Miguel Ángel Medina Liriano: ejemplo de superación y coherencia vertical

El maestro Miguel Ángel Medina junto a su familia, de quien dice le viene su mayor fortaleza.
El maestro Miguel Ángel Medina Liriano junto a su familia, de quien dice le viene su mayor fortaleza.

Ramón Antonio Jiménez: Medina, gracias por el honor que me confieres con tu tiempo.

Miguel Ángel Medina: Gracias a ti, hermano. Soy yo quien se siente distinguido.

RAJ: Pretendo que conversemos sobre algunos aspectos vinculados a tu vida, para mí de interés, y muy seguro del interés de muchos.

MAM: ¡Disponga usted, mande usted!…

RAJ: ¿Dónde naciste? ¿De dónde eres natural?

MAM: Nací en Fantino, Provincia Sánchez Ramírez. Allí mi padre era juez de paz. Pero en Fantino no había para entonces oficialato civil, por lo que me declararon en Cevicos, dos años después.

RAJ: OK… ¿Y piensas que siendo el área de desempeño de tu padre el derecho, pudo esto influir en ti como para que te decidieras a hacerte abogado?

MAM: Bueno, me cuentan que teniendo yo apenas dos años, ya mi padre me llevaba a las audiencias. Y que me ponía a abrir las audiencias con el mallete, yo era que decía: ‘Se inicia la audiencia’.

RAJ: Bien… Entonces, ¿luego se trasladaron a San Francisco de Macorís?

MAM: No, mi papá siguió el itinerario de los traslados que utilizaban mucho en esa época, vinimos a Salcedo. Mi madre era oriunda de Salcedo y mi padre de Santiago. Luego pasamos a Villa Trina. Y después volvimos a Salcedo; y así seguimos errantes: regresamos a Fantino, estuvimos en Cevicos, más luego volvimos a Salcedo, ya mi padre pensionado.

RAJ: ¡Jajaja!… Se dormían en un lugar y despertaban en otro; lo mismo que sucedió con nuestra familia: nos mudamos dieciocho veces… Eso fue un turismo interno sin dinero, dejando al pobre perro abandonado en cada mudanza, por razones de cupo, pero llevándonos aunque fuera en las manos la mata de sábila.

MAM: Así es hermano, se estaba muy pendiente del mito que decía que la sábila confiere buena suerte… Pero con tantas huidas, no me imagino en qué consistía la buena suerte.

RAJ: ¡Jajaja!… ¿Y en qué medida esas andanzas o nomadismo te entorpecía los estudios? Es claro que te debió atrasar.

MAM: Y mucho… Eso produjo que mi edad biológica no se correspondiera con el grado o nivel académico… Añadido a todo esto, perdí a mi padre cuando contaba yo trece años… Murió a los ochenta y tres años. Se había casado con mi madre a la edad de sesenta y siete años. Procrearon cinco hijos, pero ya él había tenido veintisiete hijos con varias esposas que tuvo anterior a mi madre.

RAJ: ¡Caray, rindió el hombre, eh!…Y sucedido esto, ¿qué aconteció, se establecieron definitivamente en Salcedo?

MAM: Así es… Ya yo venía para entonces integrando los estudios con labores diversas: Vendí pan, tuve paletera, limpié zapatos y otras cosas… Ante la realidad planteada por la pérdida de mi padre, puse mayor empeño en esas labores, pero sin desenfocarme en los estudios… Más tarde conseguí una beca para la Escuela Nacional Arte y Oficio (ENAO), para cursar nivel técnico en electricidad.

RAJ: ¿Esa beca se te otorgó por tu rendimiento académico?

