La Crisis por la que atraviesa el país nos preocupa

Julio Cesar BurgosLa crisis por la que atraviesa el país, nos preocupa. Esta no  se resuelve  combatiendo a la drogadicción, la violencia o simplemente con la eliminación física de los delincuentes.

Se resuelve buscando las causas que la originan, educando al pueblo, que las autoridades sean más honestas y que el estado y la sociedad hagan lo necesario, para que a la vista de todos,  percibamos una sociedad más justa. Cuyos esfuerzos vengan a revalorizar la dignidad  personal y el respeto por vida, pero sobre todo que podamos construir una sociedad más humana, cimentada  en los valores ciudadanos y el fortalecimiento del seno familiar.

Hasta hace poco nuestro país era un remanso de paz, hoy eso ha quedado en el olvido. Esa paz interior que irradiaba el dominicano se ha visto alterada y sus efectos  los vivimos a diario, los cuales sin tocarnos directamente nos afectan a todos.

Asaltos, violaciones, secuestros, asesinatos y demás crímenes  a los cuales estamos expuestos todos los ciudadanos que habitamos en esta media isla. Lo penoso de esta situación, es que esta catástrofe  creciente, haya llegado en momento en que el país experimenta los mayores índices de desarrollo.

El mal se generaliza, y las personas e instituciones dan la impresión que hasta ellas ha llegado la incertidumbre e inseguridad, la crisis es tal, que no hay confianza y dudamos hasta de nuestra sombra. Nuestra sociedad ha alcanzado un grado de deterioro que aun dentro de nuestras casas no nos sentimos seguros, más bien somos prisioneros del miedo, la inseguridad y la histeria colectiva nos corroe, debido a que en cualquier momento podemos ser atacados. ¡No podemos vivir así!

Lo triste de esto lo constituye, que el principal entramado delincuencial, está en los estamentos oficiales, los cuales sin miramientos algunos solo se preocupan en resolver sus problemas económicos. Mientras el orden, el respeto y la institucionalidad del país se fueron de vacaciones.

El barrilito de los senadores y diputados, el aporte complementario de los fondos públicos para pensiones suntuosas, el tráfico de influencias, la sobrevaluaciones de obras gubernamentales, el robo de los dineros del plan de salud de los maestros, el nepotismo, y la forma como se distribuyeron los apartamentos del residencial el progreso.

Lo ilegalidad de asignarles pensiones indecorosas a funcionarios del sector descentralizados del gobierno. En conclusión, las bandas  de delincuentes están en las filas del PLD, y demás grupos, socios de Leonel Fernández, los cuales administraron el gobierno desde el 2004 hasta el 16 de agosto de este año.

Los que se roban el dinero del pueblo desde sus posiciones burocráticas,  son mas delincuentes que los que asaltan en las calles, por tanto deben ser acusados y traducidos a la justicia como manda la ley. Contrario a lo que acontece con otros supuestos  delincuentes, a estos, no solo se les violan sus derechos ciudadanos, sino el derecho a la vida.

Pues estos son asesinados y justificados después, diciendo que tenía tantas fichas, como si esto sustituyera la orden de un tribunal, cuando sabemos que en nuestro país la pena de muerte no está establecida judicialmente. Aunque hace rato que la policía patentizo la suya, bajo el nombre de intercambios de disparos.

Con esto estoy siendo responsable, pues si queremos vivir en una sociedad de derechos vamos a exigir esos derechos de forma igualitaria. La muerte a diario de dominicanos supuestos delincuentes a manos de la policía, y víctimas inocentes a manos atracadores, son hechos deplorables que nos afectan directa o indirectamente a todos como sociedad. Es compromiso del gobierno detener esta pandemia de criminalidad.

La delincuencia,  el trafico de drogas y el auge de la criminalidad se combaten con la creación de empleos, reduciendo la inequidad y con la construcción de centros laborales  en los barrios marginados,  reduciendo la pobreza, pero sobretodo que haya un estrechamiento entre la brecha que separa las distintas clases sociales. Los pobres son tan dominicanos como los demás  ricos del país.

A mí como dominicano consciente me preocupa el derrotero que ha tomado el país, y en particular considero que de una u otra forma todos somos corresponsables. No obstante, hay cinco sectores a los cuales considero corresponsables directos de esta incertidumbre que transgrede más allá de nuestro íntimo, que son: los partidos políticos, los tres poderes del estado y  la policía nacional.

Por ser ellos quienes trazan las políticas que deben posibilitar el desarrollo colectivo y la paz ciudadana. Es más, pienso que hay otros dos sectores involucrados que son: Los cuerpos castrenses y la cúpula empresarial. Es decir, aquí solo estaría faltando la iglesia, que no está exenta de culpas. Por tanto, tenemos que colegir que todos ellos contribuyen a incrementar el desorden nacional.

El pueblo observa y saca sus conclusiones, estos sectores mencionados solo piensan para sí. Todas estas instituciones forman  parte de la  sociedad y por ende deben  estar enfocadas en el desarrollo de la cual se nutren. No obstante, los intereses particulares desvirtúan ese propósito.

Una sociedad que sus autoridades son unos violadores consuetudinarios de la constitución? Que podemos esperar de sus gobernados? Los cuales anonadados por los altos índices de corrupción han optado por seguir ese patrón. Es de ahí, donde se desprende este cambio de conducta ciudadana, el cual nos está sustrayendo como sociedad civilizada.

No tenemos razón para confiar en la justicia, no nos sentimos seguros en nuestras casa, no hay seguridad en las calles, en fin el pueblo está desprotegido. En la república dominicana, hace rato que se adopto la medida del sálvese quien pueda. Un legado de los gobiernos de Leonel Fernández.

Uno de los factores principalísimos que fertiliza este alarmante clima de inseguridad, independientemente a los ya mencionados, es la cantidad de armas fuego en manos  de todos los dominicanos. Sean estos civiles o militares, amén de los pocos controles utilizados en la depuración para asignarle un arma a cualquier pelafustán. El cual luego de tomarse unos tragos, se pone celoso, va a su casa y mata a su esposa.

Si sumáramos los asesinatos a manos de la policía nacional, aunados a los cometidos por la delincuencia común, unidos al de los esposos celosos que terminan en feminicidios, y posteriormente con sus vidas. Tenemos que colegir que poco a poco nos hemos convertido en uno de los países de mayor índice de muertes violentas en todo el mundo. Es por eso que afirmamos que esta crisis por la que transita el país, nos preocupa sobre manera.

Yo veo una República dominicana con mucha sed de justicia, muchas desigualdades, una muy mala distribución de las riquezas del país, una población sumida en la desesperanza. No obstante en el horizonte, percibo un pueblo que se resiste a sucumbir y aun presa de sus miedos cada mañana se levanta.

Julio Cesar Burgos
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Reside en la ciudad de chicago, USA.

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