Transformar la sociedad a través de la escuela

Estamos a la puerta del año lectivo 2019-2020, período que debe ser referencia del ante y después de la educación análoga.

El tiempo presente y el porvenir obligan a superar los aprendizajes en base a la memoria desvinculada de la práctica activa, liberadora de la abulia y de la modorra.

Bien debe el Estado Dominicano, desde este año, iniciar la transformación de la enseñanza comenzando por las escuelas de tanda extendida dotándole del contenido curricular, instalaciones equipos y personal competente necesarios.

Nos referimos al Estado como garantía de continuidad de tal forma que el gobierno que suceda al actual asuma el proceso de transformación educativa con suficiente ímpetu y energía en perspectiva a concretar el proyecto de nación que tantas veces han prometido los principales gerentes políticos del país.

Debido a que en las escuelas de tanda extendida solo se aprovecha el tiempo tradicional de docencia, el restante se desperdicia en riñas y acciones perniciosas de los alumnos aburridos de no hacer nada.

El abundante ocio en los centros de enseñanza, plantea la necesidad de que el Ministerio de Educación rediseñe el curriculum de manera que se impartan nuevos contenidos.

No nos cansaremos de reiterar la propuesta de que se comience a impartir en las escuelas la educación cooperativa. Esta contribuye a fomentar la solidaridad y a crear la cultura del ahorro.

La educación es uno de los servicios vitales que ofrece a la sociedad el Estado Dominicano, por lo que no debe detenerse sólo a hacer enmiendas y reformas, sino a transformarla.

Esa transformación tiene que basarse en un plan general que contemple recursos de inversión, objetivos, plazos y evaluación de resultados.

Que comiencen a instalarse en las escuelas laboratorios, canchas deportivas, todas herramientas y el equipo humano necesario para emprender la inaplazable transformación de la escuela y nazca una sociedad dominicana mejor.

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