¿Qué creen ustedes señores?

San Francisco de Macorís acaba de cumplir 236 años. Un intento de evaluación nos conduce a considerar variables que inciden en su devenir histórico. Antes, durante y posterior a su fundación fue territorio de tránsito y descanso de comerciantes.

Y lugar seguro de fugitivos que por razones políticas o de otra índole buscaban ponerse a salvo de sus perseguidores.

Como la vida del hombre se desarrolla en base a relaciones sociales, políticas y económicas, los residentes del pueblo que se fundó el 20 de septiembre de 1778 al parecer históricamente se dedicaron más al cultivo de la tierra y al ganado que al ejercicio del quehacer político. Con este acierto podemos justificar el por qué en 236 años de su fundación San Francisco de Macorís ha logrado mayor desarrollo que Azua, Higüey y Cotuí que tienen más de 500 años -por ejemplo- sin embargo gestionar y conseguir obras importantes del Estado por vía de vínculos políticos es tarea muy difícil.

La intensa dinámica comercial, su voluminosa producción agropecuaria y el desarrollo social merecen que, sin huelgas y reclamos, a San Francisco de Macorís se les construyan las obras planteadas, anotadas, discutidas y requete prometidas. Después de la dictadura de Trujillo en el mapa político de República Dominicana en los diferentes períodos gubernamentales, está San Francisco de Macorís con su gobernador, senador, diputados provinciales y sus autoridades municipales como son el síndico o alcalde y los regidores.

Falta que los líderes sociales, dirigentes empresariales y gerentes políticos de San Francisco de Macorís instalen una mesa de diálogo para elaborar una agenda consensuada de las necesidades y problemas prioritarios a enfrentar y resolver. Con esa agenda de prioridades convocar a los candidatos a posiciones electivas desde presidente de la república a regidor del municipio; negociar el voto y luego presionar por el fiel cumplimiento de lo que se acordó.

Más de 50 años -no de democracia- sino de libertad para desahogar las frustraciones emocionales por las promesas incumplidas de políticos demagogos, han debido enseñarnos que el voto no se da ni se vende a ningún político, se negocia para obtener el beneficio y rentabilidad de lo que se logra para el colectivo.

Las organizaciones sociales, de comerciantes, empresarios y dirigentes políticos tienen un inventario de las obras que necesita y demanda San Francisco de Macorís. Aprovechemos el tiempo preelectoral que comienza de cara al 2016 para que nos sentemos a la mesa a dialogar, a negociar y lograr entendimientos políticos productivos de beneficios colectivos.

Como EL JAYA tiene un elenco de ciudadanos confiable para realizar asignaciones y convertirlas en exitosas misiones preguntamos: ¿Qué creen ustedes Monseñor Moya, maestro Roberto Santos Hernández, empresario Eufemio Vargas Lima, periodista Antonio María, licenciados Eugenio, Julio y Luis Vargas Hernández?

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