Exciliados
Enríque Jiménez Moya: símbolo de nacionalismo y el martiriologio de los francomacorisanos de 1959

El 19 de junio es un día memorable en las jornadas de lucha por la libertad del pueblo dominicano. En esta fecha pero de 1949 amarizó en las aguas de la bahía de Luperón el hidroavión Zepelín en el cual se transportaban 15 valientes dominicanos que vinieron a combatir el régimen de Trujillo. Apoyado en la delación y los numerosos organismos de seguridad en poco tiempo Trujillo tuvo control de los patriotas que comandaba Horacio Ornes Coiscou. Con él llegaron también Tulio H. Arvelo, Federico Horacio (Gugú) Henríquez, José Rolando Martínez Bonilla,Miguel A. Feliú Areno, Hugo Kunhardt, Salvador Reyes Valdez y Manuel Calderón Salcedo. Además el costarricense Alfonso Leyton, los nicaragüenses Alejandro Selva, Alberto Ramírez y José Félix Córdoba.

También el 19 de junio pero de 1959 llegó el último grupo de los expedicionarios que constituyen hoy La Raza Inmortal.

En el historial de lucha de los dominicanos por conquistar la libertad, sobresale un combatiente que es de justicia que lo presentemos Enríque Jiménez Moya (Enriquito), cuyos sacrificios le convierten en símbolo en este ámbito; así como a los mártires francomacorisanos de junio de 1959.

Desde que el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina se establece en el poder en 1930, inició una ola de represión y persecución contra sus opositores. El mocano Cipriano Bencosme fue el primer muerto de la dictadura como consecuencia de las mediadas de horca y cuchillo que impuso en contra de quienes disentían de él. Cientos de dominicanos tuvieron que salir al exilio.

En 1934 abandonan el país Enrique Jiménez Moya (Enriquito) por las diferencias políticas existentes entre su padre, Enrique Jiménez Álvarez, y el tirano que llevaba cuatro años como jefe supremo de la nación. Padre e hijo se radicaron en Colombia donde se dedican a actividades comerciales, lo cual le permitió hacer contacto con algunos dominicanos, quienes habían corrido la misma suerte. Desde Colombia se desplazaron a Venezuela donde pasaron la mayor parte de su vida.

En Venezuela, Jiménez Moya se convierte en un luchador contra al régimen dictatorial del Gral. Marcos Pérez Jiménez, caracterizándose por su activa participación en los actos contra el gobierno, lo que confirma el nivel de compromiso que había asumido en la lucha por la libertad de los pueblos de América. En el momento que se decide tirotear la Base Aérea de La Carlota, Enriquito es de los que encabeza ese acto de sabotaje contra el gobierno de Pérez Jiménez, demostrando en el mismo, su preparación militar y la disposición de enfrentar a aquellos individuos que mantenían bajo la opresión y la barbarie a los ciudadanos.

Después de participar en la lucha que provocó el derrocamiento de Pérez Jiménez, Jiménez Moya, sale de Venezuela hacia Cuba, el 7 de diciembre de 1958, en una aeronave venezolana, con el mayor cargamento de armas y municiones que recibió de Fidel Castro, para ser utilizadas en la lucha contra el dictador cubano Fulgencio Batista. Sobre las armas que fueron llevadas a esa isla los cubanos Delio Gómez Ochoa,  María Antonia Bofill y otros historiadores, sostienen que fueron enviadas por Rómulo Betancourt, cuando en realidad fueron suministradas por el Ejército de Liberación Dominicana de Venezuela, ya que Madriz se las había entregado a la dirección del movimiento, para que la utilizaran en la lucha contra la dictadura trujillista, y esto queda expresado en la carta compromiso, que le envía de la dirección del ELD a Fidel Castro, con Enriquito máximo representante del exilio dominicano.

Luego de contribuir de manera activa en la insurgencia que obligó a Pérez Jiménez a irse al exilio, Jiménez Moya se va a la Sierra Maestra con el rango de teniente a combatir contra el ejército de Fulgencio Batista.  En el poblado de Maffo, que era el lugar donde se concentraba la mayor resistencia por parte del ejercito batistano, Jiménez Moya fue hasta allí a llevar armas y municiones a los combatientes del Ejército Rebelde, que resistían en ese lugar. su heroísmo salió a relucir, en el momento en que decide formar parte de los insurgentes que hacían resistencia. En ese combate Enriquito salió herido, en el instante que un residuo de disparo de mortero le perforo el vientre dejándolo con los intestinos en las manos. Fue trasladado en un Jeep hasta Charco Redondo, donde fue intervenido quirúrgicamente. Logrando salvar su vida de casualidad, debido a que duraron unas 12 horas luego de resultar herido para llegar al referido lugar.

Luego de ese suceso Jiménez Moya fue ascendido al rango de Capitán del Ejercito Rebelde por Fidel Castro. Ya finalizados los enfrentamientos, el primero de enero de 1959, Castro nombró a Enriquito como encargado de todos los preparativos para la lucha insurgente que se prepararía desde Cuba para desembarcar en territorio dominicano para derrocar al dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina.

El propio Fidel le especifica que esa era una lucha que tenían que organizar los dominicanos en cuanto al movimiento insurreccional, por lo que autorizó a Jiménez Moya, mediante decreto, entrar a todos los regimientos rebeldes para que se le entregara todo lo que se necesitara para la causa dominicana. Mientras un buen grupo de exiliados dominicanos y colaboradores de América Latina, se preparaban en el campamento de Mil Cumbres, para cuando llegara la hora de partir a territorio dominicano a combatir al régimen de Trujillo.

Todo lo relacionado con las expediciones de junio de junio de 1959 estuvo a cargo de Jiménez Moya, incluso las salidas de las lanchas Carmen Elsa, La Tinima y el avión C-46 con motores Curtis el cual aterrizó en Constanza el 14 de junio de 1959. Jiménez Moya fue el Jefe Político y Militar de las expediciones guerrilleras.

En esta expedición los mártires francomacorisanos José Manuel Del Orbe, José Martínez Morales, Ercilio García Bencosme (Silo), Guillermo Padilla Hernández, Bienvenido Fuertes Duarte, Juan de Dios Ventura Simó, Saturnino (Nino) Rizek Bergés, Francisco -Frank- Grullón Martínez, Antonio Javier Achécar Kalaf (Tonino), Ing. Leandro Guzmán Abreu y Héctor Olivier Romero (Papi) quienes fueron torturados,fusilados y sus cadáveres desde aviones lanzados al mar.

La historiografía dominicana tiene un compromiso moral con los mártires francomacorisanos y con la figura heroica de Enrique Jiménez Moya, ya que este símbolo de nacionalismo y de la libertad, debe ser reconocido como uno de los grandes libertadores de América Latina, pues siempre mantuvo sus ideales democráticos. Enriquito participó en tres movimientos conspirativos para derrocar a tres sanguinarios dictadores: Pérez Jiménez, Fulgencio Batista y a Rafael L. Trujillo. No olvidemos que él también estuvo en Cayo Confites de 1947, y formó parte del Frente Interno que se organizó en Santo Domingo para recibir armas de los exiliados que se encontraban en Venezuela en 1948. Se enroló en la expedición de Luperón de 1949, la cual no pudo cumplir su cometido. Murió en combate en las montañas de Constanza en un enfrentamiento contra el ejército de Trujillo.

+ Leídas