Impugnemos el memorismo, los conocimientos improductivos y la miopía de la escuela dominicana

En 30 años de presencia ininterrumpida en el mercado de lectores que lleva EL JAYA, en más de una oportunidad hemos cuestionado los contenidos de la educación sistemática dominicana lo cual se resume en el producto final del proceso de enseñanza que son los jóvenes que egresan de las aulas graduados en cualquier nivel o que desertan de los centros de estudios.

En el año 1882 José Martí planteaba que "todo esfuerzo por difundir la instrucción es vano cuando no se acomoda la enseñanza a las necesidades y al porvenir del que la recibe".

Ahora que se inicia un nuevo año escolar formulamos la interrogante: ¿está la escuela dominicana en capacidad de dotar a los estudiantes de disciplina, instrucción, hábitos y destrezas que les permitan sobrevivir con lo aprendido a quien egrese o deserte de las aulas escolares?

La respuesta es un simple, no.

Esa respuesta será constante por muchísimos años, para no decir que se mantendrá por los siglos de los siglos…

Ni la Tanda Extendida modificará esa situación. Por tanto, EL JAYA se declara impugnador de la escuela dominicana mientras sirva de plantel que privilegie el cultivo del memorismo repetidor de conceptos, como depósito de conocimientos improductivos y se mantenga miope sin atender a las necesidades ni al porvenir del sujeto que está llamada a preparar para la vida.

Ya en la primera edición de junio de 2014 publicamos la propuesta editorial con el título El asno de burilan: retos del presidente Danilo Medina de superarlo. Por tanto no vamos a repetirlo ahora, pero no le quitaríamos ni una coma a cuanto planteamos en ese texto.

Sin pretender que constituya un recetario de los contenidos a impartir, ni sea código sobre cómo enseñarlos, entendemos que más que necesario, es urgente reprensar el perfil del producto social del siglo 21 que tiene que forjar la escuela dominicana.

Hemos aplaudido la inversión de recursos del gobierno en el tema de la educación de los últimos cuatro años. Y creemos que la Tanda Extendida es una gran oportunidad para que los ministerios de Educación, Agricultura, Defensa y el Instituto de Desarrollo Cooperativo (Idecoop), coordinen programas que complemente en el curriculum escolar, de manera que se comience a edificar el perfil del ciudadano para estos tiempos.

Ahora y siempre repetiremos que la educación, para que la consideremos productiva, generadora de cambios y conductas emancipadoras del destinismo académico, desde temprano tiene que proveerle al alumno las herramientas mínimas necesarias para enfrentar con éxito la más cruel de las tiranías: el hambre.

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