Macorís de ayer y de hoy - Monedas y billetes de SFM
Macorís de ayer y de hoy - Monedas y billetes de SFM

La historia demuestra que en cualquier lugar donde no existen monedas y billetes oficiales, necesarios para el buen desenvolvimiento de compra y venta de mercancías y el pago de servicios, aparece lo que se denomina moneda obsidional o de necesidad.

La República Dominicana y por ende San Francisco de Macorís no escaparon a este fenómeno económico y desde principio de 1800, cuando España estaba invadida por la Francia de Napoleón, no pudo atender las necesidades monetarias de sus colonos y el situado o auxilio monetario enviado desde Caracas o México, no llegaba por las luchas independentistas de estás colonias; entonces la solución fue la emisión de papel moneda municipal y monedas llamadas fichas.

En la zona del Cibao, donde operaban los ferrocarriles Samaná, La Vega, Santiago y San Francisco de Macorís, encontramos fichas de comerciantes marcadas: vale una carretada que valía 20 centavos, que se pagaba al carretero para que llevara la mercancía o el producto de la estación del tren al establecimiento comercial y viceversa. Estas fichas se ponían a circular en San Francisco de Macorís de lunes a viernes y los sábados en la tarde eran cambiados por el emisor por monedas fuertes: onzas americanas o españolas, el real de ocho mexicano y el papanó Haitiano.

El real de ocho Mexicano era tan valioso que solo rivalizaban con él, el jonkón dollar, el trade dollar norteamericano y el talego de María Teresa de Austria. Del Papanó (moneda haitiana de los tiempos del general Alexis Nord) se dice que fue la gota que colmó la copa, para que Trujillo ordenara la matanza de Haitianos en el 1989, pues al llegar a la casa de la gobernadora de Monte Cristi, Isabel Maller, preguntó ¿Como anda la cosa con los haitianos? a lo que doña Isabel le contestó: jefe los haitianos están tan introducidos aquí, que ya el papanó circula profusamente en la zona fronteriza y tímidamente en Santiago y demás pueblos del Cibao, a lo que Trujillo contestó dando un fuerte manotazo en una mesa diciendo.

¡coño! esto hay que terminarlo. Aquí en San Francisco de Macorís, el Haitiano José Ramoni, padre del Chivo y Mongo no muere, que era un carnicero muy querido por el pueblo, cuando los soldados lo fueron a buscar, este con una sonrisa nerviosa le dijo: yo si se deci pelegil. Durante mucho tiempo en San Francisco de Macorís, circuló lo siguiente.

Tan buen carnicero que era Ramón no sabía decir peregil.

Por: Prof. Rafael Tejada Historiador-Gráfico

 

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