Luis Báez del Rosario
MIS FAVORITOS: Luis Báez del Rosario

Ya lo conocía de antes, cuando vivi en la calle Salomé Ureña esquina San Francisco en una “Barra Cafetería” que también era bar, que regenteaba mi papá. Tenia una estrecha amistad con todos nosotros, por supuesto, mas con los mayores que con los dos pequeños donde me incluyo, pero verdaderamente comencé a tratarlo a partir del principio de los ochenta época en la que, después de las secuelas del Huracán David mas un acontecimiento familiar, tuve que transferir matricula desde la UASD a la hoy Universidad Católica Nordestana (UCNE) a terminar mi carrera de abogado.

tarde-noche de un abril encapotado y oscuro para mi ánimo, conocí a los que serian mis compañeros de aula y de promoción en el futuro, gente madura que veía en la academia que abría su facultad de derecho después de las seis de la tarde, la oportunidad de estudiar una carrera apasionante y llena de trazos de erudición como el derecho. Luis José Nazario Báez del Rosario era uno de ellos, quien podría decirse me recibió formalmente en aquel grupo al que ya pertenecía, su sorpresa de verme allí se convirtió en su primera pregunta “Cuéntame de Blanquita, como esta ella”, refiriéndose a mi mamá, a partir de ahí mis perspectivas acerca de la universidad y mi futuro en ella comenzaron a dar un giro.

Luis Báez del Rosario era un tipo de leyenda, abrevado en los mas excelsos sentimientos patrióticos que llevaba impregnado en la sangre y en su estirpe familiar—Luis era tataranieto de Manuel Maria Castillo Alvarez y biznieto de Manuel Maria Castillo Medrano, el primero héroe de la independencia nacional y el segundo de la Restauración—, fue perfilando una personalidad rebelde, contestaría, revolucionaria, que le gano mas de un encierro y ser receptáculo del típico abuso policial y una mas de tantas reprimendas de su tío Fausto Efraín del Rosario Castillo (Jobito), brillante abogado del foro que tenia fama de no haber perdido un caso nunca.

La política ardía en su sangre que, mezclada al patriotismo era una combinación explosiva que le llevaba a la protesta viva, al enfrentamiento viril con la autoridad y finalmente terminaba tras las rejas golpeado muchas veces, provocando que Jobito con su negro maletín de mano, acudiera en su auxilio “por ultima vez”, aunque en la siguiente ocasión volviera a los retenes policiales detrás de Luisito. Era el cuento de nunca acabar. “Déjate de estar jodiendo con política y dedícate al jututo” le decía una y mil veces refiriéndose al micrófono.

Si la política ardió en su sangre, la locución era su pasión. Sin lugar a equivocarme Luis José fue una de las mejores voces locutoriles que he escuchado, pues tenia la particularidad de mantener un nivel unilineal de decibeles que nunca era estridente. Era una voz suave, atildada, melodiosa que lo llevo a ser parte del elenco de la que ha sido, sin dudas una escuela de grandes locutores dominicanos: “La Voz del Progreso”; La voz del progreso fue la primera emisora instalada en San Francisco de Macorís, por un santiaguero llamado José Raposo, en un edificio frente al parque Duarte que tenia una terraza abierta en la segunda planta, convertido en esa época en el centro de espectáculo de esta ciudad del Jaya.

Allí se formaron locutores de la talla de Osvaldo Cepeda, Fredy Ortiz, Castellanos Berges, Mendy López, Machacho González, entre otras grandes voces que descollaron en el mundo de la comunicación, alguno de los cuales aun están vigente en los medios. Esa emisora fue su escuela y la que le permitió entrar posteriormente a los “Caballeros Montecarlos” una orquesta que dirigía el Maestro Jorge Taveras, se convirtió en una de las agrupaciones mas celebradas y respetadas del país y allí, parte de ese respeto y reconocimiento lo aporto su excelente presentador y maestro de ceremonias Luis Báez del Rosario.

En Santiago Luis intento cursar la carrera de abogado, pero sus obligaciones con los “Caballeros Montecarlos” no se lo permitieron, viajes, trasnocho y largas libaciones, fueron ingredientes que no concordaban con una carrera que exigía concentración y mucha página para la izquierda, así es que vuelto a su lar natal, la UCNE fue una genial opción para terminar lo que había comenzado con tanta ilusión. Luis tenia detrás la estirpe de héroe, pero también de grandes maestros del derecho, su condición de sobrino de Fausto Efrain del Rosario (Jobito) y primo de Vincho Castillo le obligaban a terminar esa carrera y ser un profesional de alto desempeño como lo fue.

Incursiono en la política, ya no en la clandestinidad como en su juventud, fue funcionario municipal y Consultor Jurídico del Ayuntamiento local, pero nunca perdió ese hálito de rebeldía, esa llamarada patriótica que le acompañó hasta la hora de su muerte, era parte del capitulo norte del Instituto Duartiano y escribía permanentemente en El Jaya, publico “Genes de Gloria” una obra patriótica que rememora la historia de rebeldía y patriotismo de San Francisco de Macoris, “el rebelde de siempre, el que nunca se aredra, el que no negocia libertad ni patriotismo y siempre ha estado presente cuando la patria lo requiere” (Fragmento de otro trabajo que escribí para San Francisco de Macoris).

Luis Báez era dueño de un humor sarcástico, chispeante, tenia siempre una respuesta a flor de labios para cualquier pregunta, lo que denotaba su alto grado de inteligencia, era un conocedor de momentos y anécdotas de la radio y la política local, su paso por la Voz del Progreso aumento ese acervo hasta hacerlo enorme. Los cuentos de Castellanos Berges, excelente locutor de ocurrencias brillantes, las maldades de Hermoth Ariza a los locutores cuando cometían un error, las equivocaciones en el aire o los cuentos picantes en la cabina con el micrófono abierto por error, eran un arsenal para pasar una noche disfrutando de su excepcional memoria y su histrionismo al contarlo.

Definitivamente parece ser que el marco de una buena vida lo pone una buena mujer. Luis en el camino tortuoso de la suya encontró a Nancy Marizan, que con inteligencia y manos firmes logro domar el potro desbocado que a veces eran sus ímpetus febriles, cargados de amor patrióticos y otras veces volcados en “largas tenidas alcohólicas” como el mismo decía en su humor característico, esa union procreo dos hijos Madelen y Jorge Luis, este ultimo tocado por los mismo aguijones que hirieron a su padre y lo hicieron un defensor a ultranza de la patria, un ardiente político, locutor y abogado, el chico es un “verba volant” como él.

Tengo una eterna deuda de gratitud con Luis Báez del Rosario, creo firmemente que mi relación con el me abrió nuevos horizontes, en la concepción particular de mis condiciones como comunicador, en mi actitud frente a los temas sociales y políticos, aumentó mi acervo de anécdotas y datos históricos propio de nuestro entorno citadino. Y se que donde quiera que se encuentre sabe que en un rincón de mi corazón, hay un espacio hipotecado eternamente por su memoria, sin derecho a radiación. Luis no es solo el amigo, el compañero de aula, sino el hermano que se me fue.

Amado Jose Rosa

Amado José Rosa es abogado penalista, Ministerio Público por convicción, Profesor por vocación. Twitter: E-mail: arosa41@gmail.com

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