Rosa Angélica Payano Vásquez

Siempre ha sido difícil dejar ir lo que uno ama, amigos, trabajo, personas, relaciones de pareja, duele; duelen. Y en cierta medida eso está bien. El problema empieza cuando el dolor no se va y se nos queda muy adentro porque no hemos aprendido a soltarlo.

Salir de nuestra zona de confort casi siempre aturde, porque la mayoría tememos a lo que desconocemos. Porque salir de la zona de confort supone empezar otra vez desde cero, y sí, agobia. Y por ello nos cuesta en muchas ocasiones dejar de dar vueltas en círculo aunque no nos haga bien.

El dolor de "abandonar" no siempre se refleja retrayéndonos y sentándonos a llorar, muchas veces se traduce en autocuestionamientos.

¿Y ahora qué haré sin tal cosa?
¿sin tal situación?
¿sin tal persona?

Y empezamos a dudar de nuestra capacidad para empezar otra vez partiendo desde la nada palpable pero con todo lo sublime que el miedo nos oculta.

El preámbulo que hay antes de por fin dejar ir lo que no nos hace bien, o lo que nos limita trae consigo, ansiedad, frustración, dolor, estrés y en muchas ocasiones depresión.

¿No te ha pasado que tienes unos zarcillos, o una prenda de vestir que ya no da para más y aun así no te quieres desprender de eso por el sentimiento que te supone?

A veces aún amamos aquello a lo que debemos renunciar, a veces es apego y otras veces mera costumbre.

¿Qué cuanto tiempo nos toma soltar?

No sé, es diferente para cada persona. Lo que alguien supera en un mes, a otros les toma años. Todavía en mi vida hay situaciones que arrastro y no he podido soltar, y otras de las que con gozo me liberé.

Vive el duelo que por prudencia corresponde cuando sueltas, pero trata por favor de no mudarte para siempre en él. Yo también estoy aprendiendo, no te creas que supero todo a la primera o que no me he aferrado a algo o alguien, sobretodo cuando nos damos mucho nos cuesta mucho soltar, hasta que un día decimos no más.

Porque sí, cuando la liberación de lo que nos ata llega se siente como cuando respiras el aire fresco de la mañana, ese que todavía no ha sido contaminado.

Soltar a veces duele, pero libera
Gracias por leerme
Angélica
(Ross)
Rosa Angélica Payano Vásquez
Doctora en medicina
Egresada de la Universidad Católica Nordestana (UCNE)
Ex estudiante de teatro de la Escuela Nacional de Bellas Artes
Ex Integrante del Grupo Teatral "Teatro Desnudo"
Estudió Locución, oratoria y maestría de ceremonias en la Escuela Nacional de Locución Prof. Otto Rivera

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