Lectura para reflexionar - Ya no tengo tiempo para...
Lectura para reflexionar - Ya no tengo tiempo para...

"Conté mis años y descubrí, que me queda menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora, siempre que no sepas bien administrarlo.

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente. Por eso, ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos, reglamentos internos y tareas , a sabiendas de que muy poco se va a cumplir y de que así, no se va a avanzar.

Ya no tengo tiempo para soportar estúpidas y absurdas gente que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido en término humano, intelectual, ni integral.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados y presumidos, que por su nivel de ignorancia se comportan como tales, sin poder llegar a darse cuenta lo que realmente son, ni de las grandes dificultades que han creado a la marcha armónica del conglomerado en que actúan y de la sociedad misma.

No tolero y me asquean los maniobreros, los ingratos, los mal agradecidos, los ventajeros, los inhumanos, los oportunistas, los chantajistas. Me molestan los egoístas, los mala fe, los viles, los ruines , los resentidos, y los envidiosos, los traidores, los farsantes y los hipócritas, que tratan de desacreditar a los más dignos y capaces, para apropiarse de sus logros y lugares sin tener talento para ello.

Detesto, los avariciosos, los depravados, los sin escrúpulos, por ser capaces de por un cargo y cualquier otra prebenda, cometer las más despreciables acciones, y de ello hemos sido testigo. Nos molesta hablar con las personas que no debaten sobre contenidos, que hablan sin conocimiento de causa, con irracionalidad, con un fanatismo tal, que hasta ellos se cree que están hablando la verdad, conducta detrás de la cual ocultan fines confesos, pero muy conocidos.

Mi tiempo está comprometido, es completamente escaso como para dedicarlo a tratar asuntos insustanciales y sin fundamento propios de seres vivientes con miopía humana y política, o vividores de ese infeliz que hacer. Quiero la esencia de lo que se trata, deseo substanciación racional y siempre en función del interés social y colectivo, no me sobra tiempo para desperdiciarlo escuchando torpezas, mi alma tiene prisa… Sin muchas golosinas en el paquete, quiero vivir al lado de personas humanas, muy humanas que sepan reconocer sus errores, esté prestas a superarlos y no se envanezcan con sus triunfos.

Que no sean presumidas ni se consideren superior a su semejante, que sean humildes, que no huyan de sus responsabilidades, defiendan la dignidad humana y deseen tan sólo andar del lado de la verdad, la dignidad y la honradez ya que ello es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de personas humanas, que sepan tocar el alma y el corazón de las demás en el momento preciso, que sean amorosas, solidarias, justas y equitativas, sin esperar nada a cambio. Quiero andar con personas a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma, con sonrisas en los labios y a vivir siempre prestas a servir. Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar, pero no tenemos obsesión ni estamos desesperados.

Aunque pretendiendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me queda en en mi recorrido por este complejo, pero hermoso espacio en el que me he desenvuelto; pueden estar seguros que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido; que por demás, en sentido global, han sido muy buenas. Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mi conciencia, con la que espero nunca caer en contradicción, con mi pueblo y con mis seres queridos. Espero que la tuya sea similar a la mía, para que al final puedas confesar que has vivido, porque solo así la vida vale la pena. Nota aclaratoria:La base de esta publicación es un trabajo del poeta brasileño Mario de Andrade.

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