Radhamés Martínez Ureña
Evolución y desarrollo de nuestras calles y avenidas

A modo de introducción

Las calles y avenidas de las ciudades de cualquier país del mundo, suelen estar estrechamente vinculadas a la historia y el desarrollo general de los pueblos donde éstas se han construido, constituyéndose las mismas en testigos presenciales permanentes de los niveles de avance y progreso, en todos los órdenes, de las sociedades surgidas en las zonas urbanas.

En el caso particular de la ciudad francomacorisana, considerada desde hace mucho tiempo la tercera más importante del país, sobre todo, por su gran avance logrado en lo económico, social y cultural, durante todo el transcurrir de sus 240 años de existencia, época tras época, de generación en generación, en sus calles y avenidas, como espejos históricos, se fue reflejando un cada vez mayor desarrollo en las áreas de vías y medios de transporte, comercio diverso, construcción de casas y edificios familiares y comerciales, etc.

Similar a lo que ocurre en las demás ciudades dominicanas, por causas diversas, algunas entendibles, como la disponibilidad y limitación de los espacios físicos para su construcción, nuestras vías de comunicación terrestre difieren, tanto en longitud como anchura. Tan largas, como las calles Mella, Salcedo y San Francisco, y avenida Libertad; tan anchas, como las calles Bienvenido Fuertes Duarte y Sánchez, y avenida Frank Grullòn, y tan cortas, como las Lic. Emilio Conde, Olegario Tenares y José Martínez Morales.

La Emilio Conde, de más o menos una cuadra, ubicada en el lateral este del Palacio de Justicia, entre las calles 6 y 27 de Febrero del sector San Martín; la Olegario Tenares, también de una cuadra, paralela al peatonal norte del edificio que aloja la sede local del Banco de Reservas, entre las calles Mella y Papi Olivier, y la José Martínez Morales, formada en el triángulo de los finales de las calles Luperón, 27 de Febrero y Santa Ana, frente a la Fortaleza Duarte, en dirección a la avenida Caonabo, terminando donde comienza el puente Ercilio García (Silo) sobre el rió Jaya.

En el contexto histórico, la mayoría de las calles y avenidas francomacorisanas tienen otro interesante aspecto que debemos resaltar: honran la memoria de munícipes locales y nacionales, quienes en determinadas épocas de la historia local y nacional hicieron algún tipo de aporte al avance y progreso de su pueblo y/o país, o se abrazaron en cuerpo y alma a un noble ideal, en el proceso de lucha permanente del pueblo dominicano a favor de la independencia y la soberanía, la libertad y la justicia social.

En efecto, por resolución del Concejo de Regidores del Ayuntamiento municipal, el 20 de mayo de 1963, se acordó sustituir los nombres de seis calles y dos avenidas por los de igual número de héroes y mártires francomacorisanos de la gesta anti- trujillista y revolucionaria de junio de 1959, lo que, según lo reseñado en una página de Internet, se hizo a solicitud de la Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, entidad que para el citado año estaba representada aquí por la Sra. Rosa Elba Carrón de Almanzar, y la Srta. Ángela Negrette.

Todos estos aspectos constituirán la temática general de esta parte de la serie de publicaciones especiales que, desde hace varios meses, estamos produciendo para este medio, para consumo de su amplia red de lectores, sobre todo, para los interesados, de alguna manera, en el conocimiento de la historia y el desarrollo general de nuestro pueblo, trabajo que en este bloque presentaremos en formato de foto-reportaje.

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