Iris De la Cruz Paula, especialista en Educación para la Diversidad.
El liderazgo como oportunidad de servir.

Hablar de liderazgo es pensar en un ser humano extraordinario que posee unas series de cualidades que lo caracterizan como un excelente servidor, es esa persona que ve las habilidades y aptitudes de cada uno y hace florecer lo mejor de él y de los demás, sólo se da anotar cuando aparece alguna dificultad o problema, disfrutando de ver que cada cosa ocupa su lugar y funciona con honestidad, el liderazgo es el proceso que permite influir con creatividad en otros y apoyando con entusiasmo en el logro de objetivos comunes, que a la vez son los grandes retos y desafíos a los cuales ha de enfrentarse el verdadero líder para mantener el perfil de una persona comprometida con él mismo y con la sociedad, el cual debe ser siempre un ejemplo de vida para sus compañeros y transmitir positivamente por medio de sus acciones y palabras, una persona líder, debe generar siempre admiración y respeto además poseer una de las cualidades más distintivas, la capacidad para comunicarse, además esa persona líder debe tener necesariamente carisma, es decir, ese especial y excepcional don de atraer, de cautivar y de seducir con sus ideas, con sus formas y con su estilo de ser empático, haciendo crecer a su entorno estando permanentemente al servicio de los demás, creando constantemente oportunidades para todos.

Esa persona sabe que su liderazgo le confiere poder y utiliza ese poder en beneficio de otros, se identifica, sin lugar a dudas, por su capacidad de planear, de establecer metas, de reconocer objetivos y establecer estrategias, siempre se inspira en la excelencia del trabajo bien hecho, en la tarea bien lograda y en el interés por mantener la capacidad de dirigir un grupo con pasión y con optimismo, animando a su gente con actitud de servir y de positivismo por lo que se hace.

Un líder conoce sus fortalezas y sabe sacarles el máximo beneficio, sabe identificar sus debilidades y encuentra cómo transformarlas, es capaz de proponer un espíritu de innovación entre sus dirigidos y fomenta la unidad, la motivación e

identificación de todos los integrantes de su organización o de su grupo donde es parte.

El liderazgo necesariamente se alimenta de la permanente reflexión y se fortalece en la observación y en el convencimiento absoluto de que su proyecto o el de su organización contribuyen a cimentar una sociedad más justa, más humana y más feliz.

La autora es Licda. En Educación Mención Ciencias Sociales, Especialista En Educación para la Diversidad, Maestra del Centro Educativo Manuel Joaquín Cruz.

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