MAM: Claro… Ahora hay muchas facilidades, antes era por méritos… Pues bien… Recuerdo en detalles ese primer y largo viaje a la Capital para tomar el examen. Y aunque parezca risible, me tomaba tiempo cruzar una vía por temor a los vehículos… Curiosamente, recientemente un compañero de esa promoción compartió conmigo, la tecnología permite muchas cosas, algunas fotos de la graduación, llevada a cabo en 1975… Conseguí inmediatamente un trabajo en la Planta Hidroeléctrica de la Presa de Taveras (CDE). Luego de esto, en septiembre del mismo año fue que vine a San Francisco a trabajar en la CODAL.

RAJ: Ok… ¿Y aquí se desatan tus inquietudes sociales?

MAM: No. Desde temprana edad ya yo participaba en expresiones contestatarias, pero no estaban aun en mí las convicciones que me animaron más tarde a perfilar el ideal sociopolítico que todavía me nutre. En esa temprana edad actuaba por espontaneidad, por contagio, el contexto nacional convocaba a iniciarse en acciones que para mi tierna edad considero ahora temerarias, pero ese era el momento… Fue la UASD el útero en el que se gestó mi conciencia social y política, fue la UASD, porque ella siempre ha sido un referente de los más elevados ideales del pueblo dominicano, que me hizo interpretar el estado de cosas que nos sometía al oscurantismo, atropellos y negación de los más naturales derechos de la ciudadanía.

RAJ: ¿Te incorporaste a los grupos que operaban a lo interno de la Universidad como resistencia y proyecto de transformación?

MAM: Sí, me integré a los grupos genuinamente revolucionarios y de mayor compromiso en el activismo de la lucha. Eran los tiempos de los dirigentes de izquierda más ígneos y preclaros, pero que también eran estudiantes brillantes. Eran los tiempos de grandes jornadas de luchas… Recuerdo con claridad meridiana la siempre digna lucha por el medio millón para la UASD, y me veo frente al Alma Máter, tomando acción en un ejercicio de decisiones y acciones en correspondencia con el momento… Eran tiempos para verdaderos revolucionarios.

RAJ: ¿Y por qué luchabas?

MAM: Por amor; todo verdadero revolucionario, aun sin saberlo, lucha por amor… Era bestial la opresión. Luchábamos para construir la democracia, para que se respetara la vida en el marco de derecho y justicia social que consigna la Constitución… Sabes, al genuino revolucionario le duele la miseria y el dolor ajeno.

RAJ: Bien, tráeme de vuelta a San Francisco y háblame de tu liderazgo social, sindical. ¿Qué sucedió con tu llegada a la CODAL?

MAM: Muy bien… Fíjate, aconteció que allí había un dirigente sindical al que también le llamaban Chino, porque sabes ya que era así como muchos me llamaban. Coincidió con mi llegada que a ese empleado y dirigente sindical lo atropellaron en su integridad física. Y eso estremeció mi conciencia. Entonces, cuando cumplí el tiempo reglamentado para que me fijaran, y ya en mis derechos que establece la ley laboral, me incorporé al gremio y en poco tiempo llegué a ser cabeza de este. Allí dirigimos algunas de las más recordadas luchas que registra la historia sindical.

RAJ: ¿Y extendiste el liderazgo hacia todo el municipio, irradiaste con tu verticalidad y coherencia como dirigente?

MAM: Podríamos decir, modestamente, que incidimos de algún modo en los procesos que tenían como meta no solo elevar el nivel de vida de los habitantes de esta parte insular, sino también contribuir para la formación de los jóvenes con inquietudes sociales. Y seguimos, desde las aulas, espacios y procesos trabajando los jóvenes para que tomen conciencia de su rol histórico, mediante una ideal metodología, la que sugiere el actual contexto.

RAJ: ¿Y andado el tiempo, ¿qué piensas ahora de San Francisco de Macorís?

MAM: Esa pregunta ya me la han formulado y mi respuesta sigue siendo la misma. Este es un pueblo valeroso, de hombres y mujeres de trabajo que no se dejan vencer por las circunstancias; ningún gobierno nos ha traído nada de gratis, todo se lo hemos tenido que arrebatar, exigirlo en las calles, casi siempre hemos pagado con sangre y represión lo que merecemos… La historia nos consagra como el pueblo que ha dicho presente en las más definitorias gestas de la historia patria. Y continúa en el presente siendo ignición para acontecimientos de trascendencia nacional. Este pueblo es un referente de dignidad.

