Pobreza no es carencia de recursos, es incapacidad del hombre de aprovechar los bienes que le provee la naturaleza

Con fecha 19 de diciembre de 1933 el periodista Ovidio Fontana publicó una generosa idea en su periodico El Universal.(*)

Propuso formar en la entonces comarca de San Francisco de Macorís las Juntas de Socorro Público.

Esas juntas de socorro tuvieron como función recoger ayuda económica de las personas pudientes para comprarle sal y manteca a los pobres.

Por no tener dinero para comprar esos condimentos los pobres de entonces se comían hervidas sin sal las legumbres guandul, habichuelas y habas; los tubérculos yuca, ñame, batata por ejemplo, se los comían asados sin manteca, vacíos y sin ningún acompañamiento.

Como podemos ver la idea de don Ovidio Fontana más que generosa era piadosa.

Al parecer no había nadie que le dijera a los pobres que la sal en grano, que era la que existía y todavía hoy, es el mineral más barato de uso en la alimentación humana.

A la luz de lo que escribió el señor Fontana, para obtener manteca sin ningún costo, nadie enseñaba a los pobres a corretear ni a atrapar cerdo cimarrón o jabalí de la incontable manada existente, un animal autóctono, salvaje que se reproduce de forma natural.

La naturaleza es abundantemente generosa con el ser humano, no piadosa; es el hombre quien tiene que aprender a transformarla para aprovechar la inmensa variedad de recursos y bienes que pone a su alrededor.

Más cuestionable es la propuesta de Thomas Robert Malthus.

Este teórico entendía que en razón de que el ser humano se reproduce a mayor velocidad que la cantidad de alimentos que es capaz de cosechar, vió que era necesario retrasar la edad de los matrimonios y así los nacimientos; justificaba la ocurrencia de grandes catástrofes naturales como terremotos, tsunamis y demás cataclismos que redujeran la población para mantener en equilibrio la oferta y demanda de alimentos.

Malthus nunca pensó ni visualizó la capacidad del hombre para crear y desarrollar tecnologías que multiplican a la enésima potencia la producción de alimentos.

El hambre que padece la humanidad no es por escasez de alimentos, ni debido a que la naturaleza impide producirlos.

Se sufre por factores políticos y económicos que intervienen en su distribución general, global como son los casos cercanos de Cuba y Venezuela.

En el ámbito nacional y local la gente padece hambre debido a la combinación factores culturales, económicos y políticos.

Gentes que viven en barrios y campos del país padecen hambre si tardan en recibir la remesa que les envían sus familiares residentes en el exterior.

Estas personas viven la cultura de la economía del cariño. Acostumbradas a esperar la ayuda económica, los nativos dejan de sembrar víveres, hortalizas y olvidan la crianza de animales para el consumo familiar pues, cuando les llegue la remesa es más fácil comprar esos alimentos en el mercado de la ciudad. Así han perdido el aliento de producir.

Muchas otras personas son más afortunadas gracias a la militancia política en el partido gobernante y por sus vínculos con funcionarios de diferentes niveles en las estructuras del gobierno quienes les consiguen las tarjetas correspondientes para disfrutar de los programas asistenciales del Estado Dominicano.

En todo caso está ausente el sentido de dignidad. No sienten orgullo de recibirlos por esfuerzos ni méritos propios.

(*) El señor Ovidio Fontana fue un periodista-impresor dominicano quien en 1915 trasladó su imprenta desde el municipio de Sánchez a San Francisco de Macorís donde producía y dirigió el periódico semanario El Universal. Una calle de la urbanización Andújar está rotulada con su nombre.

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