Rafael Alvarez Castillo profesor y pasado Director de la UASD, San Francisco de Macorís
Crimen y castigo en educación ¿liderazgo insensible o de gestión?

Por Rafael Alvarez Castillo

“Llegará el día en que los hombres de Toda la tierra podrán ser comprendidos Y respetados por los lenguajes con que Expresarán sus sueños y alegrías Sus resentimientos y emociones”.

Celso Antunes

En la Rusia del siglo XIX vivió un extraordinario novelista bautizado con el nombre de Fiodor Dostoievski. Éste tituló su trascendente pieza de la literatura universal Crimen y Castigo. En la segunda década del siglo XXI se comete un crimen contra el Sistema Educativo Dominicano y el Magisterio Nacional es acusado de criminal por el mero hecho de defenderse y servir de obstáculo para que el empresariado y algunos políticos de fuera y dentro del subsistema escolar obtengan jugosas “ganancias”, producto de negocios con el dinero del 4% destinado a la educación pública.

Desde el trece (13) de abril del 1970, época en que dedicarse a la enseñanza era para mujeres y hombres dispuestos a realizar una ofrenda que le otorgara la satisfacción del deber cumplido, ya que tenían sus necesidades básicas resueltas. Con el correr del tiempo, la incursión de la izquierda entre el conglomerado Magisterial, entre otros factores, los “obreros de la tiza y el borrador” se fueron llenando de carencias materiales, valor social y conciencia e iniciaron un lago camino que lo condujo a a jornadas de lucha, incomprensiones, y victorias de salto en salto, sin dejar de ofrendar sangre, sudor y lágrimas, tras sus mejores conquistas y quitarse de encima el atributo de apostol.

Reivindicar la dignidad y anegación del maestro implicó grandes correría de lucha, frente a gobiernos que en ocasiones se mostraban ciego, sordo y mudo frente a los reclamos de una masa magisterial dirigida por una pléyade de dirigentes criticados interna y externamente, pero dispuesta al mayor de los sacrificios. Fruto de esas luchas son: el Pago Igualitario Maestros Campo-Ciudad, la ley de estatuto y escalafón Magisterial, aumentos salariales, Seguro Médico para Maestro, Construcción y Acondicionamiento de las Escuelas y Liceos, Pago de las licencias por maternidad, Desayuno y Ropero escolar, vivienda digna para el maestro y otras no menos importante.

Grandes jornadas de lucha durante los últimos años de la llamada “década perdida”, de los ochentas (80s) y específicamente, en los años 1984, 1985, 1988,1989,1990, junto a factores y interno y externos,

parieron el Plan Decenal de Educación 1992-2002 que se planteó una Reforma General al Sistema Educativo Formal y con muchos tropiezos obtuvo algunos avances en materia curricular, libros de texto, incentivos salariares como compensación a los bajos salarios y cumpliendo en parte con la Ley de Estatuto y Escalafón del Maestro , participación comunitaria, profesionalización o titulación de maestros, la promulgación de la ley de Educación número 66-97 y el Desayuno Escolar y otras demandas históricas del gremio magisterial.

La aplicación por primera vez del 4% del Producto interno Bruto para la Educación establecido en la Ley de Presupuesto y Gastos Públicos en el año 2013, se tradujo en el recibimiento de 99,000 millones de pesos para ser administrado por el Ministerio de Educación, desde donde inmediatamente se inició con mayor fuerza el derroche en construcciones sin mucho criterio de planificación, Libros de textos hecho en el extranjero, altos salarios para los funcionarios y algunos aumentos al desnutrido salario del maestro, que también ha recibido niveles de apoyo a su formación, pero que carece una educación permanente planificada y sistemática sobre aspectos básico de su desempeño y ganó cuerpo la competencia empresarial, por quien obtiene los mejores negocios con el dinero del 4% obtenido.

Durante los años del 2014, 2015, 2016, y 2017, el presupuesto de educación ha sido ascendente, llegando en el año que discurre a la friolera de 153,000 millones de peso. Sin embargo, aunque se han construido muchas aulas e incursionado tímidamente en aspectos tecnológicos, seguimos arrastrando los mismos problemas, aplicando el mismo estilo de dirección oficial y gremial que en décadas anteriores, sin dejar de señalar, que en la actualidad el liderazgo general del sistema educativo está más cerca del patrón, es menos influyente y menos eficiente, a la hora de dar respuesta a los conflictos que se presentan, lo que dificulta las soluciones que tiendan a resolver conflictos.

¿Será que el sistema educativo y su componente triada: Maestros, Padres y Estudiantes están pagando la comisión de un crimen que merece el castigo de su ausencia de paz, aprovechamiento del tiempo y obtención de los niveles mínimos de calidad del proceso pedagógico?, ¿Es la no aplicación o falta o falta de una filosofía y política educativa inconexa de la legislación educativa, la práctica pedagógica y un estilo de dirección carente de un plan estratégico coherente, democrático y respetado por los actores del proceso educativo nacional? y/o ¿Es que los maestros son insensibles frente a la pérdida de tiempo de los niños y adolescentes que asisten a las escuelas públicas?

