La industria avícola, el pollo y la Soberanía Alimentaria

Recientemente se desató en todas las redes sociales una intensa campaña promoviendo un “boikot” al consumo del pollo por al menos de uno a tres días.{jathumbnail off}

Todo parece haberse desatado producto de las declaraciones de la Directora de Pro-consumidor, Altagracia Paulino,  que posteriormente fueron refrendadas por una institución poco conocida llamada “CONADIPOLLO”, que dice representar los intermediarios.

Altagracia Paulino, directora de Pro-consumidor, inició el debate con el llamado al famoso "día sin pollo"; yo, que he estado vinculado a la producción nacional, quiero ofrecer mis opiniones.

En primer lugar quiero destacar que la industria avícola nacional es una industria de las fundamentales para la República Dominicana, no sólo por su aporte al PBI (21 mil millones de pesos) sino más bien porque provee de carne a la poderosa demanda nacional de ese producto. Es además una de las pocas industrias en las cuales somos autosuficientes.

Cabe destacar que por razones culturales y económicas, el consumo de carne de pollo del país (31.6kg/año)  está entre los más elevados del continente. La carne de ave ya es parte no sólo de nuestra dieta sino también de la cultura urbana del país, a saber por los famosos “pica pollos”, que abundan en todas los municipios del país y ya son parte del paisaje urbano..

Por ser la carne más asequible es también la principal fuente de proteína de los dominicanos, superando por mucho a sus competencias. Representa en cantidad el 51% de toda la producción pecuaria del país.  En cuanto al valor representa (2005) un 20% de toda la riqueza creada en la ganadería nacional. La diferencia no deja dudas de que la carne de pollo es la de precios más bajos de todas las carnes del país.

Producción nacional de alimentos
El país produce alrededor de 14.5 millones de unidades de pollo al mes, equivalentes aproximadamente a 500 mil pollos diarios o aproximadamente 2.0 millones de libras diarias.

Sin embargo el país tiene capacidad instalada para producir al menos 24 millones de unidades de pollos, las cuales se dejan de producir por falta de mercado. Recuérdese también que producto de los intereses de algunos especuladores haitianos, el Gobierno del hermano país prohibió la entrada formal de pollo al vecino país, argumentando la existencia en el país de Gripe Aviar, enfermedad que no ha afectado una sola granja del país. Eso por cierto, le ha costado muy caro a los pobres haitianos.

Cabe destacar también que la República Dominicana es uno de los países con mejor tecnología de producción avícola del continente, logrando además poseer un parque genético a la par del mundo. Solo República Dominicana tiene proyectos abueleros en Centroamérica y el Caribe, al nivel de países como Brasil y Argentina.

La tecnología de ambiente controlado, el avance genético, la integración vertical que han logrado las asociaciones de productores y la histórica cultura productiva hacen que el país sea ampliamente competitivo en ese bien, lo que hace que poseamos mejores precios que la mayoría de los países vecinos.

Esa eficiencia se la da sobretodo la cultura asociativa y el poder que han acumulado los productores para controlar los niveles de la cadena, en especial los que tienen que ver con las importaciones conjuntas de materias primas así como el procesamiento de las mismas.

Sin embargo, los precios de la libra de pollo, como de la mayoría de los subsectores de la ganadería (pero en especial este igual al de Cerdo), dependen fundamentalmente de los mercados internacionales, en especial del maíz y la soya.  Son variables exógenas, que en el país no controlamos.

Para que se tenga una idea, el país importa anualmente 1.05 millones de toneladas de maíz anualmente, equivalente en  2011 a US$287.3 millones, además de 700 mil toneladas de soya, con los cuales alimenta a sus pollos, sus cerdos y en menor medida sus vacas.

Todos sabemos que desde 2007, producto del aumento de la demanda de materias primas de la India y China y del surgimiento de los Agrocombustibles, estos dos "comoditis" han y están aumentando progresivamente, lo que ha disparado los costos de producción.

La soya ha subido de US$216 dólares las toneladas en 2005 a US$584.22 dólares la tonelada en 2012. El maíz en el año 2005 costaba US$102.66 la tonelada y hoy ronda los US$300 dólares la tonelada.

