La visita a la Escuela de Bellas Artes de San Francisco de Macorís
La visita a la Escuela de Bellas Artes de SFM

El crujir de las escalinatas reconoce mis pasos al subir las escaleras que conducen a las aulas de artes plásticas; mientras, los egipcios pintados en los murales me observan desde sus miradas oblicuas. Al llegar, mi memoria retrocede a los años de estudio, cuando me sentaba en las deterioradas butacas y plasmaba en papel las siempre jóvenes figuras en yeso de las estatuas y bustos, destinados para siempre al aprendizaje de los estudiantes.

Sonrío al recordar las veces que las clases se suspendieron por la lluvia que inundaba el curso sin ventanas que cerrar, el agua entraba libremente como si quisiera participar en las clases de dibujo. Sonrío al recordar al profesor de escultura, tratando de modelar una figura en una rebelde arcilla que se resbalaba por la entrada sin puertas del aula.

Evelyn Yege
Evelyn Yege

Tertulia de Arte celebra su primer año de estar conversando, de llevar las informaciones, notas de arte y de promover la cultura en nuestra comunidad; la visita a la Escuela de Bellas Artes constituye una buena enseñanza en este tema. Desde afuera, una moderna placa con el sello de la Secretaría de Estado de Cultura indica que ahí se encuentra la Escuela de Bellas Artes de San Francisco de Macorís; al pasar, el edificio luce conservado, con un toque de añejo que le otorga un aire bohemio y hasta favorecedor.

El que pasa piensa que adentro se respira arte, y que allí la cultura se encuentra en casa. Sí, eso sucede, pero no por las condiciones de las aulas ni de la edificación en sí misma, sino por el esfuerzo desde el alma de los docentes y directivos que mantienen esta casona en pie, la preservan de las ruinas del desinterés y el abandono.

Conversamos con su director, Dr. Rafael Colón, quien nos narra la épica hazaña de mantener una Escuela de Arte con una subvención oficial de $5,000 pesos al mes, los cuales, en una acción digna de malabaristas, deben alcanzar para pagos de la energía eléctrica, compras de instrumentos, material docente, entre otros conceptos; y en el caso de nuestra escuela, en la interminable tarea de tapar las goteras, reparar las ventanas, puertas y paredes destruidas del local. Obviamente la magia no da para tanto.

En la última modificación del pensum de artes plásticas efectuada a nivel nacional, se definió que San Francisco de Macorís operaría como un centro de enseñanza de las bellas artes en los niveles inicial y básico; con una duración de dos y cuatro años respectivamente. Luego de completado su pensum, los estudiantes deberían trasladarse a la ciudad de Santo Domingo, donde opera la Escuela Nacional de Bellas Artes, única entidad oficial en el país autorizada a impartir el nivel medio para artes plásticas, desde ese entonces denominadas artes visuales.

Recientemente, en este mismo mes de junio, el panorama cultural en nuestro país recibió una inyección de vitalidad con la firma de un pacto entre los Ministerios de Educación y de Cultura, en el sentido de fortalecer la enseñanza de la educación artística en las escuelas públicas y privadas del país. Conforme lo expresado en la prensa, monitores y talleristas formados en la Escuela Nacional de Bellas Artes se incorporarían en los centros de tanda extendida. 18 Escuelas de Bellas Artes y 21 Academias de Música a nivel nacional se beneficiarían en el corto plazo, dentro del marco de la Revolución Educativa que promueve el Gobierno.

Si a corto plazo se refiere, en mi visita a la Escuela local, nuevas butacas y archivos brillaban en los pasillos de acceso, esperando a sus estudiantes para el inicio del próximo año escolar. Ciertamente eso es rapidez. Ahora bien, los plazos son relativos. Los mismos pasillos de nuestra Escuela han recibido las visitas de autoridades diversas, con sus mensajes de soluciones que quedan colgados cual telas de araña en las paredes, esperando un premio que no llega.