RAJ: Medina, considerando el contexto de riesgo al que te exponías en medio de las luchas, es natural que tu vida estuviera en peligro más de una vez, ¿en algún momento pensaste que no sobrevirías?

MAM: Fíjate, Jiménez, yo siempre he celebrado la vida, en eso creo, nunca pensaba en que perecería; además, yo me considero un afortunado: siempre la solidaridad, los amigos, la conciencia social de este pueblo nos protegía. Nunca me paralizó el miedo, y fíjate que el horno no estaba para galletitas. Por eso quiero aprovechar esta ocasión para expresar mi respeto y reconocimiento a todos los que dieron sentido a su existencia luchando por sus ideales y la defensa de este pueblo, igual deposito una flor ante la memoria de los que se ofrendaron por el bienestar de los que les sobrevivieron.

RAJ: Esta es una pregunta que siempre te la he querido hacer: Según el escenario que me describes, que nos dice que cuando no estabas preso te andaban buscando…

MAM: ¡Jajaja!… Si, así era.

RAJ: Entonces, cuéntame, ¿cómo se te hizo posible cursar carrera, formarte académicamente? Porque no todos tus compañeros de trinchera lo lograron.

MAM: Siempre supe que debía ser equilibrado, muchas veces, y gracias a la solidaridad de maestros y compañeros de estudios, llegaba al aula prácticamente disfrazado, en momento que había agentes por todas partes buscándome, a tomar los exámenes… Los estudios son el camino para trascenderse a sí mismo, para así trascender las circunstancias.

RAJ: Esa es la razón por la que te veo en las aulas empeñado, más que en enseñar, en inspirar…

MAM: Esa debe ser la meta de todo docente, inspirar.

RAJ: Hay una frase de Plutarco que se empalma con ese criterio magisterial, que dice: ‘ El alumno no es un vaso que se ha de llenar, sino una antorcha que se ha de encender’.

MAM: Esa es mi convicción…

RAJ: Es posible que esa visión tuya con relación a los estudios como vía de desarrollo haya dado origen a tu aspiración de dirigir la UASD, Recinto San Francisco de Macorís… Siendo así, es natural que tengas en carpeta proyectos para hacer viable ese ideal.

MAM: Correctamente, Jiménez… No olvidemos que nuestro Recinto de la UASD es la institución de la Región que mayor riqueza produce. Y digo bien, porque el principal recurso de un pueblo es su población, y justamente, lo que hacemos allí es desarrollar a la gente, dotarle de las herramientas necesarias para trabajar su realidad… Pretendemos, desde la Dirección del Recinto UASD, San Francisco de Macorís, relanzar la Provincia y la Región, instalarla en el contexto de la realidad mundial, hacer de ella un reservorio de experiencias y prácticas en un ejercicio en correspondencia con las exigencias del presente y el devenir… Esta institución, que tanto nos costó, debe ser el mayor referente de desarrollo de esta sociedad, el ente moderador y de avanzada en la dinámica de los procesos que debemos darnos… Necesitamos edificaciones adecuadas, logística, necesitamos vincularnos como academia a la sociedad, a los sectores que nos necesitan y a los sectores que nos pueden aportan. Aquí hay unas clases sociales y sectores que están esperando que les hagamos propuestas y les enviemos una señal de que asumimos el compromiso… Pero es necesario que la Dirección de la Institución cuente con el crédito, en el sentido de su vínculo entrañable con el sentido de la realidad que nos contiene a todos… Pero sobre todo, necesitamos ser ejemplo de armonía, que nos podamos mirar a la cara sin resentimiento, nos tratemos humanamente desde el más encumbrado funcionario hasta el más humilde servidor, como coparticipes de una labor sagrada, que nos identifiquemos como partes de un apostolado que tiene por propósito mejorar al ciudadano para que sea capaz de interpretar y transformar su realidad; pues no solo de belleza está hecha la canción que dice que ‘enseñar es amar’, sino también de certeza.

