Carta a un cateterismo
Carta a un cateterismo

No soy un cardiólogo pero me gustaría entrar por mis venas al catéter, andar varias cuadras por una de ellas, llegar al corazón a ver si queda algún residuo, una partecita de aquella tarde 23 de diciembre de 1971 cuando perdí mi virginidad en el cabaret de Felipa (La flecha); sí era de tardecita, porque en ese entonces un joven de 19 años no le era posible o fácil llegar de madrugada, más si era de izquierda y ella la vagabunda estaba fuera de hora de trabajo, su cabeza estaba llena de rolos, y no se lo quitó, pero si me dijo -“Para ser prostituta se necesitan dos; una que vende y otro que compre”.

Querido catéter me gustaría un procedimiento al presidente Danilo Medina y caminar por sus venas estrechas, llegar al corazón ennegrecido, lleno de oxido, carbón de Punta Catalina, oro de Cotuí, polvo y humo de los aviones Tucanos, polvo de la carretera construida por ODEBRECHT, marca de tiza comprada con el 4% de la educación y por último, olor a la pólvora del cartuchazo que mató a Vladimir y que le queda de su poca amistad con Leonel Fernández, cuando fue capaz de traer a Quirino para producir la muerte palitico de Leonel hasta la quinta generación pagaran esta condena.

Un catéter para entrarlo despacito por la ancha yugular de Marlin, la mamá de Marlon el empreñador de la niña Emely, y allá adentro del cerebro buscar la parte oscura donde Dante descubrió el infierno, donde se crean las grandes maldades, donde aprendió a rechazar la pobreza arriba de una cama hecha de cuatro patas, donde cada una representa un partido del sistema podrido llamado democracia, incluyan como la cuarta parte -La falsa izquierda ubicada en la parte derecha de la cama.

Un cateterismo al corazón de mi ex mujer, porque según dicen la gente, la muchedumbre, las masas y hasta el pueblo que ella ya me olvidó…, Pero quizá no se le ha olvidado el color de la mesita que desbaratamos una noche de abril por el peso violento del amor y el suelo se puso blando, remamos hasta el amanecer; y con el catéter quiero encontrar con su corazón residuos de las uvas que fue hecho el vino que motivó el juramento esa misma noche de querernos para siempre, sin tomar en cuenta la verdad científica de Albert Einstein -“El tiempo es relativo”.

Señor cateterismo préstame el catéter para entrarlo por el mismo espacio que el Dr. Ceballos toca con suavidad médica la próstata y en mi caso seguiré el procedimiento hasta los testículos de los hombres celosos que asesinan mujeres y rebuscar en el ADN de que tipo de animal descienden, si de dinosaurio, mono, cocodrilo, culebra venenosa, cucarachas o de piel de ratones.

Un cateterismo al pensamiento de aquellos jóvenes que no quieren ser hombres completos, se dejan cola, se ponen aretes, se afeitan las cejas, el pecho, pantalones de colores, caminan con un tumbao que no es propio de varones machos o de hembra muy femenina y sobre todo usan pantis y sueñan con cantar aflautado como Romeo Santos.

Manolo Bonilla

Manolo Bonilla es Comunicador, en el programa “La ventana de Manolo, por el canal 8 de Telenord

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