República Dominicana y Haití: ¿ni contigo ni sin ti?

El español Emilio José popularizó una canción que se titula Ni contigo ni sin ti. Este tema musical podemos usarlo para describir la conflictiva relación que siempre ha existido entre República Dominicana y Haití: Ni contigo ni sin ti / tienen mis males remedio / contigo porque me mata / sin ti porque yo me muero.

Cuando se habla de establecer la preferencia o distancia social de un dominicano respecto a otra persona, con quien menos cercanía desea tener es con un haitiano. La percepción general del grueso de los dominicanos acerca del haitiano es de que es un ser humano inferior.

En la valoración del haitiano entran en juego lo racial por su piel negra, condiciones laborales y trabajos ordinarios que realiza, el idioma, ancestral pobreza y sus manifestaciones culturales que el dominicano considera primitivas e incompatibles. Es decir, el dominicano no busca al haitiano ni quiere estar cerca de él, pero lo necesita y lo utiliza en tareas muy diversas. En labores domésticas, peón agrícola y jornalero en la industria de la construcción, entre muchas otras.

Sin embargo, amplios sectores dominicanos interiorizan y difunden la temerosa idea de que numéricamente los haitianos pueden llegar a constituir una potencial fuerza política que poco a poco iría ganando posiciones electivas para impulsar el proceso de fusionar los dos países y eventualmente instalar un gobierno que responda a sus intereses. Los haitianos, por su parte, creen que República Dominicana es una extensión del territorio de su país y viven y andan como chivos sin ley.

Es así como entre malquerencias, percepciones y temores -coexisten “dos pueblos que son como las dos alas de un mismo pájaro” -manteniendo relaciones tan tirantes y precarias que les impiden alcanzar mayor desarrollo.

Lo verdaderamente cierto es que República Dominicana y Haití comparten una frontera de 391 kilómetros. En términos jurídicos y territoriales es en la frontera donde en realidad comienza República Dominicana.

Sin embargo resulta paradójico que sea la zona fronteriza la región dominicana con menos habitantes, es decir, la más despoblada del país. Pese a que la región fronteriza tiene grandes extensiones de tierras que permanecen ociosas, sin ningún cultivo, decenas de miles de dominicanos viven en condiciones de pobreza extrema.

Veamos las extensiones territoriales de las provincias de la zona fronteriza con sus respectivos números de habitantes. Pedernales: 1,274 Km2 y su población es de 13,805 habitantes; Independencia: 2,007 Km2 con 52,589 habitantes; Elías Piña: 1,395 Km2 y 63,029 habitantes; Dajabón: 1,021 Km2 con 63,955 habitantes y Santiago Rodríguez con 1,147 Km2 y 57, 476 habitantes. La sumatoria de kilómetros de las provincias dominicanas que tienen frontera con Haití, es igual a 6 mil 844 Km2 y la población total es de 250 mil 854 habitantes, revelan los censos más recientes hechos en el país.

Sin embargo, el censo de 2010 revela que Santiago de los Caballeros tiene 691 mil 262 habitantes en tan solo 612 Kilómtros cuadrados (Km2). En otras palabras Santiago que tiene un territorio equivalente a una fracción del de la frontera, tiene una población que la duplica. A la luz de la realidad tenemos que afirmar que la migración de haitianos hacia República Dominicana se puede controlar con leyes y normas, pero nada ni nadie la va a impedir.

No la detuvo la matanza que ordenó Trujillo en 1937 ni la evitará la construcción de un muro, porque se trata de una cuestión lógica, natural, de sobrevivencia humana. Está comprobado y demostrado que cuando dos países hacen frontera, las gentes del más pobre se traslada al de más desarrollo.

Son similares los casos de nicaragüenses que emigran a Costa Rica, los guatemaltecos que se van a México y los mexicanos que se cruzan a Estados Unidos.

Tomando como premisa estos planteamientos y cifras expuestas más arriba EL JAYA propone a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que convoque a la comunidad internacional y encabece el proceso de planificación de programas de desarrollo humano en la frontera, que brinden oportunidades de trabajo a los dominicanos y ataje la emigración de haitianos.

Creemos que de la misma manera que instaló la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), la ONU puede y debe traer técnicos de sus países miembros a diseñar y poner en marcha proyectos de producción agropecuaria, en las enormes y fértiles extensiones de tierras baldías existentes a lo largo de la franja fronteriza. EL JAYA estima que el muro más humano y efectivo que se tiene que construir para frenar las corrientes migratorias de haitianos hacia República Dominicana, es creando y desarrollando proyectos que garanticen oportunidades de trabajo y bienestar para las gentes de la frontera.

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