Terminó la relación, ¿amigos o enemigos?
Terminó la relación, ¿amigos o enemigos?

Sheryl López nunca ha podido tener una relación de amistad con alguien que haya sido su pareja sentimental. Sus experiencias “no han sido tan buenas”, dice. La joven, de 33 años de edad, comenta que ello se debe a diferentes razones: algunos noviazgos no han terminado bien, y en otros ha quedado un sentimiento amoroso y resentimiento.

A pesar de lo anteriormente expresado, Sheryl piensa que lo ideal es, aunque sea después de un tiempo, ser amigos.

“Es que si pudiste estar con alguien y compartiste momentos difíciles y buenos, creo que se puede llevar una relación de amistad, en mi caso no se han dado condiciones, pero conozco casos en los que sí ha sido posible”, expresa.

Amistad no es verdadera
Aunque dos personas que hayan sido pareja lleven una relación de amigos, puede que esa amistad sea trivial.

Así lo asegura la terapeuta sexual y de pareja Heidy Camilo, del centro Vida y Familia.

Según la especialista, luego de una separación “no es prudente pretender tener una relación de amistad con quien antes se tenía una relación amorosa, pues existen recuerdos y experiencias que no pertenecen al renglón amistad”.

Dice que en algunos casos, luego de un buen tiempo, puede haber un vínculo de amistad “pero siempre recordando que esta será superficial”.

‘Es prudente que pase mucho tiempo para poder ser amigos’
Aunque no existe específicamente un tiempo determinado para llevar una amistad con una persona con quien se haya tenido una relación sentimental, “está claro que es prudente esperar que pase mucho tiempo, tal vez años”.

La afirmación la realiza la sicóloga, terapeuta sexual y de pareja Heidy Camilo, del centro Vida y Familia.

De acuerdo con la experta, lo recomendable es que una vez que se termina una relación amorosa las partes, si la separación fue en buenos términos, queden con una relación de cortesía.

Asegura que lo mejor es marcar cierta distancia y poner límites si una de las partes no acepta la separación, situación que se presenta en muchos casos.

Riesgos
“Después que terminas una relación es imposible llevar una amistad. Hay muchos momentos del pasado que no se pueden superar si tienes contactos con la expareja. Además, si todavía sientes algo por esa persona es difícil mirarle como si no hubiese pasado nada, porque siempre vas a querer que pase algo más que estar solo de amigos”, comenta, de acuerdo a su experiencia, Diana Francisco, de 29 años de edad.

Y quizá la joven no esté tan lejos de la realidad. Según Camilo, son muchos los riesgos que existen cuando se decide llevar una amistad con una expareja, sobre todo si es algo reciente.

Lo que puede pasar con más facilidad, expresa Camilo, es que se vuelva en una amistad “con derecho” y se torne confusa la relación, “estancando así la evolución del individuo a tener una relación estable y con miras a un compromiso formal”.

Además, asegura, es posible que si uno de ellos tiene una nueva relación sentimental, la amistad con la expareja provoque muchos problemas con la pareja actual.

Marcar el límite
Cuando se decide llevar una relación de amigos con la expareja es importante tener claro que se deben marcar límites.

Según Camilo, poner las reglas depende de cada quien.

“La autodefinición de respeto ayuda a marcar esta frontera en los vínculos de amistad”, resalta la especialista.

Pero quien lleva una relación de amistad es porque tiene razones para hacerlo.

De acuerdo con Camilo, estas están relacionadas con el aporte emocional o social que esa amistad provea a la vida.

“En la mayoría de los casos lo recomendable es poner un punto y final a la historia. Si esto no es posible poner un punto y seguido, es decir, definir de manera muy clara sobre el tipo de relación que se tendrá”, puntualiza Camilo.

AMISTAD CUANDO HAY LAZOS QUE UNEN
Cuando se concluye una relación uno de los actores puede resultar más afectado, pero cuando hay hijos estos también resultan lastimados y, al menos por ellos, los padres tienen que hacer un intento por llevarse bien, ya que este lazo que los une les exige mantenerse en comunicación constantemente, aunque las heridas de la relación sentimental no hayan sanado.

Según la sicóloga, terapeuta sexual y de pareja Heidy Camilo, luego de la separación es muy difícil entablar un vínculo de amistad propiamente dicho. Más bien debe existir un trato cordial por los hijos y solo remitirse a hablar de ellos.

Luego, explica, al pasar el tiempo el trato o vínculo puede ser un poco más cercano recordando siempre los límites.

La especialista recuerda que nunca se debe discutir delante de los hijos o involucrarlos en los conflictos.

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