, pues, integra a los alumnos a la sociedad, a los medios y a los modos de producción”.

A la luz de la realidad de este país las ideas educativas de José Martí son para aplicarse HOY, de forma urgente, en República Dominicana donde la producción de cacao por tarea es de las más bajas frente a otras latitudes de mayor capacidad productiva.

Dada esa necesaria inmediatez, EL JAYA propone que de acuerdo a los rubros que se producen por zona, el Estado a través de sus ministerios de Educación, Agricultura y otros que sean útiles a este propósito, en coordinación con los sectores agrícola y pecuario, comiencen ya a capacitar mediante cursos y talleres a los adultos tanto a los propietarios como a sus obreros, mientras se incluya en el currículo de las escuelas de manera formal, la enseñanza de cultivos propios de las diferentes áreas productivas por la composición de los suelos.

Así y sólo así se comenzaría a corregir el grave error de educar sólo para la vida urbana. Es el sistema educativo que ha creado y sigue produciendo ejércitos de desocupados y desesperados; un sistema que podemos ejemplificar en la práctica de poner una cabeza de gigante en un cuerpo de hormiga.

Que se comience por capacitar e instruir a los hombres y mujeres del sector cacaotalero con los trabajadores en su cultivo y manejo para aumentar la productividad y la calidad de ese aromático grano.

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