Félix Paulino

Conocí al Dr. Leonel Fernández en el año 1982, impartía la cátedra de Sociología en una de las aulas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. A partir de entonces nunca dejamos de conversar a menudo hasta el año 1994 cuando fue candidato a la vicepresidencia de la república. Como es obvio, todo cambiaría a partir de ese episodio, surgieron nuevas amistades y nuevos proyectos hasta llegar a ser el presidente de la república en el año 1996.

Con ideas revolucionarias y modernistas, el presidente Leonel Fernández, al juramentarse, elevó los ridículos salarios del tren gubernamental que había dejado Balaguer hasta subirlo a la estratosfera, muy bien, privatizó las mayorías de las empresas del Estado, no sirvió para nada, pero tampoco es para alarmarse. En ese mismo periodo se implementó el “Programa Eventual Mínimo de Empleo (PEME)”, el cual se pudiera atribuir como parte del pragmatismo político del cual hablaba Maquiavelo en su obra El Príncipe, aunque no compartimos dicho criterio.

A su regreso al poder en el 2004, el presidente Leonel Fernández, a raíz de los condenados en el caso PLAN RENOVE asume una postura sobre ese caso del que posiblemente no haya precedente en ningún país del mundo en 2,000 años. No se trata de pragmatismo político alguno, sino de un acto sumamente aberrante y sin justificación. Luego que el Tribunal Superior de Justicia condenara con la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada al grupo de malhechores del PLAN RENOVE, el presidente de la república, Dr. Leonel Fernández, haciendo uso de sus atribuciones indultó a dicho grupo, y antes del protocolo de salir de prisión nombraría en altos cargos a algunos de ellos, a quienes se les vería acompañado de uno que otro policía o militar como custodios y en jeepetas de lujos. Insólito, pero real.

Ahora que el presidente Fernández aspira a gobernar en un cuarto periodo, me puse a reflexionar sobre ese hecho y me sobrecogí. Pienso que después de aquello tan bochornoso, en un país como este, donde nada equivale a nada, se repita lo del PLAN RENOVE, y suelten con un indulto al condenado a 30 años Blas Peralta, al Chamán Chacra o que la agraciada resulte ser Marlin Martínez. ¿Por qué dudarlo? Es una atribución que le otorgaría su condición de jefe del Estado dominicano.
Como diría mi amigo Martín Paulino en uno de sus escritos en nuestro libro A dos voces: ¡Que decepción!


+ Leídas