Cómo evitar un feminicidio o asesinato de un ruiseñor
Cómo evitar un feminicidio o asesinato de un ruiseñor

Cualquier cifra que se escriba en estos momentos de muchachas asesinadas en lo que va de año por hombres que decían quererlas, es una cantidad provisional.

Feminicidio es la palabra con que la sociedad conoce la acción más mortífera, brutal y horrorosa que planifica y ejecuta un hombre contra una mujer. Ese comportamiento criminal constituye la más cruel expresión de la falta o precaria educación escolarizada y doméstica de los protagonistas de estos conmovedores sucesos.

Como si fuese una moda, cada día se producen más y más crímenes horrendos contra muchachas que, paradójicamente, fueron conquistadas por sus víctimarios con frases, gestos y detalles. Es inadmisible que estos a la vez se conviertan en sus impiadosos verdugos.

Dada la creciente ola de crímenes contra muchachas, las autoridades en sus diferentes escalas, líderes de todos los ámbitos socioeconómicos y los ciudadanos preocupados por este flagelo, tienen que reaccionar con la mayor prontitud ante este excecrable fenómeno social.

En EL JAYA estamos conscientes de la gravedad de esta pandemia nacional de gran impacto en nuestro entorno local. Y estamos dispuestos a trabajar en todo lo que demande una cruzada permanente orientada a disminuir hasta erradicar la plaga de feminicidios que, a la vez, disminuye a la sociedad dominicana y la coloca en los primeros lugares de los peores récords.

Vista esta alarmante realidad alguna acción, pero urgente, hay que poner en marcha con doble finalidad. En ese sentido EL JAYA propone primero, intentar frenar los que están incubados, en camino de producirse y, segundo, convencer y desalentar a los que potencialmente son capaces de cometer esos horripilantes hechos.

Cómo iniciar la cruzada ?. La primera contribución pueden aportarla los ciudadanos comunes y sencillos aconsejando a las muchachas que son novias, amantes o queridas y alertarlas sobre la conducta de esos individuos que ellas mismas pueden conocer por sus actitudes y reacciones violentas ante cualquier tema o asuntos de poca monta e insignificantes.

También los medios informativos deben tratar de que la noticia que divulguen no se convierta en promoción ni incentive a otros individuos a reproducir estos hechos impulsados por la ilusión de ser conocidos y famosos aunque sea por un día.

Un componente imprescindible de esta cruzada es convocar y unificar esfuerzos colectivos permanentes orientados al desarrollo de un programa de capacitación, no un plan porque este suele ser efímero si no se le da seguimiento.

El estado Dominicano y la sociedad no deben sólo seguir lamentando cada feminicidio. En ese sentido EL JAYA estima que con urgencia se realice un censo para detectar familias que sufren maltratos sicológicos y agresiones físicas. En este esfuerzo también hay que involucrar a los vecindarios para que bajo reserva de sus nombres, informen a la autoridad de aquellos hogares donde se producen discusiones y maltratos físicos o verbales.

Cuando estén identificados y agrupados, a los hombres violentos reales y potenciales, debe impartírseles charlas ilustradas con videos sobre tragedias de feminicidios para que vean de cómo esos individuos destruyen a sus familias, además las imágenes les harán ver cuánto sufren los hijos al quedar huérfanos, observarán la vida miserable que llevan en las cárceles los que no se suicidaron o sobreviven a la bestial y repugnante acción de asesinar a una mujer, un ser humano tan indefenso y frágil como un ruiseñor.

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