“Hay líderes políticos que con sus liviandades dejan la sensación de pobreza política o quinta columna”

Los partidos políticos son las instituciones mediante las cuales se acede al control del estado, siendo el pueblo el soberano para delegarlo.

En ocasiones, ha habido dirigentes políticos partidistas, que coyunturalmente por esos vacíos históricos que cíclicamente se producen en la sociedad, les ha correspondido ejercer la jefatura política y se han creído por encima del soberano.

 Los simpatizantes, militantes y dirigentes de los partidos políticos del Siglo XX1, tienen que dignificar el quehacer político privilegiando los aspectos ideológicos y de principios, actuando siempre a pegados a los mejores intereses nacionales.

En la actualidad, no priman los valores ideológicos, humanísticos y de servicios a la patria, sino, la capacidad de inversión del individuo, para agenciarse una posición política y hasta de estado. Creyéndose por lo tanto, dueño de la franquicia por sus inversiones. Nada más alejado de la realidad. Los partidos no son de nadie, ni sus simpatizantes, ni sus militantes, tal vez uno que otro dirigente identificado con los dones personales de esos líderes.

Hemos visto desfilar grandes líderes por los partidos, dejando huellas extraordinarias, algunos han renunciado por las discrepancias internas y otros que agotada su existencia en el paso efímero de la vida. En uno y otro caso los grandes partidos universales han seguido su curso o el egocentrismo de sus fundadores se los ha llevado a la tumba.

Podríamos citar muchos partidos en el mundo que su existencia sobrevive a sus líderes, renovándose en cada etapa de la vida política de los pueblos, por ejemplo, el Partido Comunista Chino, fundado por Mao Tsé Tung, considerado como un gran líder y estadista, su partido y China Continental, hoy son más grandes, a tal grado que esta se ha convertido en el imperio naciente del Siglo XX1.

Los partidos norteamericanos han tenido verdaderas luminarias, por ejemplo el Partido Republicano de los Estados Unidos (PREU), el Grand Old Party, fundado el 20 de marzo del 1854, llegando por primera vez al poder con Abrahán Lincoln, uno de los políticos más grandes de todos los tiempos, brillante orador y estratega excepcional, hasta Ronald Reagan y padre e hijo Busch de nuestros días.

El Partido Demócrata (PDEU), el más antiguo en EEUU, bautizado con ese nombre en el año 1834, aunque oficialmente designado con esta denominación, en la convención del año 1844, , caracterizado no solo por la brillantez de sus líderes, sino porque ha tenido los más carismáticos desde los días del Presidente James Buchanan, pasando por Woodrow Wilson, Franklin Delano Roosevelt, Eisenhower, John F. Kennedy, Jimmy Carter hasta Bill Clinton y el Presidente Barack Obama en la actualidad.

En América latina, el APRA en Perú, ha sobrevivido a liderazgo como el de su fundador Raúl Haya de la Torre, ejemplos como estos abundan en Inglaterra, Francia, España y en todos los continentes.

En la República Dominicana, el Partido Revolucionario Dominicano, es un acorazado que ha sobrevivido a liderazgos sin precedentes en la historia partidista dominicana, como al del Prof. Juan Bosch, que en principio de la década de los sesentas a la caída de Trujillo, tuvo una nación completa aprisionada a sus límpidos, hermosos y patrióticos ideales perredeistas. Este fue sucedido por el más grande líder de esencias populares dominicanas, el Dr. José Francisco Peña Gómez, líder visionario, estratega extraordinario, seductor de masas, orador político excitante de grandes dimensiones, capaz de despertar los sentimientos de todas las clases sociales en beneficio de los mejores intereses del país.

Existen dos PRD, el que se impregnó dentro del alma del pueblo dominicano desde el memorable 5 de julio, que entró por el Aeropuerto de Punta Caucedo de la mano de Don Ángel Miolan y sus compañeros de misión y otro prostituido por el clientelismo político.

El PRD es un patrimonio del pueblo dominicano, no sigue a nadie que lo desvíe de los objetivos supremos de conquistar el poder, para forjar un mejor destino al pueblo dominicano, porque su militancia no ceja, ni vacila ante el combate electoral.

¡No! el pueblo dominicano perredeista, que no depende de las migajas de sus dirigentes, está por encima de todas esas liviandades, que dejan la sensación de pobreza política o quinta columna.

Así que siga cabalgando Sancho, que para los verdaderos hombres y mujeres del PRD, el único horizonte es llevar al Ing. Hipólito Mejía a la presidencia de la república, para redimirnos de la tragicomedia peledeista gobernante. Es indetenible el avance del PRD al Poder.

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