Construir la democracia dominicana

Nunca como ahora la población dominicana necesita de una verdadera democracia porque la que ha vivido en los últimos 50 años es una fotocopia borrosa y deficiente.

Tenemos que construir una democracia que dé independencia al poder judicial para eliminar el despilfarro, la corrupción y la impunidad; una democracia que asegure prosperidad para todos, no a un grupo; una democracia que dignifique al ciudadano y nos dé un lugar digno en el mundo. Ahora que se acerca el tiempo electoral es momento propicio para que de forma individual los dirigentes de las agrupaciones de sociales y los líderes de las organizaciones políticas que no estén asociadas al gobierno piensen, analicen y reflexionen acerca de lo que cada quien puede aportar en la construcción de la democracia que merecemos los dominicanos.

Aunque sobran los ejemplos de las alianzas políticas electorales que cuando asumen el poder se reparten las posiciones y bienes públicos como nueva plaga que continuará devorando lo que quede del Estado Dominicano, no existe otra fórmula que crear las condiciones para convocar a la unidad a todos los ciudadanos excluídos y emprender la marcha de alcanzar ese objetivo.

El domingo 21 de septiembre San Francisco de Macorís fue escenario del lanzamiento de la Convergencia por un Mejor País, una coalición de agrupaciones políticas y sociales con miras a participar en las elecciones del 2016.

Como la lucha política tiene por finalidad asumir el poder, es lógico que la Convergencia buscará desplazar al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que tiene 14 años dirigiendo al Estado Dominicano sin ninguna consecuencia para quienes lo han desfalcado.

Apostamos a que desde ahora y hasta el 2016 la Convergencia asuma el rol de oposición creativa capaz de generar esperanzas de freno, contrapeso y de cambio para quienes no aprueban la forma dispendiosa, entreguista y mercantil del PLD gobernar.

Hay que promocionar, atraer y compactar el más grande movimiento de ciudadanos que no solo aman y valoran la libertad sino que aspiran a una democracia que les facilite cumplir sus sueños de estudiar, trabajar y vivir con dignidad como Dios manda. República Dominicana tiene 50 años de ensayos por establecer una democracia.

Partiendo de esa experiencia de medio siglo tenemos el desafío de edificar un modelo mejorado, muy diferente a los ya conocidos. Los gobiernos que han administrado el Estado Dominicano en 50 años tienen hipotecado el futuro de las próximas generaciones sin que hayan resuelto ninguno de los problemas fundamentales del país.

Y como resultado del fracaso de esos 50 años de malos gobiernos, más de 700 mil jóvenes no hallan puestos de trabajo digno, más de 200 mil muchachos entre adolescentes y primera juventud se dedican a la delincuencia y al consumo de drogas.

Si como se afirma que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos tenemos que justificarlo creando los mecanismos que la hagan funcional, de modo que si bien no soluciona todos los problemas, a la vez se constituya en la herramienta que garantice darles solución.

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