Sóstenes Peña Jáquez, Anulfo Reyes
Jóvenes combatientes caídos en San Francisco de Macorís en 1965

El 25 de junio de 1965, la ciudad de San Francisco de Macorís, amaneció bajo ensordecedores ruidos de disparos y ráfagas de ametralladoras, provenientes de la Fortaleza Duarte y de algunos puntos de la ciudad.

Camiones y vehículos militares ocupaban las calles y los habitantes contemplaban con asombro, el despliegue de tropas fuertemente armadas en actitud belicosa. Estos acontecimientos presagiaban dramáticos sucesos por venir.

En pocas horas, la ciudad fue ocupada por militares fuertemente armados y las entradas y salidas de la ciudad, estarían controladas por tropas del ejército y la policía. Avanzada la mañana, corrió la noticia de que en la puerta del Cementerio Municipal, habían arrojado los cuerpos de varios jóvenes con perforaciones de balas y signos evidentes de que habían sido salvajemente torturados.

Horrorizados, los moradores del entorno al cementerio, se acercaron y lograron identificar algunos de los cuerpos, los cuales eran hijos de familias conocidas de la ciudad.

Chepe Sánchez y Abrahamcito Vargas
Chepe Sánchez y Abrahamcito Vargas

El Plan

De acuerdo al plan elaborado semanas antes en Santo Domingo, de extender la revolución constitucionalista a pueblos del interior del país, la alta dirigencia del 14 de Junio y el Movimiento Popular Dominicano, designaron para el levantamiento armado en San Francisco de Macorís, a Baldemiro Castro, miembro del Movimiento Popular Dominicano, y Homero Hernández, dirigente del Movimiento Revolucionario del 14 de Junio.

La Fortaleza Duarte sería el objetivo principal para el primer ataque.

Este grupo estaría bajo el mando de Hernández, mientras que Baldemiro Castro dirigiría el grupo para atacar el cuartel policial, ubicado a pocos pasos del parque central de la ciudad.

Ambas acciones tendrían el apoyo de dos grupos que se ubicarían en puntos estratégicos cercanos al área de donde se desarrollaría la acción, comandadas por los dirigentes del Movimiento 14 de Junio, Sóstenes Peña Jáquez y Rodrigo Lozada.

Días antes de la fecha señalada para el alzamiento, la mayoría de los jóvenes combatientes fueron apresados por las fuerzas regulares y llevados en calidad de prisioneros a la Fortaleza Duarte, sede del ejercito, al mando del Coronel Perelló Soto, ampliamente conocido como un feroz y sanguinario personaje.

Luego de apresados, pocos de estos jóvenes lograron sobrevivir a las torturas; algunos fueron fusilados en el patio del recinto militar.

Jimmy Vargas y Rafael Ballardo Jiménez
Jimmy Vargas y Rafael Ballardo Jiménez

Los francomacorisanos hechos prisioneros eran reconocidos dirigentes revolucionarios; cabe destacar entre ellos a Abrahamcito Vargas, Jimmy Vargas, Pasito Polanco, Chepe Sánchez, Franklyn D. De la Rosa, Franklyn Núñez, Nelson Duarte y Frank Sosa. Rafael Ballardo Jiménez, quien apenas tenía 18 años de edad, su cuerpo fue tirado en la puerta del cementerio de la ciudad, con signos evidentes de torturas físicas.

Sus manos estaban atadas a la espalda con alambres de púas; su rostro, desfigurado por los golpes, dio lugar a que fuera confundido con Guido Polanco, otro conocido joven revolucionario de la ciudad.

En torno a estos hechos, Anulfo Reyes, fue hecho prisionero junto al grupo que se encontraban dentro de la ciudad, y que formaba parte de los organizadores del levantamiento.

Reyes era sobreviviente del frente guerrillero de 1963, “Gregorio Luperón”, al mando de Juan Miguel Román. 

Dos años después, Juan Miguel cae junto al Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, en el asalto al Palacio, el 19 de mayo de 1965- Desde la celda que Reyes compartía con Blanco Peña, conocido revolucionario, pudo ver a través de una pequeña ventana, cuando llevaban a Pacito Polanco, Jimmy Vargas y Chepe Sánchez, al fondo del patio del recinto, con claras intenciones de fusilarlos. Empujados hasta el muro, un guardia del pelotón dio la orden de que se pusieran todos de espaldas, a lo que Chepe Sánchez, quien sobresalía por su estatura y figura atlética, lo encaró, y con una actitud desafiante le dijo: No vamos a obedecer esa orden; a nosotros tendrás que matarnos de frente.

La valentía de Jimmy Vargas, con apenas 18 años de edad, trascendió los muros de la Fortaleza.

Se decía en el pueblo que había enfrentado al Cor. Perelló Soto con tal bravura y desafío, que aun bajo torturas, no pudo doblegarlo. Pasados los años, Jimmy se convirtió en un símbolo de rebeldía y coraje en la juventud francomacorisa-na, de tal manera que, por largo tiempo corrió el rumor que Perelló Soto sufría de alucinaciones, y que en sus pesadillas y delirios, se le presentaba la figura de Jimmy, el joven apuesto y sencillo que él no logró vencer.

Ese 25 de junio, impregnados de dolor e indignación, los francomacorisanos no volverían a ver transitar por sus calles a Abrahamcito Vargas, ese joven esbelto y de andar despreocupado, estudioso y de fuerte convicción revolucionaria, valiente y decidido.

A sus 19 años, se unió a la lucha, con el claro conocimiento de los muchos peligros que acechaban.

El fue fuente de inspiración para otros jóvenes que sobrevivieron a la gesta y que mantendrían su fervor patriótico en la lucha por tener un mejor país.

Comandantes Sóstenes Peña Jáquez y Rodrigo Lozada De acuerdo a como se había organizado la acción, los comandantes, Sócrates Peña Jáquez y Rodrigo Lozada, serían los encargados de darle apoyo a la toma de la Fortaleza Duarte y el cuartel de la P.N.

Estos jóvenes procedían de las filas del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, ambos habían participado en la guerrilla de 1963.

Al momento de ser hechos prisioneros por tropas del ejército, Peña Jáquez, contaba con 33 años de edad y Lozada 25.

Ambos fueron fusilados en la finca de Pedro González, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad, donde estaban alojados esperando el aviso del ataque.

Sus cuerpos fueron enterrados en el mismo lugar de los hechos.

Meses después, para las familias poder exhumar sus restos y ser llevados a descansar a los panteones familiares, tuvieron que apelar a organismos internacionales. Junto a ellos fueron también fusilados los jóvenes Carlos Gómez, de La Vega, y Muny Díaz, compañero de Peña Jáquez y Lozada, en el Limón, lugar montañoso de la guerrilla.

Estos jóvenes valientes y decididos, trillaron el camino de la libertad y la justicia, sin importarles la carga de riesgos y peligros a los que estarían expuestos.

Su sacrificio enaltece a esa generación que prefirió la muerte a ser sometidos al deshonor.

Su entrega, como fuente inagotable de dignidad y decoro, nos compromete a cuidar y preservar los principios y valores por los que ellos lucharon hasta morir.

Como gesto de recordación y respeto a su sacrificio, los francomacorisanos levantaron un monumento en su honor, en el Parque de los Mártires, en San Francisco de Macorís.

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