Deber y compromiso de los partidos políticos

En el año que comienza se activará el quehacer político de los dominicanos de cara a las elecciones del 2020.

Creemos que los partidos y agrupaciones políticas de oposición tienen que empezar temprano a analizar las formas de alcanzar acuerdos que les permitan crecer como formación de contrapeso al gobierno.

El Partido Revolucionario Moderno (PRM), que es la más grande formación política de los últimos años, inició los preparativos para su convención del 18 de febrero.

Ese es un evento importante por cuanto en él se elegirán las autoridades responsables de dirigir su destino como organización comprometida en contribuir a mejorar la calidad de la democracia.

También el movimiento ciudadano Marcha Verde comienza a ejercitarse con una concentración en Santo Dominco el 28 de enero, un año después de empezar sus denuncias y reclamos por todo el país contra la corrupción y la impunidad.

Marcha Verde no es un partido, es un movimiento social enfocado en atacar la práctica de la corrupción y la impunidad, que son de los flagelos que mantienen a amplios sectores del país postrados en la pobreza.

Como movimiento ciudadano, Marcha Verde está llamado a producir y suplir líderes sociales que demanden y procuren soluciones a los males que afectan a la nación.

La dinámica social ha lanzado al ruedo político al Ing. Milton Morrison al frente del movimiento País Posible, con vocación de convertirse en partido político. Él tiene un discurso claro, motivador y convincente acerca de la problemática que afecta al país.

En el plano local ha comenzado a tener presencia en el escenario público el movimiento político Acción Ciudadana con denuncias y reclamos sobre asuntos puntuales de la agenda de desarrollo de la provincia Duarte.

El nacimiento de estas formaciones sirve para medir las insatisfacciones de la población ante acciones y comportamientos que con frecuencia se ven en este país sin que les pase nada a sus responsables.

Nadie duda que la fortaleza de un gobierno se consolida cuando es débil la oposición que le sirve de contrapeso en sociedades donde las instituciones son letra muerta.

En Estados Unidos, por ejemplo, donde el partido político de oposición está en minoría en el congreso, sin embargo la fortaleza de la justicia ha frenado los deseos con que el presidente Donald Trump quiere gobernar a ese país.

En materia de fortaleza y equilibrio de poderes, lo que se está viendo en esa poderosa nación, tienen que tomarlo como modelo a seguir países como República Dominicana, cuyos dirigentes políticos y de todos los sectores continuamente reclaman respeto a las instituciones.

Sin dudas que para mejorar la calidad de la democracia dominicana es necesario el fortalecimiento de la justicia como institución.

En ese sentido es deber y compromiso de los partidos y organizaciones políticas trabajar la unidad para, sino se alcanza el poder, aumenten su representación en el congreso nacional que es el que designa a los jueces y desde allí contribuyan a superar las debilidades que afectan la institucionalidad del país.

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