El papa Francisco l y el salto dialectico de la Iglesia Católica

Papa FranciscoLa crisis en la humanidad es cíclica. La biblia reservó su último capítulo el denominado Apocalipsis de Juan, para que el hombre se forjara una idea de los últimos días de su existencia. Todos interpretan estos relatos como el final inexorable de la tierra. El llamado fin del mundo. Este libro los eruditos y literatos lo consideran profético.

{jathumbnail on}La palabra “apocalipsis”, significa descorrer el velo, poner al descubierto, aunque la interpretación generalizada del término, se correlaciona con catástrofe y el fin de la existencia humana.

El Papa Francisco, es un misionero que inicia su apostolado en un mundo turbulento, caracterizado por una crisis económica que abate a una amplia franja de la humanidad, déficit en la producción de alimentos, enfermedades sin respuestas terapéuticas, y conflagraciones sin interlocutores capaces de llevar la paz, como es el caso en Próximo y Medio Oriente.

Esto parece contradictorio que suceda en la era más ilustrada de la humanidad: “La era del conocimiento, la era de la comunicación, la era en que el hombre es capaz de desentrañar los misterios de la genética (el Genoma humano), y la existencia humana”.

También el hombre es capaz de matar a millones de seres humanos a miles de kilómetros, con el uso de misiles de corto, mediano y largo alcance con sus cabezas con cargas nucleares, pueden producir un gran exterminio.

La humanidad es una familia que alcanza casi 7 mil millones de hombres y mujeres. Existe una asimetría en la distribución de la riqueza, con amplias franjas geográficas marginadas de las posibilidades de una vida digna. Esto hace que el ser humano revalúe la promesa divina de las buenaventuras, que los pobres heredaran el reino de los cielos, creando una crisis de la fe universal en la iglesia.

El papa Francisco l, su apostolado tiene un reto que va mas allá de las palabras de alientos a los pobres y excluidos. Tiene la misión de que el hombre vuelva a tener una conciencia firme sobre el cristianismo y la salvación de la humanidad.

Para que los humanos vuelvan a tener una fe firme, y fortalecida por este pastor de alma, la iglesia tiene que reevaluar su alianzas con gobiernos y gobernantes; con los productores de riquezas y fabricantes de pobrezas. La iglesia necesita que su nuevo apóstol, ande nuevos senderos en busca del bienestar colectivo y no pedir la sumisión colectiva, su prosternación al hambre, miseria, y pobreza crítica.

Como tu les dice a un campesino que no tiene accesos a agua, energía eléctrica, salud y educación, que esa pobreza extrema es su boleto hacia la salvación, cuando los cardenales, obispos y padres linajudos hacen las homilías en los días patrios a gabinetes de políticos corruptos, a los cuales se les da la hostia que le libera de lo pecaminoso. Esa misma hostia se les niega a los amantes pobres que viven amancebados.

Permitidme hacer algunas reflexiones fundamentadas en los años subsiguientes a la muerte de Jesucristo, lo que han denominado, el cristianismo posterior al Nuevo Testamento, y me refiero a los libros “La Didajé”, “La Epístola de Diogneto”, “El Apologético de Tertuliano”, y “Las Confesiones de Agustín de Hipona”.

El Nuevo Testamento, es un compendio de extraordinaria importancia para comprender el cristianismo en su génesis y esencia existencial, no obstante, fallecidos los apóstoles se originan una serie de escritos que nos permiten conocer los nuevos caminos de la fe cristiana.

El primero de esos textos, es conocido como “Didajé”( enseñanza), que según nos revela Cesar Vidal, en su impresionante obra El Camino de la Cultura, el patólogo Quasten, definió este documento como “el más importante de la era postapostolica y la más antigua fuente de legislación eclesiástica que poseemos”.

Este libro tiene una importancia canónica extraordinaria, fue publicado en el año 1883 por el metropolita griego de Nicomedia, Filoteo Brynnios, no voy a entrar en los abordajes del bautismo de infusión y las referencias sobre la eucaristía, sino, de la escatología que tiene gran importancia para la Didajé, porque alerta sobre el anticristo como fases anteriores a la parusía.

Tenemos que volver por los senderos del cristianismo, que es la conjunción de la fe y la razón, la verdad como instrumento fundamental para hacer creíble el apostolado, la compasión y comprensión de todos los acontecimientos humanos, sin dejar de censurar la maldad, inequidad, y la salvaje ofensa de practicar la explotación al ser humano, en cualquiera de sus manifestaciones son anti cristianas.

El papa Francisco l, la iglesia debe revisar una serie de paradigmas ancestrales, que tenían razón de ser cuando la humanidad era un puñado de hombres y mujeres, hoy, las realidades materiales han cambiado, no ha si lo espiritual, hay que intentar el forjamiento de una iglesia para los nuevos tiempos, por ejemplo, la natalidad, el uso de los preservativos, no solo para fomentar un embarazo responsable, si no, por las enfermedades transmisibles que están mermando la humanidad.

El matrimonio de los sacerdotes y las religiosas, debe ser una posibilidad, y que la iglesia deberá ponderar, y los que opten por esta decisión, reordenaran su vida religiosa y matrimonial, dentro de reglas de juego establecidas para estas circunstancias especiales.

Hay que fomentar la lectura de la biblia, que es el alma máster del cristianismo, y hacer más que seres dogmaticos religiosos, auspiciar el surgimiento de nuevos cristianos que asuman la biblia y sus enseñanzas como un código inviolable de vida, hacer de su práctica cotidiana un estilo de vida.

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