RAJ: Tiene sentido…

MAM: Nuestra institución académica es una cantera de talentos, docentes que han consagrado la mejor parte de su vida a mejorar la de los demás, jóvenes académicos brillantes y con capacidad para gerenciar con responsabilidad y eficacia. A ellos quiero brindarles el merecido espacio y fundar las bases para que ellos se empoderen y remocen con sus vitalidades y visión de futuro nuestra Alta Casa de Estudio… Eso quiero, desde la Dirección de nuestro Recinto: abrir las puertas a una venturosa realidad para la cual muchos colegas y ciudadanos también quieren colaborar, llevar la dimensión cultural al pueblo y traer al pueblo a aportarnos aquello de lo que tanto podríamos enriquecernos como seres humanos, como entes históricos cuyo primer deber es descubrir su sentido de ser. Y sabes, Jiménez, ese es el motor de mi sentido de ser: servir a los demás, hacerles saber lo maravillosos son. Ese es un eje transversal en los propósitos que me animan, hacerles saber que agregamos humanidad cuando servimos a los demás.

RAJ: Muy bien… ahora, por favor, háblame de tu familia… ¿te sientes realizado en ella?

MAM: Ese es un punto para mí muy importante… ciertamente puedo decir que me siento realizado. ¿Qué más puedo pedir? La vida ha sido muy generosa conmigo: profesionalmente estoy establecido y les colaboro a otros; a mi edad, me siento lleno de energía; siempre tengo nuevas metas; el propósito de colaborar con quien lo necesite; cuento con los amigos a los que puedo llamar y tener por hermanos; por eso has visto que cuando me llaman, no digo ¡Hello!, les digo; ¡Mande usted!... porque mi certeza es que un amigo es el pozo adonde se puede ir a abrevar sabiduría y el soporte que nos fortalece. Y no hay dudas, en cuanto a la familia, he sido un afortunado: de los hijos que tengo, ni hembras ni varones son motivo para que me vaya en la noche a la cama con sobresalto; eso constituye mi mayor logro. Estoy orgulloso de todos, me inspiro en ellos para seguir con entusiasmo estudiando. Fíjate, tengo varias especialidades y maestrías en mi área, realice también una en lingüística. Actualmente estoy cursando otra maestría. Quiero con esto decirles a mis hijos y a todos los jóvenes que aprovechen su tiempo en cosas positivas y nobles… Y en cuanto a mi esposa, Estela, la considero un tesoro, una aliada para todos mis proyectos nobles y de crecimiento. Ella es comprensión, palio de sombra, agua fresca para mi descanso y rehabilitar las necesarias energías que me hacen nuevo cada día; también a ella le quiero abrazar con mi gratitud por todo lo que representa en mi vida: abnegación y fortaleza en esta batalla sin cuartel que es la vida… Y para coronar mi gratitud, aun tengo conmigo a mi madre, Aída Liriano, en ella he tenido siempre mi mayor referente de perseverancia, de valor expresado en la sustancia del amor. Ella es el paradigma que me ilumina.

RAJ: Y para finalizar, Medina, ¿con qué nos deja?

MAM: Decir, que aunque como a todos nos devorara el tiempo, que quede en la memoria de los que nos sucederán que no nos rendimos.

RAJ: Miguel Ángel Medina, te agradezco…

MAM: A ti, hermano… 

_________________

Ramón Antonio Jiménez es natural de Valparaíso (antiguo Naranjo Dulce), San Francisco de Macorís. Es catedrático de la UASD, Recinto San Francisco, poeta, narrador, crítico literario y miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua. Ha publicado veintiocho obras.

+ Leídas