Alianza País considera aberrante las declaraciones de Trump de catalogar de letrinas a varios países
Alianza País considera aberrante las declaraciones de Trump de catalogar de letrinas a varios países

La aberrante declaración de Donald Trump de llamar “agujeros de mierda” a El Salvador, Haití y varios países africanos, no tan solo es racista sino que confirma su aversión y rechazo a los emigrantes mas excluidos y pobres del mundo.

Esta forma de valorar el fenómeno migratorio ha sido catalogada como aporofobia, la que privilegia a la vez a los emigrantes con recursos económicos y con profesiones de alto valor, calidad y especialización.

Por eso en su declaración, Donald Trump además de “aquerosear” a quienes emigran huyéndoles al hambre, a la miseria y el desempleo, expuso de manera directa su predilección para quienes quisieran emigrar a Estados Unidos desde países desarrollados como Noruega.

La visión política de la actual administración sobre el tema migratorio recoge los valores más conservadores y extremistas de la derecha a nivel internacional.

De ahí que además de pretender levantar un Muro a todo lo largo de la frontera Sur de EE.UU., busca restringir y eventualmente acabar con la emigración a partir del concepto de reunificación familiar.

Procede indicar que aun el concepto de ciudadanía adquirida está en cuestionamiento por los sectores extremistas de la derecha. No tan solo en crear nuevos obstáculos y restricciones para su adquisición, sino también en ampliar derechos legales que faciliten revocar la misma después de otorgada.

En perspectiva, estos grupos al estilo Tea Party, Ku Klux Klan (KKK) y los sectores mas extremistas de los partidos dominantes, también buscan producir todas las reformas legales que consideren necesarias para anular el derecho constitucional que reconoce la ciudadanía a partir del lugar de nacimiento sin cuestionar el status legal de los padres las niñas y niños aquí nacidos.

La agenda conservadora que guía la administración de Trump, también va en contra de los derechos laborales adquiridos por largos años de lucha y sacrificio, en contra de la mujer, de los jóvenes, en contra de los grupos minoritarios, de los defensores del medio ambiente y en contra de quienes propugnan por un mundo de paz y colaboración entre los pueblos y naciones.

Los gobiernos de Latinoamérica y del Caribe, corruptos muchos de estos, y que son los mayores beneficiarios de las remesas, inversiones económicas y otros aportes hechos por sus migrantes, deberían por lo menos condenar estas declaraciones racistas, xenófobas y anti-pobres de Donald Trump.

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