¡Por fin, Llegó Papá!

Hemos llegado a la hora cero del proceso electoral dominicano, faltan horas para que los dominicanos y dominicanas, concurran a las urnas para elegir un nuevo presidente y vicepresidente de la República.

La batalla electoral se centra entre el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, que lleva como candidato presidencial al ex presidente Hipólito Mejía y el Partido de la Liberación Dominicana, PLD, que lleva como candidato a Danilo Medina.

Les voy a decir, porque el PLD y Danilo, tienen las elecciones perdidas. Es un simple peritaje electoral, como llamaban los clásicos a los cálculos pre electorales, cuando las elecciones se pueden calcular con una simple regla de tres, por los siguientes elementos, polarización electoral, comportamiento electoral histórico, cuando los padrones no han sufrido grandes variaciones, por los desgaste o fortaleza de la opción oficialista, que siempre tiene más contrarios que adeptos, porque el estado, no puede dar para todos, y todo el que no recibe es un excluido.

El candidato presidencial del PLD, Dr. Leonel Fernández en el año 2004, ganó las elecciones con un 57.11 %, no voy a analizar los factores de la derrota electoral del PRD, son conocidos de todos los dominicanos. En las elecciones presidenciales siguientes el PLD y aliados obtuvieron 53.83%, lo que significa que con su mejor candidato y con el uso abusivo de los recursos del poder bajó 4%.

Debo señalar que de acuerdo al boletín final de la JCE sobre los resultados finales de las elecciones generales ordinarias celebradas el 16 de mayo del año 2010, el PRD obtuvo de manera individual, 2 millones 725 mil 876 votos emitidos de los niveles congresuales y municipales, resultando el partido más votado, frente al PLD, que de manera individual obtuvo en total 2 millones 685 mil 626. Por estas razones el PRD, ocupa la casilla numero uno de la boleta electoral.

En las actuales circunstancias las cosas son distintas, el PLD lleva como candidato presidencial al Lic. Danilo Medina, que está estigmatizado electoralmente, por la derrota sufrida en el año 2000, y tiene en su contra el desgaste del poder, además de perdidas cuantificables de la alianza electoral, por ejemplo el PRSC, que aportó en el 2010 un 4.5% en las congresuales y municipales, en las que el PLD y aliados sacaron igual votación que en el 2008, el liderazgo supremo de ese partido se fue con Hipólito, además que el bloque progresista está muy disminuido sin Max Puig, Julián Serulle, Gilberto Serulle, entre otros.

En el mejor de los desempeños electorales a Danilo los números no les alcanzan.

Ahora bien, cuando usted evalúa que el PRD, viene aumentando sus caudales de votos, partiendo del 2004, aumentó en el 2006, siguió creciendo en el 2008 y obtuvo más votos que el PLD, en el 2010, aunque la alianza le significó la victoria al PLD, por diferencia de votos en las provincias muy escasas, en lo municipal el margen todavía fue menor.

Por lo que se puede inferir, que una fuerza política que viene aumentado sensiblemente en cada proceso, y ahora lleva a su mejor candidato, al carismático líder opositor Hipólito Mejía, este viene corriendo por el carril de adentro o con el viento a su favor, se lo llevará en la recta final.

Nada hará cambiar esta decisión del pueblo dominicano, ni la parafernalia del poder, ni los derroches millonarios de los recursos del estado, invertidos a raudales para comprar conciencia y doblegar voluntades. Ni los allanamientos selectivos a los dirigentes perredeistas, ni las amenazas, nada nos detiene, no hay temor, nadie puede contra un pueblo.

Nada detiene la victoria del pueblo sobre las perversidades oficialistas, ni las infamias, ni las bajezas contra un hombre honorable y de conducta impoluta como es el Ing. Hipólito Media.

Hipólito, ni se dobla, ni lo doblan, tampoco recula, ni ceja, es un hombre con reciedumbre, frontal y sin dobleces. El pueblo dominicano, está unido a su candidatura de manera monolítica, hombres y mujeres de honor, han sostenido la bandera blanca con dignidad y decoro.

De la voz profunda de la garganta del pueblo, se escucha el grito electoral, que a los contrarios llena de pavor: ¡Por fin, Llegó Papá!

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