Marino Zapete, periodista
No hay monarca como un periodista honesto

Un creador de opinión tan activo como Marino Zapete genera pasiones que encienden la razón y su defensa por unos, la estigma y su satanización por otros.

Marino es un soldado de la luz que le apasiona plantear y defender la libertad y derechos que consagran la constitución y las normas para la convivencia social en valores que dignifiquen a la sociedad dominicana.

En una etapa de su labor profesional como reportero periodístico conoció al militar del Ejército Nacional Pedro de Jesús Candelier cuando se desempeñaba como director de Foresta. La firmeza con que Candelier trabajó controlando la tala de árboles para madera y carbón, de protección del medio ambiente, estimulo a Marino a publicar reportajes que, a fin de cuentas, acercaron al guardia y al periodista quienes sostienen relaciones amistosas.

Cuando Candelier fue designado Jefe de la Policía Nacional, le pidió a Marino que asumiera las relaciones públicas de la institución para que, además, organizara cursos y jornadas de preparar oficiales que en lo sucesivo pudieran desempeñar esas funciones.

En una ocasión, una persona que sabía de la amistad entre Marino y quien escribe este texto, me afirmó que “Marino es un troglodita, un bárbaro como su jefe Candelier que tuvo la cachaza de quemar vivo un burro cargado de carbón en un campo de Jarabacoa”.

Después le pregunté a Marino sobre lo que me había dicho la persona amiga de que Candelier quemó un burro. Él se rió a carcajada y me contestó :

“Mientras estuvo como director de Foresta, Candelier apresó a mucha gente y también quemó muchos burros. Pero no se trata del burro animal cuadrúpedo".

“En los campos los leñadores dedicados a la tumba y quema de árboles, quienes depredan los bosques mandados por dueños de fincas para vender carbón, construyen lo que llaman burros".

Esto es una instalación con horquetas y tierra para quemar la madera. Zapete amplió su explicación: “quemar un burro es dejar que el carbón se convierta en ceniza”.

La explicación me resultó convincente y se la transmití al amigo. Me respondió: “ah, yo oí en un noticiario que Candelier había quemado un burro pero no dijeron qué tipo de burro y pensé que era el animal”.

Quien esto escribe conoce a Marino y sabe de su integridad, que de nadie dice cosas que no pueda probar, por lo que sus comentarios críticos los formula en base a documentos irrefutables.

En ambiente de libertades políticas, muchas de las personales aludidas o molestas por sus juicios y opiniones, unas lo demandan ante los tribunales donde no obtienen ganancia de causa; otros se llenan de soberbia y buscan avasallarlo desde el poder como en estos momentos en los que por presiones y amenazas a los dueños de la planta de televisión por donde producía su programa el Jarabe de Zapete, decidieron cancelar de forma unilateral el contrato que tenía vigente con la estación televisiva.

Quienes siguen a Marino le apoyan moral e incondicionalmente porque saben que él es vertical e indoblegable en su labor para honrar el pensamiento de José Martí: “no hay monarca como un periodista honesto”.

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