Primarias abiertas, después del 2020

Los senadores que siguen las directrices del Presidente Danilo Medina aprobaron el jueves 12 de abril el muy reclamado proyecto de ley de partidos políticos.

Con más de 15 años en el congreso ese proyecto peregrina de una a otra cámara, perime, pero aún vive porque el país político, la sociedad civil ha estado y sigue muy atenta a la suerte de esta importante pieza legislativa.

La objeción colectiva al proyecto aprobado es porque los senadores danilistas incluyeron el sistema de primarias abiertas y simultáneas.

¿Qué significa que este sistema se cumpla por mandato de la ley de partidos? Bueno, que en las convenciones que realizarán los partidos para escoger a los candidatos a las elecciones del 2020, pueda votar todo el mundo y por quien quiera, aunque resulten ser personas en conflicto con la ley o carentes de las credenciales de ciudadanos honorables como se aspira que sean los elegidos en funciones públicas.

Además si fuese así serían electos los que tengan más dinero para comprar votos. Es lógico deducir que si es por recursos económicos ganarían el Presidente Medina y quienes están cerca de él; esta sería la ley del embudo, todo para mí.

Hasta ahora los partidos han hecho sus convenciones o elecciones primarias con su lista de militantes también llamado padrón, donde se verifica si el ciudadano que dice ser de esa organización política aparece con sus nombres, apellidos, número de cédula y dirección. Si no está en el padrón no puede votar excepto si las normas de la agrupación permite hacerlo bajo determinadas condiciones.

Dada la proximidad del tiempo en que los partidos iniciarán la campaña de elecciones primarias en las cuales escogerán los candidatos a cargos electivos, no conviene que la ley de partidos se apruebe con el régimen de primarias abiertas como lo aprobó en primera lectura el grupo de senadores que obedecen a los lineamientos del mandatario.

Lo prudente y aconsejable es que después de las elecciones del 2020 el Congreso Nacional, de forma seria y consciente de su responsabilidad, conozca y analice la pertinencia del referido formato de elección interna de las entidades políticas.

Es entonces cuando procede que se enmiende la ley de partidos para que se le incorpore el tema referente a las primarias abiertas y símultaneas, para que aplique en los comicios de 2024.

República Dominicana tiene un sistema de partidos muy desigual que se caracteriza por la gordura y glotonería del que está en el poder, ya que este, el PLD, ha ido absorbiendo la totalidad o parte importante de las organizaciones políticas de oposición más fuertes.

Los dirigentes de los partidos de oposición de estos tiempos no muestran la energía, el entusiasmo, ni la pasión propia de quienes aman y ejercen la política con la convicción del redentor social de los líderes del ayer reciente.

El desbalance partidario actual deja el panorama político a merced de quien quiera proclamarse como un providencial protector de la débil democracia dominicana, carente hoy más que nunca, de líderes y capitanes confiables para conducir al país a puerto seguro.

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