P. Isaac García de la Cruz
Una vida en once estaciones

La Iglesia ha resumido las últimas horas de la vida de Jesús en las 14 estaciones del Vía Crucis, las cuales representan los momentos cumbres de su pasión, comprendidos entre su condenación a muerte y su colocación en el sepulcro.

El Movimiento de Schoenstatt, siguiendo el mismo modelo, ha resumido la vida de su Fundador en 11 estaciones o hitos de su vida, colocados en igual número de tarjas de piedras en el jardín, parte atrás, de la casa que vio nacer y jugar al pequeño José Kentenich en Gymnich, Alemania. Pasemos revista:

Primera estación: La noche de la decisión (1885). Katherina Kentenich trabajaba como doméstica para la Granja Heuser, en Oberbolheim y queda embarazada del Señor Matthias Köp, administrador de la Granja. No tenemos explicaciones porqué Matthias nunca contrajo matrimonio con Katherina y, además, se negó declarar su hijo. Esta situación desesperó a Katherina y la llevó a pensar una noche en el suicidio, que fue evitado por la intervención de las oraciones de su madre, que al sentir cosas extrañas, empezó a rociar agua bendita en la casa. Misteriosamente su hija embarazada decidió no materializar su intención.

Segunda estación. El nacimiento de José (1885): El 16 de noviembre nace José, de Matthias y Katherina en su casa materna, que aún hoy se conserva después de varias restauraciones.

Tercera estación: Bautismo (1885). Katherina bautizó a su hijo apenas 3 días después de su nacimiento: el 19 de noviembre en la Parroquia San Cuniberto, de Gymnich.

Cuarta estación: Consagración a María (1894). Las condiciones económicas en las que se vio envuelta Katherina, trabajando como doméstica en varios lugares, hizo que el día 12 de abril del 1894 entregara su hijo José al Orfanatorio de Oberhausen. Al dejarlo lo consagró a la Virgen, de quien Katherina era una fiel devota. Este hecho marcó la vida para siempre de José Kentenich.

Quinta estación: Ordenación sacerdotal (1910). La niñez de José transcurrió en el Orfanatorio, dirigido por sacerdotes y religiosas, lo que provocó su inclinación por la vida consagrada. Ingresó al Seminario de los Pallotinos en Ehrenbreinstein el 23 de septiembre de 1899; 11 años después recibía su ordenación sacerdotal en Limburgo.

Sexta estación: Educador de la juventud (1912-1919). Poco tiempo después de su ordenación fue enviado como profesor de latín y Director Espiritual en el Seminario Menor de los Pallotinos. Será en este contexto donde el 18 de octubre del 1914, junto a un grupo de seminaristas, sella la Alianza de Amor con la Santísima Virgen María, en una capillita abandonada, ubicada en el jardín del Seminario y que habían acondicionado para las reuniones espirituales. A partir de ese día, esta capilla es denominada: Santuario Original; el acta firmada por los participantes: Acta de Fundación y el 18 de octubre: Día de la Fundación de Schoenstatt. El objetivo consistía en pedir a la Virgen, como mediadora y educadora, la gracia de Cristo, para que los moldee a su imagen, transforme sus corazones y los convierta a cada uno en un “hombre nuevo” para una “comunidad nueva”. Los jóvenes seminaristas se comprometieron a alcanzar la santidad de la vida diaria.

Séptima estación: La decisión de ingresar en el Campo de Concentración (1942). Después de muchos intentos por disuadir al Padre Kentenich, sugiriéndole que no se entregara a las autoridades militares y proponiéndole que cediera los certificados médicos que le acreditaban como una persona enferma, Kentenich decidió ingresar en el Campo de Concentración. El 20 de enero de 1942 el Padre Kentenich se presentó a las autoridades, después de predicar un retiro a sacerdotes, al ser requerido por el régimen de Adolfo Hitler y los Nazis, siendo trasladado a Dachau. En este lugar, murieron miles de judíos y sacerdotes, mientras que la débil salud de Kentenich, resistió hasta el final de la Segunda Guerra mundial en el 1945. Después afirmó que ir al Centro de Concentración había sido parte del proyecto de Dios para su vida y estaba convencido que su sufrimiento allí serviría para la obra schoenstattiana y su país natal, Alemania.

Octava estación: Viaje misionero por Sudáfrica, Sudamérica y Norteamérica (1945-1951). Cuando el P. Kentenich sale de Dachau, ya Schoenstatt es internacional, por lo que él, bajo la autorización del Papa Pío XII, buscando fortalecerla, inicia un viaje por los lugares donde ya había llegado su Obra.

Novena estación: La entrega de sus carismas y la Ley de la conducción (1949). Para esta fecha P. Kentenich tenía una enorme influencia dentro y fuera de Alemania. Aunque iba a ser uno de los elementos importante del Concilio Vaticano II (1965), la idea de los carismas donados a la Iglesia, no era algo relevante entonces en la teología. Tampoco se pensaba en el tema de la autoridad dentro de la Iglesia, por eso Kentenich hablará de esta ley, en la cual propone que la autoridad tanto humana como espiritual está al servicio a los hermanos y a la comunidad de fe. Entre otras cosas, este pensamiento provocó la separación de Kentenich de su obra enviándolo hacia Milwaukee, EU, (1951) hasta su regreso (1965).

Décima estación: Regreso del Padre a Roma y el restablecimiento junto a su obra (1965). Durante 14 años el P. Kentenich tiene que sufrir el exilio y ser probado en su promesa de obediencia. Será el 22 de diciembre del 1965 cuando Kentenich es recibido en Roma por el Papa Pablo VI y dos días después llega a Schoenstatt, momento que ha sido nombrado en Schoenstatt, como el “milagro de la Nochebuena”.

Undécima estación: El Padre regresa a su casa (1968). Después de haber celebrado su primera Misa en la recién inaugurada Iglesia en Schoenstatt y entrando en la sacristía, Kentenich fallece en el mismo lugar donde hoy se encuentra su tumba, el 15 de septiembre de 1968.

Definitivamente, la historia de la salvación se sigue realizando hoy en la vida de cada persona, sólo hay que tener “la mano en el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios”, a decir del P. Kentenich, para ver la obra salvífica actuando en el día a día de la historia, en perfecta sincronía y actualización de las Sagradas Escrituras.

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