Gobierno EEUU gastó 172 millones dólares mejorar impotencia sexual hombres

Más de 30 millones de hombres en los Estados Unidos padecen impotencia y se calcula que cerca del 5% de los hombres se vuelven impotentes alrededor de los 40 años de edad, y del 15 al 25% antes de los 65 años.El gobierno de los Estados Unidos gastó entre los años 2006 y 2011 la suma de 172 millones de dólares, equivalente a 7 mil 200 millones de pesos dominicanos, a  través del programa de salud Medicare para mejorar la impotencia sexual de los hombres.

Expertos que llevaron a cabo un estudio sobre el programa de salud Medicare, notaron que entre esos años se habían gastado los 172 millones de dólares en la compra de equipos para mejorar las erecciones en los hombres.

Los inspectores del Ministerio de Salud y Servicios Sociales llegaron a la conclusión de que si los pacientes compraban bombas de vacío para el pene de forma independiente, el precio sería dos veces menor.

El gasto innecesario del Gobierno es un tema importante en las actuales negociaciones del presupuesto, mientras los legisladores buscan alcanzar un acuerdo sobre un proyecto de gasto de un billón de dólares.

Más de 30 millones de hombres en los Estados Unidos padecen impotencia y se calcula que cerca del 5% de los hombres se vuelven impotentes alrededor de los 40 años de edad, y del 15 al 25% antes de los 65 años.

En la actualidad del 80 al 90% de los casos de impotencia en los hombre se debe por problemas físicos, aunque también hay muchos adelantos, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de la disfunción eréctil, como el sildenafil (Viagra), vardenafil (Levitra) y tadalafil (Cialis) ayudan a los hombres de todas las edades a lograr o mantener una erección.

De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health), la impotencia masculina es un síntoma de muchos trastornos y enfermedades, entre ellas problemas de la próstata; la diabetes; el colesterol elevado; el consumo abusivo de drogas y alcohol; fumar; comer en exceso; la falta de ejercicio; la presión arterial alta; la enfermedad vascular y la cirugía vascular; la enfermedad de Peyronie (distorsión o curvatura del pene); el priapismo (inflamación del pene); la depresión o ansiedad y las técnicas sexuales deficientes, entre otras cosas.

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