Cuando no sepas qué hacer con el dinero entrégaselo a un pordiosero

San Francisco de Macoris cumple el 20 de septiembre 241 años como jurisdicción territorial.

Las estadísticas proyectadas sitúan su población al presente año 2019 en 175 mil habitantes.

Pues bien de esa cantidad, 10 mil 589 personas directas están en angustiosa incertidumbre y un número mayor viven tristes desde el primero de julio de este año 2019.

En esa fecha se hizo oficial la noticia de la quiebra de Munné, la empresa que antes fue banco para los más pudientes y caja chica de los cosecheros de cacao que también confiaron en ella para ahorrar algún dinero de lo que le sobraba después de pagar el préstamo que le habían adelantado para la cosecha.

Todos cayeron en la trampa de obtener mayor redito del dinero que pudieron depositar en Munné, cuyos dueños terminaron convirtiéndola en barril sin fondo.

Para todos esos ciudadanos que están tristes unos y en la incertidumbre otros como consecuencia del fraude de Munné, el 241 aniversario de San Francisco de Macorís es una etapa ominosa con efectos trágicos en su ánimo, para su vida y es una cruda advertencia para las personas productivas respecto a dónde ahorrar o poner su dinero a ganar intereses.

La reciente estafa de Munné a millares de ahorrantes, es la continuación, y la más ruidosa, de una racha de quiebres de negocios y escándalos que involucran otros cientos de millones de pesos.

Están frescas en la memoria colectiva las sonadas estampidas de Rafaelín Pantaleón quien se dedicaba al negocio de bienes raíces, Neftalí Mena quien en el pasado reciente fue un exitoso desarrollador de proyectos urbanísticos, caso Washington Espino-maestros miembros de la ADP, no ha huído, ha dado el frente a la situación y vive en la ciudad, pero hasta donde sabemos no lo ha resuelto.

También el desfalco por 400 millones de pesos cometido contra el ayuntamiento en la administración anterior y el caso Coopcanor, una cooperativa de cosecheros de cacao cuyo monto defraudado oscila entre los 200 y 700 millones de pesos.

Es paradójico que 99 años atrás cerró sus puertas en San Francisco de Macorís, el primer banco comercial que se instaló aquí en 1920, porque la población no le depositaba su dinero ni le tomaba préstamos. Lo guardaban en botijas, no confiaban en nadie, la cultura era atesorar las monedas llamadas morocotas.

Hoy San Francisco de Macorís dispone de bancos comerciales, asociaciones de ahorros y préstamos, bolsa de valores y financieras que cumplen con lo que manda la ley Monetaria y Financiera No.183-02 para garantizar el dinero que le entrega el público ahorrante o realizar cualquier operación económica.

Estas barahúndas en las que están en el medio grandes cantidades de recursos se resumen con el refrán: Cuando no sepas qué hacer con el dinero entrégaselo a un pordiosero.

+ Leídas