Doris Guerrero
Pensiones alimenticias en tiempo de inicio de escolaridad, ¡Ay papá!

Es oportuna y propicia la ocasión para tocar un tema tan importante y controversial como es la pensión alimenticia asignada por ley para proteger a los niños, niñas y los adolescentes, y más aún en temporada de inicio del año escolar, que para muchas madres llega a ser una verdadera pesadilla.

Los personajes especiales que procrean hijos sin la menor responsabilidad constituyen una nefasta realidad de nuestra sociedad, pareciera que esos “padres” totalmente encomillados, piensan o llegan a imaginar que sus hijos viven del aire o que son responsabilidad de un tercero, tristemente, para sus hijos y las madres de éstos, evaden de manera olímpica el compromiso inherente que adquieren en el momento que engendran una criatura, y mucho menos les importa el destino o futuro de los mismos, por ende no hacen el mínimo esfuerzo, ilusionados quizás, de que sobrevivirán con nada o, en el mejor de los escenarios, con una pensión alimenticia de 3 mil o 5 mil pesos para todo un largo mes.

A ese respecto veamos un cálculo promedio del costo de un ingreso a clases para una familia de clase media baja: inscripción, uniformes, útiles, libros, mochilas, entre otras. Les aseguro que, en el colegio o escuela más barata, para estos fines mínimo hay que disponer de 12 mil a 18 mil pesos por niño/a, ¡!!!y esto es sólo comenzando!!!! A todo esto, sumémosle alimentación diaria, habitación, productos de higiene, recreación, transporte, medicina (en caso de ser necesario) y demás “yerbas aromáticas” que conlleva la crianza y cuidado adecuado de un niño.

Por todo lo expuesto anteriormente me surgen dos cuestionantes, una primera de cara a las autoridades competentes de velar por la protección de los niños, niñas y adolescentes y la otra dirigirá hacia los padres: me gustaría saber ¿Cómo se pretende velar por el bienestar de un niño, niña o adolescente que por acuerdo o sentencia se obligue al padre al pago de una pensión alimenticia que no da ni para los desayunos del mes? Un desayuno y merienda para un niño de clase media baja tienen un costo promedio diario de unos 150 pesos, lo que equivale a RD$3,300 por mes, sobrepasando la pensión de los 3 mil pesos que muchas veces aplican los jueces. Entiendo que ningún juez competente debe imaginar que un niño sobrevive con semejante suma de dinero.

Una segunda de cara a los padres ¿Cómo pretende un padre que sus hijos sobrevivan en las actuales condiciones, con una pensión alimenticia inferior a los 10 mil pesos por niño?

La jurisprudencia que fatalmente ha venido marcando el destino de nuestros, niños/as y adolescentes en los diferentes tribunales competentes para la asignación de pensión alimenticia favorece hasta cierto “permiso” a muchos padres de esconder o disfrazar ingresos provenientes de fuentes poco convencionales (picoteos, y chiripeos informales) presentándose como infelices que no pueden ni con sus vidas, a sabiendas que en el caso de los trabajadores informales muchas veces generan ingresos superiores que cualquier empleado formal. Ante estos hechos he llegado a sentir que esos tribunales actúan para defender y proteger a los padres irresponsables y no a los niños/as y adolescentes, para lo que fueron creados.

El objetivo fundamental del Código para el Sistema de Protección de los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes o Ley 136-03, plantea textualmente que: tiene por objeto garantizar a todos los niños, niñas y adolescentes que se encuentren en el territorio nacional el ejercicio y disfrute pleno y efectivo de sus derechos fundamentales, desde su nacimiento hasta cumplir los 18 años de edad, no se hace fácil responder las cuestionantes anteriores, ya que los padres en primer plano deberían saber que su compromiso con los hijos es en todos los sentidos y por ende deben suplirle la cobertura de sus necesidades globales en conjunto con las madres, y no las madres asumiendo todo o el mejor de los escenarios asumiendo hasta el 85% de los gastos de los/as hijos/as, y en segundo plano las autoridades competentes como guardianes de la protección de los niños, niñas y adolescentes no deben permitir acuerdos de pensiones alimenticias con sumas absurdas que bien saben, como padres y madres que son, que esa cantidad de dinero no alcanza para la manutención mensual ni de un pollo, mucho menos de un niño/a con necesidades básicas reales que deben ser satisfechas por designio de la ley.

La ley 136-03 es muy especifica en cuanto a quienes están obligaos a suplir alimentos a los niños, niñas y adolescentes; al respecto en su artículo 171 establece que: “el niño, niña o adolescente tiene derecho a recibir alimentos de parte de su padre o madre”, entendiéndose por alimento lo establecido en el articulo 170 lo siguiente: los cuidados, servicios y productos encaminados a la satisfacción de las necesidades básicas del niño, niña y adolescente indispensable para su sustento y desarrollo: alimentación, habitación, vestidos, asistencia, atención médica, medicinas, recreación, formación integral, educación académica, siendo estas obligaciones de orden público, ¿dígame usted si realmente un niño/a puede sobrevivir con 3 mil o 5 mil pesos mensuales? Imposible, esto hace que las madres deban trabajar hasta desfallecer para poder suplir los requerimientos de sus descendientes.

En momentos donde hay regreso a clases, mayor cobertura de necesidades básicas y desprotección se siente por parte de las autoridades competentes. En estos momentos es cuando más difícil se le hace el camino a una madre que lucha día a día para sacar adelante a sus hijos/as, a esto se le suma la creciente ola de violencia por parte de las exparejas, pareciera que la incorrecta aplicación de la justicia marca los destinos de miles de niños que no entienden el sistema, que su mañana está en manos de jueces y padres incapaces e indolentes, que solo los ampara el ferviente deseo de sacarlos adelante y la solidaridad de sus madres. En estos momentos es cuando más duro pega la realidad de las pensiones alimenticias. ¡Ay papá!

Invito a las autoridades competentes como guardianes de la protección de los niños, niñas y adolescentes que son, que hagan cambios significativos en la asignación y acuerdos de pagos de pensiones alimenticias, investiguen más a fondo los padres, muchos de ellos se sienten felices cuando el sistema de justicia está a su favor y se les obliga al pago de sumas de dinero miserables.

Es hora que los jueces de los tribunales de niños, niñas y adolescentes generen un impacto positivo para nuestros/as niños/as y adolescente; y a los padres les exhorto que no hay mejor inversión que la hecha en aseguramiento y cobertura de las necesidades de sus hijos/as. Ese reto se hace patente con el inicio del año escolar y obliga a padres y autoridades a asumir sus responsabilidades por el bien de una sociedad más sana, justa y equilibrada.

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