La Erisipela: Notas importantes

Dr. Román BracheEs muy penoso que una enfermedad tan fácil de diagnosticar: Hipócrates y Galeno ya lo hicieron hace milenios: que ya en 1886 fue descubierto el agente causal y que con la penicilina y otros antibióticos disponemos de un tratamiento altamente eficaz, todavía siga constituyendo una dolencia crónica e invalidante para muchos de nuestros compatriotas.

La razón de esta calamidad es que nuestros pacientes continúan aferrados a las antiguas creencias de que “los médicos no conocemos la enfermedad”, “que solo es curable con santiguos” que el pronóstico depende de sí es “macho o hembra” y si esta “Parida o no”, con lo que perdemos la primeras semanas que son valiosísimas para establecer el tratamiento con antibióticos.

La Erisipela “(Eritros”, rojo y “pella”, piel), es una inflamación aguda de las capas inferiores de la piel, el tejido celular subcutáneo y del subyacente sistema de drenaje linfático, producida por la toxina del Estreptococo del grupo A. En muchos países es más frecuente en la cara; entre nosotros son los miembros inferiores.

El que la ha sufrido la puede describir con exactitud: fiebre altísima con escalofríos, malestar general, dolor de cabeza, del cuerpo, de las articulaciones, vómitos en ocasiones y si le hacen un hemograma, verán los glóbulos blancos muy elevados. Horas después de estos síntomas viene el enrojecimiento de la pierna, el dolor, y una placa roja bien definida que va avanzando. Hay calor local, hinchazón, y muchas veces salen vesículas y ampollas, que cuando se rompen botan un liquido amarillento.

Como consecuencia de la infección, aparecen las secas, que no son más que los ganglios linfáticos del miembro inferior afectado, que crecen como una respuesta defensiva.

Cuando no había antibióticos disponibles muchas personas podían morir por septicemia (envenenamiento de la sangre).

Cuáles factores predisponen a la enfermedad o a su cronicidad?, cualquier fisura, entre los dedos por una tiña – una enfermedad por hongos-, heridas, abrasiones, excoriaciones por el rascado, que facilitan la entrada de la bacteria; el alcoholismo, la diabetes, la obesidad, úlceras crónicas en las piernas, insuficiencia de la circulación venosa, etc.

También predisponen la historia de cirugías de la rodilla para implantar prótesis, cirugías de las venas varicosas, etc.

Los ataques bacterianos repetidos al sistema que drena la linfa van produciendo fibrosis en dichos canales, estrechamiento progresivo, y el aumento de volumen de la extremidad (Elefantiasis), por la semejanza con las patas de dichos animales.

Cuál debe ser nuestra conducta ante una erisipela inicial: la que es fácilmente reconocida no solo por quien la ha padecido ya, sino por cualquier compueblano que la haya presenciado:

Visitar inmediatamente al médico, pues de la rapidez con que se inicien los antibióticos, mejor será el pronóstico. El médico indicará reposo absoluto, antibióticos por vía endovenenosa casi siempre, analgésicos, compresas frías o heladas, etc.

Finalmente: la Erisipela (NO disipela) es una de las enfermedades mejor conocidas por los médicos, tanto en su diagnóstico como en su tratamiento efectivo.

No todo lo que parece Erisipela es Erisipela...

El reposo y la elevación de la pierna son básicos. Los antibióticos serán usados como mínimo durante diez días, con inyecciones mensuales o cada tres semanas para prevenir recurrencias.

Hay que tratar también las enfermedades predisponentes, como: hongos entre dedos (masamorra), úlceras crónicas de los miembros inferiores.

Control adecuado de la diabetes.

Combatir la obesidad.

Recomendamos visitar a un dermatólogo por su experiencia en el manejo de esta enfermedad.

Usted puede dejar de ser víctima de esos invalidantes ataques mensuales o bimensuales de la erisipela, adhiriéndose RIGUROSAMENTE a las indicaciones y recomendaciones de su médico.

En sus manos está la decisión.

El autor es dermatólogo del Centro Médico Ovalle.

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