El Trabajo Escolar

El trabajo, en general, se entiende como toda actividad humana que requiere un esfuerzo y se dirige a la obtención de un resultado concreto. En este sentido, el trabajo escolar será la actividad que en la escuela desarrollan maestros (as) y alumnos (as) para conseguir una finalidad inmediata: la educación.

El trabajo escolar permite al educador detectar los conocimientos y habilidades que posee el/la alumno (a) y, sobre esta base, organizar su actividad didáctica a fin de proporcionar a cada uno las experiencias que más convengan para su formación.

Una tarea es propia o activa en el sentido de que el/la alumno (a) debe llegar a la recreación del saber.

El papel del/la maestro (a) no es sólo comunicar nociones, sino proporcionar y preparar las situaciones educativas de forma que el escolar adquiera hábitos intelectuales, éticos y sociales que le conviertan en un investigador, en un científico a nivel de clase.

Pero esta tarea no consiste en un simple hacer por parte del/la alumno (a), ni en un hacer – hacer por parte del maestro, sino que todo trabajo escolar activo ha de tener una justa proporción.

El trabajo escolar ha de ser, por tanto, una actividad funcional, que nace de un impulso natural ocasionado por la necesidad espontánea o motivada, y que se realiza prácticamente por indagación (actividad inquisitiva) y por la reflexión o juicio personal. Parte de los intereses profundos del escolar.

Útil es lo operable, es decir, aquella actividad que, sin ser necesaria e inmediatamente práctica puede orientar a la acción.

Según lo dicho, el trabajo escolar cumple su función cuando ofrece al sujeto un bagaje de conocimientos y técnicas susceptible de aplicación porque se inscriben en el orden de las ideas y de los hábitos y revierten al mundo de la experiencia.

Si la médula docente – discente es el aprendizaje de los alumnos, éstos verdaderamente están aprendiendo cuando:

• Hacen observación directa sobre hechos, procesos, películas y demostraciones que se les presentan.

• Ejecutan planes y realizan experiencias; comprueban hipótesis y anotan sus resultados.

• Consultan libros, revistas, diccionarios, en busca de hechos y aclaraciones; toman apuntes y organizan ficheros y cuadros comparativos.

• Escuchan, leen, anotan, pasan a limpio sus apuntes y los complementan con extractos de otros autores y fuentes.

• Formulan dudas, piden aclaraciones, suscitan objeciones, discuten entre si, comparan y verifican.

Realizan ejercicios de aplicación, composición y ensayos; conciben planes y proyectos; estudian sus posibilidades y los ejecutan; organizan informes, resúmenes y sinopsis.

Colaboran con el/la profesor (a) y se auxilian mutuamente en la ejecución de trabajo.

•Efectúan cálculos y usan tablas; dibujan e ilustran.

• Responden a interrogatorios y tesis; procuran resolver problema; identifican errores, corrigen los suyos propios o los de sus compañeros (as).

Según esto, los aspectos pedagógicos de la actividad escolar consisten en la modificación de las actitudes y conducta anterior del alumno; en la promoción de nuevas actitudes y conductas más inteligente, eficaces y ajustadas, y en el enriquecimiento de su personalidad con nuevos y mejores recursos de pensamientos, acción y convivencia social.

La autora tiene maestría en Lingüística aplicada a la enseñanza del Español.

 

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