Soja Precio Mensual - Dólares americanos por tonelada métrica
Soybeans, U.S. No. 2 Yellow, FOB Gulf of Mexico, U.S. price, US$ per metric ton
Soybeans, U.S. No. 2 Yellow, FOB Gulf of Mexico, U.S. price, US$ per metric ton

Maíz Precio Mensual - Dólares americanos por tonelada métrica
Maize (corn), U.S. No. 2 Yellow, FOB Gulf of Mexico, U.S. price, US$ per metric ton

Maize (corn), U.S. No. 2 Yellow, FOB Gulf of Mexico, U.S. price, US$ per metric ton
Evidentemente que si suben los costos de producción, está obligado a subir el precio del bien. Afortunadamente, cuando existe producción nacional del bien, el impacto del aumento de las materias primas puede ser manejado de una forma más flexible, lo que permite reducir el impacto sobre poblaciones vulnerables. En otras palabras, producir localmente evita en cierta medida que los aumentos se traspasen instantáneamente, como les sucedería a nuestros hermanos haitianos, los cuales no poseen industria avícola.

Sin embargo, aunque en muchos países el precio del pollo sigue siendo superior al caso Dominicano como el caso de la mayoría del hemisferio (En Peru RD$50.59/lb, EUA RD$57.00/lb, México RD$49.73/lb), la eficiencia de los productores locales permite que su costo de producción sea actualmente RD$26.00 pesos aproximadamente por lo que pueden venderlo en granja a 29 pesos la libra y puedan ofrecer preliminarmente que llegue al consumidor final a partir de los RD$43.00/lb, aunque la falta de control en la intermediación haga que el precio pueda subir hasta RD$55.00.

El ligero procesamiento que recibe la carne, la pérdida de peso en viseras, plumas y patas y los canales de intermediación hacen que el precio en granja casi se duplique para llegar al consumidor final.

Sin embargo, a RD$55.00 pesos la libra (caso máximo) todavía resulta competitivo con el pollo importado, que puesto en el muelle de Nueva Orleans, costaría RD$37.00/lb FOB, o sea sin seguro ni flete externo, a lo que habría que agregarle también el arancel aplicado, la intermediación y el transporte interno, lo cual probablemente lo dispararía a RD$65.00 ó RD$70.00, siempre y cuando no haya ganancia para los importadores.

En otras palabras, el precio del pollo en el mercado internacional está aumentando como producto del aumento de las materias primas utilizadas en la industria y es mucho más caro que el pollo dominicano. El aumento de los precios no es un asunto particular de la República Dominicana, sino un fenómeno mundial.

Aves de corral (pollo) Precio Mensual - centavos de dólar americano por libra
Poultry (chicken), Whole bird spot price, Georgia docks, US cents per pound

Aves de corral (pollo) Precio Mensual - centavos de dólar americano por libra Poultry (chicken), Whole bird spot price, Georgia docks, US cents per pound

La razón fundamental del aumento coyuntural de la soya y el maíz, es la sequía que ha afectado el medio oeste estadounidense, área donde se concentra gran parte de las importantes cosechas de maíz.

El 47 por ciento de todo el territorio de Estados Unidos está experimentando sequías, en muchos estados las peores en 12 años. Es tan grave esta situación que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) rebajó las previsiones de las cantidades de maíz que alcanzarán el mercado este año.

Un ingrediente local que hay que adicionarle a esta crisis es que por mucho tiempo los productores han tenido que asumir los costos de la pérdida de mercado, así como la baja planificación del Estado que genera sobreproducción y por tanto disminución en los precios y en la rentabilidad. En pocas palabras la mayoría se encuentran actualmente descapitalizados, y claro, sin acceso al crédito bancario.

Es por todos esos motivos que me resulta sumamente extraña y penosa la campaña emprendida para desincentivar el consumo de carne aviar en el país.

En primer lugar, me parece una extralimitación por parte Pro-consumidor, que por ser un organismo público, no creo que tenga la posibilidad o el derecho de encabezar "protestas" o "boikots" contra sectores productivos nacionales.

En segundo lugar, creo que la campaña negativa contra el sector avícola nacional lo único que puede lograr precisamente es afectar a los consumidores más pobres del país que son los que consumen más pollo, y son los que pagarían más caro la pérdida de una parte del abastecimiento de pollo en el país, o lo que es lo mismo, la quiebra de algunos productores.

Resulta que para buscar supuestamente precios bajos temporalmente, afectamos económicamente a los ya descapitalizados productores nacionales, los cuales pueden finalmente quebrar. ¿Donde entonces encontraremos el pollo que demandamos?  La respuesta es simple: importamos aunque sea más caro.

