Eucaristía Encuentro con el Amado, por Victoria Zayas de Ortega

La Eucaristía, fuente y cumbre de la Vida Eclesial. La Eucaristía es “fuente y cima de toda la vida cristiana” (LG 11). La sagrada Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua. (PO5). “La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios y la unidad del Pueblo de Dios por las que la Iglesia es ella misma. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1992).

“La Eucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe: nuestra manera de pensar armoniza con la Eucaristía y a su vez la Eucaristía confirma nuestra manera de pensar”. (S. Ireneo, hacer. 4, 18, 5). Continua diciendo El Catecismo de la Iglesia, en el número 1338; se le llama “Eucaristía porque es acción de gracia a Dios. Las palabras “eucharistein” (Lc. 22,19. 1 Co11,24) y “eulogein” (Mt 26, 26. Mc 14, 22) recuerdan las bendiciones judías que proclaman sobre todo la comida, las obras de Dios: la creación, la redención y la santificación. No. 1329 Banquete del Señor (cf 1 co11, 20) porque se trata de la cena que el Señor celebró con sus discípulos la víspera de su pasión y de la anticipación del banquete de bodas del Cordero (cf Ap 19, 9) en la Jerusalén Celestial.

Fracción del pan porque este rito , propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia (cfMt 14,19; 15,36), sobre todo en la última Cena (cf Mt 26,26).

Asamblea eucarística (synaxis), porque la Eucaristía es celebrada en la asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia (cf 1Co11, 17-34).
No. 1330 Memorial de la Pasión y de la Resurrección del Señor.
Santo sacrificio, porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia; o también santo sacrificio de la misma, “sacrificio de alabanza” (Hch 13, 15. cfSal 116), santo puesto que completa y supera todos los sacrificios de la Antigua Alianza.

Santo y divina liturgia, porque toda la liturgia de la Iglesia encuentra su centro y su expresión más densa en la celebración de este sacramento.

No. 1331 Comunión, porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace participes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo (cf 1 Co 10, 16-17).

No. 1332 Santa Misa porque la liturgia en la que se realiza el misterio de salvación se termina con el envío de los fieles (“misio”) a fin de que cumplan la voluntad de Dios en su vida cotidiana.

(Co 10,31) “Por lo tanto, ya coman, beban o hagan lo que sea, háganlo todo para gloria de Dios”.

San Pablo te invita, a regocijarte en el Señor, a tener un encuentro íntimo con Él, alabar, bendecir y glorificar su nombre. (1 Co 11, 27-29) “Por tanto, el que come el pan o bebe la copa del Señor indignamente peca contra el cuerpo y la sangre del Señor”, “Cada uno, pués, examine su conciencia y luego podrá comer el pan y beber de la copa”.

La Eucaristía, no se puede recibir en pecado, prepara tu propia condenación. Vivir en gracia de Dios es alcanzar la salvación eterna.

La Eucaristía es un Misterio de luz. Les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. (Lc 24,27). Jesús se presentó a sí mismo como la luz del mundo (Jn 8, 12) y esta característica resulta evidente en aquellos momentos de su vida, como la transfiguración y la resurrección, en lo que resplandece claramente su vida divina. En la Eucaristía, la gloria de Cristo está velada. El Sacramento Eucarístico es un “mysterium fidei” por excelencia. A través del misterio de su ocultamiento total, Cristo se convierte en misterio de luz, gracias al cual se introduce al creyente en las profundidades de la vida divina. (Juan Pablo 11, 2004).

La Sagrada Eucaristía contiene lo esencial de la respuesta cristiana al drama de un humanismo que ha perdido su referencia constitutiva a un Dios creador y salvador.

La Eucaristía, es la memoria de Dios en su evento de salvación, memorial de la muerte y de la resurrección de Jesucristo, lleva al mundo el Evangelio de la paz definitiva, que sigue siendo un objeto de esperanza en la vida presente. Al celebrar la Sagrada Eucaristía en nombre de toda la humanidad redimida por Jesucristo, la Iglesia acoge el don prometido a ella. “El Espíritu Santo, el Interprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho “(Jn 14, 26”). Es Dios mismo quien se acuerda de su alianza con la humanidad y que se da como alimento de vida eterna. “Se acuerda de su amor”, canta la Virgen María en el Magnificat (Lc 1, 54). (Congrés Eucharistique Internacioanl Quebec, Canadá, 2008).

La Eucaristía es un sacramento de amor, de perdón y de misericordia, de encuentro personal, de renovación, de transformación para poder ser luz en medio de este mundo, donde tantas personas se han alejado de la Eucaristía. Jesús está vivo; su amor es maravilloso.

El quiere que lo escuche, que te dejes inundar de la dulzura de su amor, de su paz y comprensión, de su santo espíritu y de esa manera poder superar las tentaciones que hay a tu alrededor.

La Eucaristía es un sacramento de fe: Jesús, nuestro Señor, en la última cena, la noche que le traicionaban, instituyó el sacrificio Eucarístico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz, y a confiar a su Esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: Sacramento de piedad , signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, se recibe como alimento a Cristo, el alma se llena de gracia.

Busca el momento para que te acerques al banquete espiritual y así tu vida serás feliz junto al amado.

Firmado por: Por Victoria Zayas de Ortega

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