El Eurosocialismo Francés en la Cumbre de Bruselas de la Unión Europea

Era previsible que Francia y Alemania chocaran de manera frontal, porque las concepciones sobre Europa de la izquierda y la derecha, son diametralmente opuestas.

La presidenta alemana, Angela Merkel y el ex presidente francés, Nicolás Sarkozy se encontraron en el exquisito universo de la derecha europea, por lo que compartían una visión común sobre la Unión Europea y cuando brotaban las diferencias franco-alemanas, se ponían de acuerdo en una mesa en la que Francia ponía el champan, su Chateu Mouton Rothschild y Alemania el Gulaschsuppe.

La presidenta alemana, apoyo electoralmente a su colega Sarkozy en las elecciones recién finalizadas, porque compartían una visión común de las políticas a implementarse en la UE, mientras que el contrapeso que ha surgido desde las entrañas del electorado francés, tiene la visión de la creación de crecimiento y más empleos. La derecha europea, considera que la austeridad es fundamental para salir de la crisis.

La verdad es que Francia eligió un presidente con visiones distintas, François Holland, es un socialista no solo de convicciones firmes, sino, practicante de una política de estado socialista, lo demostró cuando era Alcalde de Tulle.

Los Eurobonos, son el primer factor que divide a estos dos gigantes europeos, que indiscutiblemente repercute en todo el entramado de la Unión Europea y estremece a Bruselas, lo que puedo asegurar se reflejara más temprano que tarde en las bolsas de valores europeas y seguirá creando proyecciones negativas preocupantes a nivel de las clasificaciones de riesgos por las agencias reaseguradoras.

“Se suele decir que cuando Alemania y Francia no cooperan, tenemos un problema. Pero cuando lo hacen, tenemos otro”. Esta frase, salida de la boca de un diplomático de un pequeño país de la UE y recogida el miércoles por el Financial Times, resume a la perfección los nuevos vientos que recorren Europa.

Los eurobonos son la primera temática que crea divergencia entre Alemania y Francia, el flamante presidente francés, curtido en el debate político como primer secretario del Partido Socialista, quien considera que Alemania cree que los eurobonos son el punto de llegada y los franceses de partida.

Los eurobonos comprometen a la Unión Europea por 25 años, es un endeudamiento colectivo de hasta el 60 % del PBI, lo que conducirá al euro a un debilitamiento como moneda y le quitaría capacidad competitiva como moneda, creándose la primera crisis monetaria de la UE, es decir, que a la crisis financiera de algunos asociados se le agregaría la monetaria, esto significaría un coctel pernicioso y toxico para el futuro europeo.

El Presidente Holland, cree que la terapia de choque debe completarse con la creación de eurobonos o la imposición de una tasa sobre las transacciones financieras para estimular el crecimiento,

François Hollande, como si hubiese sido un guion escrito en su larga campaña electoral, llegó a Bruselas en un Tren Rápido, y desde inicio puso sobre la mesa todas sus ideas que incluyen políticas de crecimiento, tasa de transacciones financieras, un nuevo papel del Banco Central Europeo (BCE), la recapitalización del sistema financiero a través del fondo de rescate y una guinda indigesta para el Norte de Europa, los eurobonos. Mientras Grecia y España, siguen asomando sus espaldas a la pared, mientras la estadista alemana, con carácter, sobriedad, inteligencia y reciedumbre alemana, respondió con una sola palabra: nein, nein, No, No., como la vieja canción que popularizó el Trío los Panchos: No, No y No…

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