Aunque con la importación se lograrían beneficiar un par de señores, los cuales quizás están interesados en todo esto, lo más probable y seguro es que esto aumente considerablemente el precio del pollo debido a que no hay forma de conseguirlo más barato que el que venden los productores, pagando flete y seguro, y de paso el arancel aplicado.

Un sector tan intenso y productivo no resiste uno o tres días sin darles salida a su producción, eso implicaría inmediatamente sobreproducción y por tanto pérdidas. En pocas horas las perdidas serían multimillonarias.

Si destruimos la industria nacional del pollo, estaremos sacrificando para siempre la carne  barata. ¿Se han puesto a pensar los amigos de Pro-consumidor si esto es lo que buscan?

Esto claro, sin contar absolutamente el costo social y económico de destruir una industria que emplea a más de 100 mil dominicanos y dominicanas. ¿Qué pasará con los miles de empleados directos e indirectos del sector avícola?

¿Qué pasará con los pueblos del Cibao que depende por mucho de la producción agropecuaria, especialmente pollo?

Nunca he estado en contra de los boikots, las huelgas, y las luchas populares. Al contrario, las considero una herramienta de presión legitima y valida; he participado en casi todas las que se han realizado en los últimos años y participaré siempre en todas las que contribuyan a mejorar el país. Sin embargo, tengo el deber de alertar cuando se trata de un engaño, que como “el día sin pollo”, seria afilar cuchillo para la propia garganta de los consumidores.

Los últimos años han demostrado que la Soberanía Alimentaria de los países es un asunto de Estado y de seguridad nacional. Sin soberanía alimentaria no hay forma de garantizar el derecho a la alimentación de los pueblos.

Estoy seguro que cuando la Sra. Altagracia Paulino emprendió la tarea del "día sin pollo" nunca midió sus verdaderas consecuencias y el impacto de sus acciones.

Y es que aquí el pollo no es cualquier cosa, pero también, no es cualquier cosa la Soberanía Alimentaria de la República Dominicana, y por tanto el empleo y el desarrollo del país.

Si lo que se quiere son precios justos para el pueblo, lo correcto en primer lugar debe ser exigir al Estado ejecutar políticas públicas de apoyo a la producción (cosa que ha faltado) y en segundo lugar poner reglas claras en cuanto a la intermediación y al comercio.

Para beneficiar al Consumidor, es posible lograr acuerdos intra-cadenas y reducir los márgenes de aquellos sectores que como los intermediarios no agregan valor al producto. Ese es el deber de todos los Estados del mundo.

No puede ser que queramos que el productor, sin el apoyo del Estado, y a la merced de los mercados internacionales, pueda controlar los precios de los bienes, mientras tiene que pagar combustible y energía sobrevaluada.

Los consumidores y el pueblo llano han sido engañados por una campaña negativa; y con la convocatoria, muchos han afilado cuchillo para su propia garganta. Si desaparece nuestra industria nacional avícola, desaparecerá para siempre la posibilidad de comprar pollo barato. Ahí si es verdad que habrá no uno ni tres, si no 100 días sin pollo.

Es una pena, que además de tener que enfrentar la falta de crédito, la falta de capital humano, la falta de reglas claras, la falta de apoyo del Estado, pero sobretodo la inconciencia de un pueblo que necesita cada vez más el 4% para la educación, debe el sector productivo enfrentarse también a ser desconsiderado por los funcionarios que deben defenderlos.

Recomiendo a los productores hacer alianzas con los consumidores que son sus verdaderos clientes para lograr precios justos para ambos.

¿Sabía Pro consumidor que esta campaña contra la producción de pollo es en contra del 1% del PIB dominicano? O sea el 25% de lo que “nunca” se le ha dado a la educación.

¿Sabía usted que la crisis bancaria de 2003 generó un decrecimiento sólo de un 2% y eso fue suficiente para quebrar el país?

¿Acaso intenta Pro consumidor, quebrando al sector avícola, que el país se venga abajo?

No quisiera que se vean mis palabras como un ataque a una institución que tiene un rol tan importante que jugar en el país, sino más bien una crítica constructiva, porque creo sinceramente que en este caso se equivocó y por tanto debe enmendar el error.

¿Y qué puede hacer Pro consumidor? Medir mejor sus acciones, enfocarlas bien, pero sobretodo proponer soluciones estructuralmente positivas y que contribuyan a la armonía entre los sectores del país.

Mientras tanto, entre todos, blindemos a nuestros productores agropecuarios y a todos los y las que trabajan en la República Dominicana (que cada vez somos menos), porque sin producción no hay nación.

El autor es Economista y asesor de los productores

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