La respuesta efectiva a cada una de estas preguntas conllevaría un artículo de igual o mayor dimensión que el que ustedes están leyendo. Aunque la inmensa mayoría de los sujetos del proceso pedagógico formal de la República Dominicana creen en el castigo divino, no creo que su comportamiento honesto, digno y responsable merezca tal sanción. Pienso, además, que un sistema educativo confesional, como el referido es indigno de ser castigado.

La segunda pregunta requiere de una mayor reflexión, toda vez, que el Estado posee los mayores niveles de responsabilidad para garantizar tan importante servicio público, diseña el conjunto de acciones en procura de alcanzar los fines educativos consagrados en la ley 66-97, tomando como base programática el Curriculum aprobado mediante ordenanza. La constitución política de la República o ley mayo, en su artículo 63, numeral 3 sostiene que: “El Estado garantiza la Educación pública, gratuita y la declara obligatoria en el nivel inicial, básico y medio…”. Sería bueno indagar si el cuerpo de funcionarios del Estado dominicano tiene conciencia de la responsabilidad que la constitución le otorga. Al evaluar algunos comportamientos se evidencia mucha falencia en este renglón institucional y sobre todo ausencia de una actuación de conjunto all stall, como dicen los americanos..

Pero no conforme con lo anterior el legislador enfatizó que: “El Estado velará por la gratuidad y la calidad de la educación general, el cumplimiento de sus fines y la formación moral, intelectual y física del educando”. Y agregó que el Estado “Tiene la obligación de ofertar el número de horas lectivas que aseguren el logro de los objetivos educacionales”.

En consecuencias, el Estado debe ser un propiciador de la paz, la armonía y la tranquilidad en la escuela pública. A través de sus funcionarios, al diseñar y ejecutar las políticas educativas tiene que tener presente la relación laboral armónica con el gremio de maestros, debe actuar consecuentemente con sus acciones bienhechora en el espacio y momento que se requiera para impedir el caos, siempre como un solucionador de conflictos. La práctica es que los conflictos empiezan pequeños y se van agrandando por la falta de acción o por un valor incendiario, perdón, agregado, que la vertical medida produce. Esto solo conduce a las asambleas, marchas y paralizaciones, , a la que los maestros su gremio, la Asociación Dominicana de Profesores, se ven obligados para hacer valer sus derechos, en detrimento, claro está de la formación que deben recibir nuestros alumnos.

La ADP de San Francisco de Macorís y la Regional 07, que comprende las provincias Duarte y Hermanas Mirabal, es una muestra del botón. Muchas comunidades demandando reparación y construcción de escuelas, maestros fuera de nóminas, no pago de incentivos, cancelaciones y otras faltas de acciones administrativas o acciones incorrectas, que generan conflicto.

Tengo años escuchando, que a los maestros no le duele lanzar los niños a las calles por cualquier cosa, pero insisto, por qué no se resuelve a tiempo ese cualquier cosa y nos evitamos tanta pérdida de tiempo y valiosos recursos?. Tanto para pelear como para hacer la paz, se necesitan dos, trabajemos por la paz antes que se suelte el toro. Demos muestras al gremio de que el gobierno es bien intencionado y que no le interesan los conflictos.

Sobre la sensibilidad o no de los maestros, es bueno acotar que, la sensibilidad es un valor humano universal y trascendente, la mera condición de ser maestro implica un alto grado de sensibilidad, lo contrario es la excepción. El maestro es depositario de amor, de pasión, de entrega, de abnegación, no degrademos su dignidad e importancia por diferencias obrero patronales..

Hay que sentarse en la mesa, no soñemos con la destrucción del gremio, que peor puede ser el remedio que la enfermedad. Qué tribunal condenó al Director de escuela de Chiringo? Qué consejo disciplinario y en base a que reglamento lo canceló? La muerte de un ser humano, sin importar quien

sea, más si es una niña, por demás estudiante, al maestro le duele en el alma, como si fuera un hijo. Cuáles son las pruebas materiales de que el director de la escuela de Chiringo actuó para que se produjera el accidente?. Apliquemos la sanción, si la hubo, de acuerdo al grado de la falta, sin sañas ni persecuciones. La paz en las escuelas requiere acciones concreta para eliminar los problemas. Deponer actitudes de trinchera es lo que conviene al sistema educativo y político social de de San Francisco de Macorís, la Provincia Duarte y el país.

Honremos nuestro compromiso con la patria y la educación, con nuestra vocación de servicios. Siempre aparece la solución, busquémosla ahora, los días que se pierden son irrecuperables. No endosemos el crimen para justificar castigo.

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