Wandy Lora

El panorama político actual se muestra ambiguo; son pocas las ofertas viables que ofrece el mercado electoral y desde luego, cuesta pensar por quien votar o a quien respaldar.

Algunas corrientes políticas –neoliberales- proponen dos ex-presidentes permisivos, releccionistas, derrochadores y mal administradores. Otros apoyan a un agrónomo conservador que ejerció dos de los peores años de gobierno –registrados- en las últimas tres décadas. Es importante recordar que “Al que no quiere, no se le insiste”. (Anónimo) El pueblo ha expresado su rechazo y la constitución su impedimento. En nuestra política se motiva mucho el continuismo y desde luego, vale preguntar; ¿Por qué? Será por mediocridad, costumbrismo, adicción al poder, conspiración o todos son un mismo partido. ¿Por qué democracia es tener veintiséis partidos políticos y siempre encontrar -los rostros de- los dos candidatos más populares en veintidós boletas?

La política emplea a muchos y mal impone a mediocres. Su fin, será siempre suplirse –económicamente- de un puesto. Por lo antes mencionado, Es fácil ver a ministros y seguidores de expresidentes, trabajar arduamente con el interés de volver a vivir años de prosperidad. Mas, segados en el intento, no comprenden que deben de delegar ese apoyo a un producto –electoral- más atractivo. Al parecer, al dirigente dominicano se le hace difícil liberarse de viejos amores. Siempre será más viable apoyar a un candidato nuevo, diferente, carismático e innovador. Los americanos son muy buenos para eso y logran sus objetivos. Recuerdo ver a Al Gore aspirar a la presidencia de EE.UU por el Partido Demócrata en el año 2000 y piérdele a Bush. Luego, en el 2004, el senador Kerry –Demócrata- de igual forma es derrotado. Sin embargo, en las elecciones del 2008 apoyan a Obama y reconquistan el poder.

En otras palabras, trabajar con ex presidentes o presidentes desacreditados, es tedioso, difícil y arriesgado.

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