Retomo la conversación y le pregunto al Director Rafael Colón cuánto cuesta el año escolar de un estudiante en nivel inicial. La docencia se imparte de forma gratuita, por lo que sumamos lo necesario en las clases de dos horas, dos veces por semana: papel Bond y tipo Manila, lápices, pintura, pinceles y algún otro útil según la tarea a realizar y en realidad no es mucho. Alrededor de $300 pesos al mes para que un estudiante ingrese al arte de la creatividad y cambie su visión del mundo para siempre. Sin embargo, este estimado es incosteable para Carlitos, el hijo de la conserje, que se pasa el día dibujando con un palito en la tierra, en el patio de su casita. Entonces yo me pregunto, ¿Qué le cuesta a cualquiera de nosotros apadrinar a un niño en sus materiales de pintura y dibujo?

Como pan para su queso surge la pregunta_ ¿Existe algún patronato o amigos de la Escuela? La negativa del Director y los profesores me hace pensar en una sola palabra: desinterés. Desinterés de nosotros los ciudadanos porque, a pesar de ser la única escuela oficial de arte en la región nordeste, no conocemos su corazón, nos conformamos con verla desde afuera con sus murales alegóricos a las artes. De nosotros que no nos decidimos a organizar, participar, promover un Patronato de Amigos de la Escuela de Bellas Artes.

Los que colocaron la placa envían una asignación mensual, la cual no satisface las necesidades de una academia de este tipo. Pregunto, ¿Es mucho gasto para una empresa enviar productos de limpieza, ofrecer soluciones en control de plagas y en otros males que afectan su estructura? Pienso que es posible. No vamos a resolver el caso, la Escuela necesita un espacio adecuado, equipos y materiales para impartir docencia pero, mientras eso sucede, podemos gestionar que los estudiantes viajen a otras ciudades a visitar los museos y centros de arte; podemos colaborar para que profesores y alumnos organicen más eventos de difusión de sus trabajos y de nuestras manifestaciones culturales.

Podemos hacer tantas cosas y sin embargo nos limitamos a decir que aquí no hay cultura, que no hay una escuela que sirva, mientras nuestros jóvenes enfocan su interés en otras actividades, no necesariamente saludables para su desarrollo integral y formación, en una comunidad a la que debería interesarle fomentar los valores culturales de su identidad, tanto en su generación ascendente como en la continuidad de los mismos en el tiempo. Aún con sus precarias condiciones, la Escuela de Bellas Artes de San Francisco de Macorís sirve para muchos; parte de los artistas francomacorisanos que hoy día sobresalen en la plástica pasaron por sus deterioradas aulas, donde recibieron sus enseñanzas básicas, que luego complementaron.

Al inicio de cada ciclo escolar, decenas de jóvenes acuden a la vieja casona a recibir enseñanzas pero, las difíciles condiciones en que se imparten las clases, los factores de costos señalados, así como la escasa valoración de la actividad artística a nivel de la comunidad, van mermando la matrícula y al final del año son cada vez menos los que regresan a continuar su aprendizaje.

La Ley 176-07 que regula el funcionamiento y operaciones de los Ayuntamientos a nivel del Distrito Nacional y los municipios, señala en su artículo 19, párrafo 1, la promoción de la cultura, del deporte y de la recreación como una de las competencias propias de los Ayuntamientos. También dispone, en el artículo 21, acápite D, que el 4% de los fondos del cabildo se destine a programas educativos, de género y salud. Esperamos que las nuevas autoridades edilicias de San Francisco de Macorís asuman este rol importante y se concreten acuerdos que favorezcan las actividades de la Escuela de Bellas Artes y por ende, de la educación en las artes y la cultura en la comunidad.

La Escuela de Bellas Artes, única en la región, es la muestra palpable de que arte y cultura en San Francisco de Macorís se resisten al abandono, es la muestra de que demandan florecer y expandirse. Si tenemos una placa que señala que allí funciona la Escuela de Bellas Artes, cuidémosla y valorémosla como tal, no suceda que un día se cierre por falta de estudiantes; ese día desaparecerán los sueños de los jóvenes artistas en toda la región.

 

Evelyn

Evelyn Yege es artista visual, visita su Facebook Evelyn Yege, Tertulia de Arte.

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