Licda. Ivelisse María Ureña
Se aprende haciendo

Transformar la educación, para educar al hombre

Si configuramos una nueva idea, (rotura de paradigma), que es lo que nos pide a gritos el resultado del sistema educativo que tenemos, entonces los procesos de construcción de conocimientos basados en estrategias tanto de aprendizajes como de enseñanza se concebirían de forma muy distintas a lo que vemos en la actualidad, aún no sabemos valorar lo importante que es aprender a aprender, a pesar de que hemos revalorado la educación de muchas formas y el hecho que nos eduquemos al margen de un sistema tradicional que emplea modos de enseñanza basados en la memorización, y acciones pasiva del estudiante, no es para nada alentador.

Un pronto cambio en la forma de educar, modificar los objetivos, e incluso esa esencia arcaica de nuestro sistema educativo, a través de una educación moderna y de calidad en la cual todos tengan las mismas oportunidades.

Si hacemos una breve valoración sobre el panorama que presenta nuestro sistema educativo, es muy probable que, así, no queramos admitirlo, nos encontremos en un dilema sobre la realidad de nuestra educación, lo que marcaría un punto muy débil que nos separa de los procesos educacionales que se llevaban a cabo en el pasado en comparación con nuestro sistema educativo actual.

La Educación, como la conocemos hoy, es un retrato de miseria y pobreza, una mentira disfrazada de buenas voluntades, es un fingir de querer hacer; sin embargo no es, definitivamente; Es consecuencia de un sistema educativo que hemos permitido a través de los años, no solo por miedo al cambio, sino también por la indolencia de quienes pueden y tienen el deber de hacer y no hacen; marcado por ese yoismo que los conduce solo a salvaguardar sus intereses personales y la de su círculo.

Son evidentes los acontecimientos de todo índole, para que reaccionemos y nos unamos al cambio, han sido más que suficientes, muy visible, sin embargo todavía, aún, estamos buscando formas, técnicas y estrategias que nos permitan desarrollar con más rapidez la formación de una educación de
calidad.

Una delgada línea de mal formación educativa, hace eco en casi toda América Latina, el querer pretender que la educación, así, tal y como ordenan algunas Constituciones sea gratuita y de calidad, es una absurda utopía con la que soñamos hace ya mucho tiempo.

Existen algunas tendencias que dominan el mundo moderno en cuanto a la educación se refiere, por un lado tenemos unas tendencias que se ha dado en base a las condiciones de los tiempos del mundo actual que son: Incertidumbres, cambio rápido y profundo de todo y de todos, (la gente quiere atención), no importa cómo, un interés marcado por el desarrollo del conocimiento, valoración de la inteligencia, dominio de la tecnología sin formas y con un contenido superfluo y, más peligroso aún con respecto a las características que manifiestan estas tendencias, tenemos la globalización, la interdependencia, la diversidad, la participación y la complejidad.

Romper paradigma es al parecer una tarea difícil, quizás por la falta de interés de hacer bien común que favorezca a la gran mayoría, Los responsables de crear sistemas, planes y programas eficaces que se ajusten a la realidad social, cultural y económica de nuestros países
han fallado todo este tiempo, los resultados de sus estrategias educativas no han logrado el verdadero desarrollo humano de la gente (el pobre) o (el que no tiene nada) Después de todo lo que hemos visto y todos los acontecimientos de lo que hemos sido protagonistas hasta ahora, basta una explicación sencilla para entender de forma ipso facto que todos los males del mundo radican en principio en la mediocre y suicida educación que tenemos, luego de este principio entran las circunstancias atenuantes, agravantes y desgarradoras que incluso no nos está permitiendo respetar nisiquiera la vida del hombre, estamos perdiendo hasta la dignidad, que es la fuente que da esencia a nuestra especie humana.

La UNESCO es un organismos que fue creado después de la segunda guerra mundial, o más bien se dio a conocer después del brutal acontecimiento, desde su existencia en el año 1945 se han elaborado miles de documentos para que la educación sea el norte a la paz y al desarrollo social, pero, desde mi punto de vista es irrisoria e inverosímil, que tengamos tantos documentos, acuerdos, conferencias y conclusiones y nos encontremos todavía en la velocidad a modo tortuga, para alcanzar objetivos que datan en algunos casos desde el año 1997.

Reconocemos que se han hechos esfuerzos o, al menos, eso es lo que nos cuentan o nos dejan saber, pero necesitamos que el impacto sea más contundente, más impresionante o extraordinario.

Paulo Freire puntualizó de forma muy acertada sobre la educación lo siguiente “Mi visión de la alfabetización va más allá de ba- be- bi- bo- bu, porque implica una compresión critica de la realidad social, política y económica, en la que está el alfabetizado”.

La educación no radica en crear programas educativos especiales para enseñar a la gente a leer y escribir, contrario a esto la educación de calidad se fundamenta con un comienzo de calidad y un desarrollo permanente, durante toda la vida, adaptando los procesos de aprendizaje a las necesidades de los tiempos”.

En cuanto a nosotros concierne es evidente que nuestras necesidades educativas son diversas y complejas, necesitamos aprender haciendo, tenemos que romper paradigmas, la forma y el fondo de lo que conocemos como formación educativa, debemos aprender a desaprender para poder desarrollar pensamiento crítico con altura sobre los temas que forman parte de nuestra realidad como sociedad.

Tenemos y debemos educar por competencias, porque educar por objetivos solo nos ayuda a memorizar, repetir lo que escuchamos y nos enseña hacer trabajadores de alto rendimiento para la industria que requiera nuestra fuerza de trabajo.

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